Opinión

Pandora Papers

El domingo pasado, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigaciónpublicó en varios medios internacionales una serie de documentos que acreditan distintas operaciones por millonarios, billonarios y algunas personas vinculadas a distintos gobiernos

Sixto Duarte
Analista

martes, 05 octubre 2021 | 06:00

El domingo pasado, el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) publicó en varios medios internacionales (incluidos The Guardian y el Washington Post) una serie de documentos que acreditan distintas operaciones por millonarios, billonarios y algunas personas vinculadas a distintos gobiernos. Dichos documentos fueron filtrados por catorce despachos de abogados y analizados por cerca de 600 periodistas de más de 117 países, que integran el Consorcio.

Esta filtración parece ser mucho mayor a la ocurrida hace algunos años con los Panama Papers, pues la misma solo había sido obtenida a partir de la filtración de un solo despacho panameño, Mossack Fonseca.

Entre los documentos filtrados, destacan aquellos que evidencian la tenencia y propiedad de distintas residencias en Londres, Washington, DC, y California del Rey Abdalá II de Jordania, un departamento en Mónaco de quien aparentemente es una amante de Vladimir Putin, bienes del Primer Ministro de República Checa. Además, tres Jefes de Estado en activo en Latinoamérica aparecen en dichos documentos: Sebastián Piñera de Chile, Luis Abinader de República Dominicana, y Guillermo Lasso de Ecuador.

El hecho de que algunos personajes públicos mantengan acciones en sociedades o integren fideicomisos establecidos en “paraísos fiscales” no es “per se” algo ilegal. Existen muchas razones (tanto legítimas como ilegítimas) para optar por mantener operaciones en estas jurisdicciones. Quizá muchas de las razones por las cuales personas que obtienen ingresos legales optan por mantener su patrimonio en estos países son las mismas por las que muchos delincuentes también las eligen. El tener una sociedad en un país de baja imposición o de normas de intercambio de información opaca no implica necesariamente la comisión de un delito. En países latinoamericanos, por ejemplo, derivada de la publicidad de los registros públicos y los altos niveles de inseguridad, mucha gente opta por estos vehículos para mantener su identidad y patrimonio a salvo.

Ahora bien, nada de esto es ilegal si se declara ante la autoridad. En México, existe un régimen especial en la legislación fiscal para el tratamiento de ingresos de estos países. Si se declaran impuestos conforme lo establece la legislación vigente, se puede tener cualquier cantidad de dinero en cualquiera de estos regímenes.

El problema surge precisamente cuando, quienes deben declarar fiscal o patrimonialmente, ocultan esta información. Ejemplo de ello son los personajes vinculados a la 4T que aparecieron en los Pandora Papers. Julio Scherer Ibarra por alguna razón ocultó en su declaración patrimonial ser el accionista de una sociedad residente en Islas Vírgenes Británicas que es propietaria del 100% de las acciones de otra sociedad constituida en Florida que es propietaria de un departamento en ese Estado.

No es la primera vez que a Scherer se le “olvida” declarar una propiedad en el extranjero. Ya anteriormente, en noviembre de 2020, trascendió en los medios de comunicación aquella nota donde se daba cuenta de que el entonces consejero Jurídico de la Presidencia había “olvidado” declarar un departamento que tiene en Nueva York. Irónico que uno de los garantes de la legalidad, violara la ley de forma facinerosa.

En la misma se encuentra Jorge Arganis Díaz Leal, secretario de Comunicaciones y Transportes. También “olvidó” declarar sus acciones en una sociedad de las Islas Vírgenes Británicas. El senador Armando Guadiana, también ocultando su información, manifestó haberse “atontado” con el tema de Declaranet, la plataforma donde se suben sus declaraciones. Curioso que el apotegma principal de la 4T sea la honestidad, y estos funcionarios mienten en algo tan básico como una declaración patrimonial.

De Julia Abdalá, pareja sentimental de Manuel Bartlett ya ni hablamos. De Bartlett todo está dicho.

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