Opinión

¿Nos dirigimos a un Estado Totalitario?

En Ciudad Juárez se tuvieron innumerables abusos por parte de los elementos castrenses en contra de civiles

Alejandro Núñez
Catedrático

sábado, 27 noviembre 2021 | 06:00

En días pasados causó opiniones encontradas la declaración que dio el secretario de la Defensa Nacional, el general Luis Cresencio Sandoval, durante el desfile para celebrar el 111 aniversario de la Revolución Mexicana en el Zócalo de la Ciudad de México.

El secretario de la Defensa en su discurso dijo: “Las bases están sentadas y se avanza con paso firme en el proyecto de nación que ha impulsado el presidente”. ¿Pero cuál proyecto? Hace apenas unos días se dio a conocer por parte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que la inflación durante la primera quincena de noviembre se encuentra en 7.05%, su nivel más alto en los últimos 20 años; lo cual ha negado el presidente de la república.

No se trata de estar en contra o a favor del Gobierno federal, simplemente de puntualizar cuando las cosas no van bien y eso lo estamos viendo todos los mexicanos con el incremento de los productos de la canasta básica.

Uno de los compromisos que hizo el señor presidente de la República cuando era candidato y que impactaría de forma positiva en nuestra ciudad, fue el que no se incrementaría los precios de la gasolina. En 2018 el precio de la gasolina magna en promedio rondaba entre los 12.99 pesos por litro; para el día de hoy el precio se encuentra en 15.57 pesos por litro en promedio.

También, otro de los compromisos fue el sacar al Ejército de las calles y regresarlo a los cuarteles; ¿Qué ha sucedido al respecto?

Durante el período comprendido del 2008 al 2011 en la llamada “Guerra contra el narco”, en Ciudad Juárez se tuvieron innumerables abusos por parte de los elementos castrenses en contra de civiles. Actualmente, nos encontramos con retenes de la Guardia Nacional por diversos puntos de la ciudad, llevando a cabo acciones que le corresponden a las policías Estatal y Municipal respectivamente. 

Hoy en día, el Ejército Mexicano se ha convertido en una de las principales empresas constructoras de obra pública en el país, con el aeropuerto Felipe Ángeles, tramos del Tren Maya o de las sucursales del Banco del Bienestar; además se les ha encomendado proyectos prioritarios y estratégicos que le corresponderían desempeñar a otras secretarias de estado. 

La historia nos ha enseñado que cuando un gobierno descarga todas o la mayoría de las responsabilidades en las Fuerzas Armadas su camino se conduce a un Estado Totalitario.

En América Latina tenemos el caso de Hugo Chávez en Venezuela, en donde inició una tendencia a la militarización de la seguridad y la politización de los militares, obligados a defender un proyecto político determinado. Otro caso es el de Bolivia con Evo Morales, en donde se incrementaron los privilegios a las Fuerzas Armadas.

Por si fuera poco, el presidente López Obrador el pasado lunes 22 de noviembre, emitió un decreto presidencial en el cual declaró de interés público y seguridad nacional las obras de infraestructura del Gobierno mexicano; es decir, aquellas obras a las que se la ha encomendado al Ejército Mexicano.

Para que cualquier ciudadano entendamos de lo que se trata, en pocas palabras y de manera sencilla, la ley permite que todos aquellos proyectos y programas que tengan que ver con seguridad, no salga a la luz pública, las contrataciones, montos y demás información.

¿Para qué ocultar la información del Tren Maya o de la construcción de las sucursales del Banco del Bienestar?

¿Hacia dónde nos dirigimos? Como ciudadanos tenemos el derecho y la obligación de estar informados de lo que sucede en nuestro entorno por el bien propio y de nuestras familias.

Ciudad Juárez, ya vivió de cerca la participación de los militares en el “combate al narcotráfico” y todos conocemos los resultados.

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