Opinión

Optimismo hipocondríaco

Llegamos a 2022, un período que tiene sus recovecos muy interesantes; para el futbolero es año mundialista, para el político es una encrucijada, para los doctores seguirá siendo un ciclo de mucho aprendizaje

Carlos Irigoyen
Analista

viernes, 07 enero 2022 | 06:00

Llegamos a 2022, un año sui generis, un período que tiene sus recovecos muy interesantes; para el futbolero es año mundialista, para el político es una encrucijada, para los doctores seguirá siendo un ciclo de mucho aprendizaje; cada quien tiene una forma distinta de ver las expectativas. El tradicional optimismo mexicano se sigue debatiendo entre el sofisma, la argucia, la incredulidad, lo evidente, la certeza de las condiciones en las que vivimos; si fuéramos un postre los juarenses seríamos una capirotada emocional a la entrada de este 2022.

Quisiéramos creer que este 2022 vendrá la cura a la pandemia y las evidencias marcan con claridad que se deben aplicar restricciones de amarillo/naranja, porque se están generando estadísticas de tendencia hacia el rojo mientras que la mentalidad y comportamientos de la sociedad son de verde brillante. “Se multiplican los contagios de Covid en las últimas 24 horas en Juárez” o “más de cuatro mil defunciones”; datos muy comunes y que pareciera que los que vivimos en nuestra ciudad empezamos a acostumbrarnos a vivir con el Covid, diciembre fue testigo de incontables reuniones, salidas de vacaciones, amontonamiento de compradores en las tiendas; ¿Cómo podríamos esperar una mejora en las condiciones sanitarias? A eso agreguemos una variante más rápida de contagio como Ómicron y una nueva cepa denominada IHU, sin olvidar la doble infección denominada “flurona”. Es una situación delicada, necesitamos retomar la conciencia social para retomar los básicos de los cuidados sanitarios.

También nos quisiéramos encontrar con la realidad de que bajan los índices delictivos y que estamos viviendo en una ciudad que nos da mejores oportunidades de seguridad pública que proyecten a nuestras familias a una mejor condición de vida. Pero otra vez lo vemos, la realidad nos marca que igual hay una ejecución en un sector sumamente popular como una en una zona comercial, sin respeto por el nivel socioeconómico, condición de vida y lo que más impacta en la percepción de la sociedad y su desarrollo a futuro; no importa si están acompañados de menores, rodeado de familiares o en zonas donde están muchas personas reunidas; los niños que sufren pérdidas de seres queridos, la impresión de los adolescentes y en general, la ausencia de respeto e integridad hacia la vida de los demás está construyendo una convivencia social con tintes ríspidos, de profunda desconfianza, desasosiego, sus efectos suelen ser devastadores para la creación de una sociedad que permita mejorar la esperanza de crear y sostener una calidad de vida aceptable. Llevar 15 personas en sólo cinco días, que han muerto en actos violentos nos indica que no solamente hay un problema de estrategia de seguridad pública, hay un trasfondo de necrosis social fuerte; urge reevaluar la situación y desarrollar nuevas estrategias sociales; sobrepoblar de soldados la región, meter muchos más policías, “juntas para ver el tema”, todo indica que la cacaraqueada frase de “abrazos y no balazos” no ha tenido mucho efecto, “mucho ruido y pocas nueces”.

Y para rematar con ese optimismo de sonrisa nerviosa, a la situación de la confianza del consumidor le sale un fuerte rastro de miedo, canguelo, susto; todo menos certeza. De acuerdo al Índice de Confianza del  Consumidor de diciembre de 2021, el rubro en el cual empeoro la confianza es la percepción de la estabilidad de precios para el siguiente año; en términos planos “qué bueno que estamos empezando el 2022”, pero hay que cuidar los centavos. Revisemos, las variables que bajaron en diciembre respecto a noviembre del 2021 y que tienen un comportamiento alrededor de los 50 puntos (un significado de igualdad entre quienes confían o desconfían de la evolución de la variable) fueron la situación económica personal de hace 12 meses, las condiciones económicas para ahorrar en el siguiente año  y el empleo. Las variables que caen en una situación de fuerte desconfianza son la posibilidad de comprar ropa, zapatos, alimentos, poder comprar unas vacaciones y tener la capacidad de ahorrar en este momento. Finalmente, las variables en las cuales está destruída la confianza del consumidor se reflejan en la compra de un auto nuevo o usado, la construcción o remodelación de una casa en los próximos dos años y como colofón, el comportamiento esperado de los precios en los siguientes 12 meses, variable que además de tener la desconfianza del consumidor tuvo una disminución en su comportamiento respecto a 2020. Aún así y como una esperanza hipocondriaca la variable con mejor comportamiento es la situación económica personal para el siguiente año, una alucinante discordancia. En global, la confianza está desgastada, empeoró de noviembre a diciembre y respecto a 2020 mejoró; no cabe duda que diciembre es un mes que inspira confianza en el consumo, pero que también es un punto suspensivo al consumismo.

Veamos como camina 2022,  le damos la bienvenida con un optimismo que esperemos se vea mejorado en la situación económica, de seguridad y de salud; brindemos para que sea una fuerza para caminar este 2022.

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