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Opinión

¿Pa’ eso quieren ser diputados?

El Congreso es la representación popular por excelencia donde diputados se reúnen para hablar, proponer, acordar y aprobar las demandas de sus representados

Manuel Narváez
Analista

lunes, 12 septiembre 2022 | 06:00

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El Congreso es la representación popular por excelencia donde diputados se reúnen para hablar, proponer, acordar y aprobar las demandas de sus representados. Eso es en teoría.

En la práctica, los diputados antes de ser elegidos por una demarcación territorial, los que salen a pedir el voto casa por casa por supuesto, saludan, regalan souvenirs, se toman fotos y sonríen, pero de ninguna manera recogen el sentir del pueblo, muchos se comprometen a darles cauce en la máxima tribuna del estado.

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Contrario a lo que dice la constitución local, los “legisladores” discuten, pelean, tratan de imponer agenda ideológica y responden a intereses de grupo, de cofradías y personalísimos, pero casi nunca defienden los intereses del ciudadano común.

Existe evidencia sobrada de que los diputados, los de ahora y de legislaturas anteriores ocupan el tiempo en despedazarse por asuntos relacionados estrictamente por el control de los tres poderes, para imponer a incondicionales y amasar fortunas provenientes del erario, claro, de manera institucionalizada.

Un par de asuntos que a continuación detallaré ejemplifican la distorsión de un cargo popular que, por su concepción, debería honrar el que lo ostenta.

En la semana que termina, el diputado por Morena Benjamín Carrera Chávez, posteó en su perfil de Facebook el desacuerdo implícito contra la construcción de la torre centinela de seguridad pública en Ciudad Juárez.

El diputado reelecto destaca el costo elevado de la obra futura, cuyos recursos deberían redirigirse a otras áreas importantes como educación y salud.

La seguridad no es un tema menor, menos cuando se trata de contener y eventualmente –ojalá- los elevados índices de violencia en una de las ciudades más violentas del mundo, verbigracia de la fracasada estrategia del gobierno de México, de los dos anteriores y más pronunciada en el actual.

Es cierto, una edificación con la tecnología más avanzada no resuelve per se, el brutal flagelo si no se tiene un sistema policial confiable.

Pero también es cierto como lo es que, en analogía con lo que dice el diputado juarense, si las obras insignias del gobierno federal (Dos Bocas, Tren Maya y el AIFA), cuyo costo se ha duplicado, de no haberlas hecho, ese dinero hubiese alcanzado perfectamente para concretar un sistema de salud como el de Dinamarca, tal como lo prometió el presidente.

El otro ejemplo es el del diputado coordinador de la bancada de Morena en el Congreso local, Cuauhtémoc Estrada, que pide se suspendan las “pachangas” con motivo de las celebraciones del grito de independencia.

Atinadamente, comparto su preocupación, los recursos públicos deben cuidarse y reasignarse para atender a los afectados por las intensas lluvias recientes y para arreglar los tramos carreteros dañados por dichas lluvias. Sin embargo, como suele suceder en todas las bancadas y en todos los gobiernos, lo suyo, lo suyo, no es la congruencia. 

Efectivamente, es imperativo desaparecer el derroche del erario en borracheras oficialistas, como congruente es pedirle al presidente, en el mismo exhorto, que predique con el ejemplo. Es demagogia exigir al contrario lo que no se está dispuesto a conceder.

El ejemplo arrastra, y como dice el presidente que las escaleras se barren de arriba hacia abajo, la bancada morena debería estar presumiendo la cancelación de las reservaciones para hospedar y alimentar a los invitados extranjeros al grito en la CDMX, y el millonario acarreo de “ciudadanos libres” al zócalo para escuchar los éxitos de los Tigres del Norte, cuya contratación oscila entre los 3 y 7 millones de pesos.

Dada la dura realidad que vive el país en materia de inseguridad, la peor desde que se tienen registros, la ceremonia del grito tendría que ser sobria y propicia para guardar un minuto de silencio por los más de 133 mil muertos relacionados con el crimen organizado y los presumiblemente 600 mil decesos por Covid.

En el estercolero mundillo de la política, la mentira y la incongruencia es la divisa de cambio de muchos, y muchas para ser inclusivo.

Es cuanto.

P.D. Bien común y bienestar no son sinónimos.

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