Nuestros niños y adolescentes son el presente del mundo

La trillada frase de que los niños son el futuro del mundo no podía ser más desafortunada y no podría...

Francisco Ortiz Bello
Analista
viernes, 14 junio 2019 | 06:00

La trillada frase de que los niños son el futuro del mundo no podía ser más desafortunada y no podría estar más alejada de la realidad. Nuestros niños, adolescentes y jóvenes en realidad son el presente porque eso significa atenderlos hoy, en todas sus necesidades y requerimientos de desarrollo para que, en el futuro, cuenten con todas las herramientas que les permitan realizarse y contribuir positivamente a la sociedad.

Si continuamos con esa visión “futurista” sobre lo que son y significan, dejamos de atender una parte esencial de su formación: el hoy y su entorno, sus inquietudes, sus temores, sus sueños, sus necesidades. Y en nuestra ciudad hay casos emblemáticos de sobra.

Ejemplo claro de esa afirmación lo constituye el tema de la seguridad física y emocional de la niñez mexicana, ante el entorno de violencia desatada que vivimos actualmente.

De acuerdo con una nota de Proceso (29-05-2019, APRO), “existen mayores posibilidades de que un niño sea asesinado en México que en países en conflicto armado como Palestina o Siria, sostuvo la organización internacional Save the Children en su último informe anual.”

El contenido de la nota de Proceso por sí mismo es una razón suficiente para alertarnos y, más allá de espantarnos y caer en pánico, tomar verdaderas acciones tendientes a proteger a nuestros infantes, adolescentes y jóvenes en general en nuestra comunidad fronteriza.

Recientemente los mexicanos nos estremecimos con el lamentable caso del estudiante chihuahuense Norberto Ronquillo quien, a punto de graduar en la CDMX, fue secuestrado, los secuestradores solicitaron un rescate y a pesar de que el mismo fue pagado en su totalidad, el estudiante fue asesinado y su cuerpo abandonado en la alcaldía de Xochimilco. Un verdadero drama.

Aunque Norberto no era un niño, sí hablamos de un joven con un prometedor futuro, al igual que los infantes y adolescentes, quedó expuesto a esa amenaza que señala Save the Children en la nota de Proceso.

De acuerdo con esa información, la organización mundial asegura que las garantías de salud, educación y protección para niñas, niños y adolescentes en México están por debajo de países como Cuba, Chile, Argentina o Perú, concluye en el documento “Construyendo una vida mejor con la niñez”. Lo que resulta una realidad por demás lamentable y trágica.

¿Qué estamos haciendo por nuestros niños, adolescentes y jóvenes? ¿Qué presente les estamos dando? Y estas preguntas son tanto para la sociedad en general como para las autoridades de gobierno respectivas.

En Ciudad Juárez, y Chihuahua por supuesto, la sombría realidad para nuestra niñez y juventud no es muy diferente. Somos el estado con mayor índice de embarazos entre adolescentes. Además de presentar un alto grado de alcoholismo y drogadicción entre la población de niveles básicos de educación.

De acuerdo con el reporte de Save the Children, en la edición 2019, México desciende nuevamente tres lugares en el ranking pasando del puesto 93 al 96, situándose por debajo de países latinoamericanos como Cuba, Chile, Argentina o Perú. “El deceso de esta posición no es casual, por tres años consecutivos nuestro país ha mantenido altos índices en embarazos adolescentes y ha registrado un incremento en los homicidios en personas menores de 18 años de edad”, afirmó Nancy Ramírez, directora de Incidencia Política de Save the Children.

La funcionaria del organismo internacional aseguró también que “desde hace cuatro años Save the Children ha llamado al Estado mexicano para reforzar las estrategias de prevención y atención de embarazos tempranos, no obstante, cada año más de 300 mil adolescentes siguen dando a luz. Son particularmente preocupantes los embarazos en menores de 15 años de edad, tan sólo en el año 2017 se detectaron casi 10 mil casos que son evidente consecuencia de abusos sexuales”

El estudio de Save the Children señala que “es más probable que una niña o niño indígena muera por enfermedades prevenibles, sufra desnutrición, no vaya a la escuela, trabaje desempeñando tareas peligrosas o sea obligada a casarse si es niña o mujer adolescente (en México), es por ello que a pesar de los avances se deben redoblar los esfuerzos para llegar a las poblaciones que han sido históricamente marginadas y excluidas”.

Por supuesto que en Chihuahua y en Juárez también hay mucho qué hacer en este tema, y más nos vale que como sociedad también nos hagamos responsables del tema, o seguiremos condenando a nuestros niños, adolescentes y jóvenes a un tétrico futuro y quizá les estemos cancelando su futuro. Aterrador pero cierto.