Opinión

O todos coludos, o todos rabones

El cierre de la frontera para viajes no esenciales, se sigue extendiendo de manera indefinida, ya son diez meses los que han transcurrido desde que se decretó la medida

Olivia Aguirre Bonilla
Académica

jueves, 21 enero 2021 | 06:00

El cierre de la frontera para viajes no esenciales, se sigue extendiendo de manera indefinida, ya son diez meses los que han transcurrido desde que se decretó la medida y a quienes termina afectando es a todos los que tenemos nuestra vida en la frontera.  

El impacto negativo se da en varios ámbitos, uno de ellos es el económico, el cual presenta variantes, por un lado lo vemos en los negocios que se encuentran en ambos lados, en el caso de los que se encuentran en El Paso Texas, estos se han visto afectados pues tan solo en los negocios que se encuentran en la zona Centro estos han disminuido sus ventas en un 85 por ciento, según datos de la Cámara de Comercio Hispana de El Paso, como lo indica información publicada en este medio informativo (El Diario 30/08/20).  

Además, muchos mexicanos con visa de turista, se trasladaban a la ciudad vecina para comprar productos y comercializarlos en esta ciudad, toda vez que el costo aun y con la conversión de la moneda a dólar, resultaba ser más redituable. Sumado a aquellas personas que acudían a trabajar en la limpieza de los hogares, en la construcción, en la jardinería, en restaurantes, en transporte, cuidando niños, cuidando adultos mayores, en la mecánica, en la pizca, entre otras actividades.

Y es que tan solo en el Puente Paso del Norte, en agosto de 2019, cruzaron a pie casi 349 mil 842 personas que en contraste con el mes de abril de 2020 los cruces peatonales en ese mismo puente disminuyeron a 66 mil 764 personas, de acuerdo al Comité Internacional que da seguimiento en los cruces de esta frontera, así lo precisa el periodista Rene Kladzyk (El Diario 30/08/20).

También ha impactado el ámbito familiar, pues hay muchas familias que permanecen separadas, a consecuencia de la restricción. Por otro lado, persiste la incertidumbre en los cruces para los padres de familias que llevan a sus hijos a las escuelas que regresan de manera presencial. 

Llama la atención, que en un primer momento la restricción en el cruce para actividades no esenciales tenía como fin reducir la ola de contagios del Covid- 19 y es que el secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrad sentenció que esta medida no cambiaría mientras siguieran los rebrotes y los semáforos en color rojo, sin embargo lo que se observa es un trato discriminatorio para los mexicanos, toda vez que si la verdadera justificación fueran los contagios de Covid- 19, los más preocupados debiésemos ser los que vivimos en este lado de la frontera, pues actualmente El Paso rebasa los 106 mil casos de contagios, según el Departamento de Salud Pública de El Paso, que en comparación con esta urbe, lleva acumulado a la fecha 27 mil 119 casos positivos a coronavirus, como lo indica información publicada en este medio informativo (El Diario 17/01/21). Sin embargo, para los estadunidenses no opera esa restricción para ingresar a México.

Definitivamente el trato no es igualitario, parece que Marcelo Ebrad, no está pidiéndolo así, pues cuando se le cuestionó sobre la posibilidad de restringir viajes no esenciales de los estadunidenses refirió que no se iba a optar por un cierre imperativo, sino que se iban a hacer recomendaciones a Estados Unidos. Evidentemente no se está pidiendo un cierre total de las fronteras, sino que ambos países operen en igualdad de circunstancias. 

Parece que regresamos a los tiempos del Tratado Mc Lane-Ocampo de 1859, Tratado de Tránsito y de Comercio entre México y los Estados Unidos, en donde México termina firmándolo por la presión diplomática norteamericana; la amenaza de la intervención extranjera y los compromisos pactados sobre la materia con los Estados Unidos. Tratado que por cierto resultaba desventajoso para México pues cedía a perpetuidad a los Estados Unidos el derecho de vía a través del Istmo de Tehuantepec con el libre tránsito de productos, mercancías, correspondencia, tropas y municiones de guerra.

Cue Canovas refiere que en dicho tratado se establecía el principio de mutualidad o reciprocidad, que en aquel entonces se justificaba porque para los Estados Unidos era necesario salvar la dignidad del gobierno de México.

Hoy requerimos una verdadera reciprocidad entre las dos naciones, un mismo trato en igualdad de circunstancias, como lo dice aquel refrán mexicano, o todos coludos, o todos rabones, nadie más, ni nadie menos.

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