Opinión

Nuevas amenazas de sicarios en el agujero negro

La Policía Ministerial Investigadora y los representantes del Ministerio Público mejor cerraron sus puertas y pusieron pies en polvorosa

LA COLUMNA
de El Diario

lunes, 14 junio 2021 | 06:00

• Nuevas amenazas de sicarios en el agujero negro

• Cuatro días clave para el “fraude” de Loera

• El no tan extraño caso del derrotado “Benjamón”

• Ni de Juárez ni de Chihuahua el mejor perdedor

El fin de semana hubo versiones de nuevas amenazas e informes de supuestos convoyes armados que circularon tan campantes por poblaciones entre Madera y Temósachi, la región que es un verdadero agujero negro de la geografía estatal. Son casi de rutina los reportes, pero no faltan los que derivan en fatalidades a las horas o a los días de registrados.

Más que esperar un nuevo episodio violento –que de hecho es la expectativa– lo grave y lamentable es la reacción de las autoridades.

La Policía Ministerial Investigadora y los representantes del Ministerio Público mejor cerraron sus puertas y pusieron pies en polvorosa. Cada quien a resguardarse donde pudo y como pudo.

Generalmente cierran las puertas de esos inmuebles rentados que tienen en Madera, como si la seguridad y la justicia, como si la delincuencia común y el crimen organizado, tuvieran horario de burócratas. Con advertencias de posibles ataques encima, con más razón.

Por otra parte, los escasos agentes de la Policía Estatal, que tienen un cuartel casi en obra negra a las afueras del municipio, son menos de una docena, con mandos que al estilo de su jefe, el secretario de Seguridad Emilio García Ruiz, nomás están de adorno esperando la quincena, la “compe” y los cochupos.

Al dicho cuartel arriban de vez en cuando entre 10 y 12 elementos de la Guardia Nacional, de los que son enviados ocasionalmente a hacer como que patrullan la vasta región.

Esa desorganización evidente con la que operan por su cuenta las corporaciones da pie a que vivan siempre entre desconfianzas; también a que la delincuencia se aproveche de eso, lo que a su vez genera sospechas de una enorme complicidad entre el crimen y los que dirigen la dizque seguridad en el estado.

En este marco, imposible no traer a colación la promesa de que ya estaba listo el megacuartel en Madera, que presumieron Javier Corral y García Ruiz el 16 de julio de 2020.

Dicha obra de 89 millones de pesos ni siquiera ha sido inaugurada, es ocupada a menos del 10 por ciento de su capacidad porque tiene muchas áreas sin terminar y le falta equipamiento, desde los portones de tonelada hasta las camas para la tropa, que cuando llega es echada al suelo en colchonetas.

El inmueble subutilizado que tendría influencia no sólo en Madera sino en varios municipios –hay imágenes en la versión digital de La Columna– contrasta con el hecho de que la Fiscalía General del Estado debe rentar casas para instalar oficinas porque no tiene propias.

Abona además a la desarticulación de los esfuerzos que deberían realizar en conjunto las instancias preventiva y persecutora del delito. Hasta parece hecho a propósito todo para que el crimen imponga su ley del terror en la región.

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A partir de la entrega de la constancia de mayoría a Maru Campos, ganadora de la contienda electoral para la gubernatura, comienzan a contar cuatro días clave para el morenista Juan Carlos Loera, quien sostiene por las insomnes madrugadas que hubo fraude en la elección.

En los círculos más altos de Morena dicen que el juarense está en todo su derecho de reclamar, para eso es el sistema electoral y también las reglas del juego establecidas por los propios partidos.

Así como el ahora alcalde electo de Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, estaba en todo su derecho de impugnar la elección interna de Morena en la que fue favorecido Loera, así el abanderado tiene todos los medios y recursos a su alcance para hacerlo.

Eso no significa que el partido como tal o la dirigencia nacional de Morena respalde política o jurídicamente la decisión. No hay elementos para sostener un juicio, así se ve desde el centro del país.

Por eso ya se han hecho intentos por disuadir a Loera para que no impugne el resultado electoral, pero será su decisión personal judicializar su derrota. Cuenta con menos de una semana para presentar su inconformidad y con ello entrar a una dinámica de mayor desgaste.

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El caso del diputado Benjamín “Benjamón” Carrera puede resumirse en que le comieron el mandado mientras él simulaba trabajar; o bien, como el primer caso registrado donde una plurinominal pasa por encima de un representante popular, como se asume el morenista.

Tiene mucho en qué pensar el legislador antes de echar sus cosas en una caja y despejar la oficina asignada en la torre legislativa de la capital. Más que buscar acomodo en algún enclave moreno como Juárez, deberá reflexionar sobre las causas que lo llevaron a la derrota.

En el 2018, el diputado ganó con 25 mil 382 votos el Distrito Quinto de esta frontera a la panista Marisela Terrazas, quien obtuvo 24 mil 859 votos. Ella terminó siendo diputada local por la vía de la mejor perdedora.

Ahora en la revancha, Terrazas logró juntar 27 mil 850 votos, mientras que Carrera sumó apenas 18 mil 600. Unos cuantos más o menos, porque apenas son los resultados preliminares, pero el caso es que la panista se alzó con el 44.7 por ciento de la votación, dejándole a su rival apenas un 30 por ciento.

¿Qué pasó en esos tres años entre una elección y otra? La panista sumó tres mil nuevos sufragios y el morenista perdió casi siete mil, nada más.

No hay que buscarle chichis a las culebras. No fue el factor de los independientes, que en esta ocasión no participaron, ni tampoco los escasos votos del PES (900) y el PT (700), que en la elección pasada iban aliados de Morena con la postulación de “Benjamón”.

Es su mala gestión del cargo y de la campaña por la reelección lo que terminó por hundirlo. Eso y, desde luego, que Terrazas no se durmió en sus laureles, dejándolo tan lejos que ni el polvo alcanzó a verle.

Las consecuencias son fuertes. Carrera alguna vez soñó con la alcaldía juarense; así seguirá. La panista en cambio ya puede pensar en el 2024.

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El mejor perdedor de los distritos locales generalmente sale de las ciudades grandes, donde la competencia suele ser mayor. En esta elección será la excepción.

Dicha figura es un plurinominal que entra en la segunda ronda de asignación, que al término del proceso que sigue su marcha apunta a favorecer a Amín Alejandro Corral, del Distrito 21 con base en Parral, quien fue derrotado por el priista Edgar Piñón.

La estrecha diferencia de 800 votos convirtió al priista en ganador y al de Movimiento Ciudadano en mejor perdedor. La derrota sin duda le duele al excandidato a gobernador Alfredo “El Caballo” Lozoya, pues es en sus dominios donde resucitó el PRI y le dieron la espalda a uno de los suyos.

Pero más allá de eso, el resultado les cierra la boca a panistas de Juárez y morenistas de la capital del estado, que ya hasta tenían sus cálculos de quienes tendrían resultados cerrados… y si no llegaban por ganar los votos, llegarían por la vía de la derrota menos fuerte.

En ese supuesto de posible mejor perdedor estaban, por ejemplo, Gabriel García Cantú del Cuarto Distrito de la frontera, al que una desconocida de Morena, Rosana Díaz Reyes, le sacó más de un cinco por ciento.

Ni se diga de Chihuahua, el exsecretario corralista-morenista Víctor Quintana, a quien la panista Georgina Bujanda le pasó por encima una aplanadora del 15 por ciento.

Total que para esa pluri fallaron los que ya se veían en una curul sin haber obtenido el triunfo. Apenas la rescata Movimiento Ciudadano, que con Amín tendrá dos asientos.

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