Opinión

Normalidad postpandemia

Es un hecho, tenemos que acostumbrarnos a vivir con esto. Aun y con todas las vacunas y métodos de prevención y curación contra el Covid, ya no se irá, permanecerá como un virus más que en cualquier momento puede atacar a una persona

Francisco Ortiz Bello
Analista

domingo, 26 septiembre 2021 | 06:00

Quizá el término utilizado en el título del presente artículo no sea el más adecuado, ya que de acuerdo a la RAE el prefijo post es la forma simplificada del prefijo de origen latino post, que significa 'detrás de' o 'después de' lo que, en este caso aplicado a la pandemia por coronavirus, no es del todo exacto, ya que no ha pasado, no ha terminado, aún estamos en medio de la tercera, o quizá cuarta ola de contagios por Covid-19, no obstante existe una justificación para utilizar dicho término.

Y la explicación la encontramos toda vez que hemos entrado a una etapa distinta de la pandemia, en la que se busca aprender a convivir con la enfermedad y, al igual que como con una gripe, influenza o cualquier otro virus existente, normalicemos los cuidados para evitarla sin afectar más de lo que ya afectamos nuestra actividad diaria, la cual incluye la convivencia con el resto de la humanidad.

Las primeras acciones, en marzo de 2020, una vez declarada como pandemia por la OMS fue un mega cierre global, mundial, de actividades y el aislamiento casi total, el confinamiento en nuestros hogares representó quizá el golpe más fuerte a la economía mundial, pero también al estado de ánimo de las personas, ocasionando severos estados depresivos, angustia y temor generalizados.

A 18 meses de distancia de los primeros casos detectados en nuestro país, hoy se sabe más del virus y su comportamiento, así como de las formas de contagio, incluso sobre nuevas cepas o variantes que han amenazado con agravar la velocidad y peligrosidad de las infecciones, incluso se ha avanzado a pasos agigantados en cuanto a vacunas, tratamientos, medicamentos y en general, mecanismos médico-científicos para combatir al maligno virus.

Es por todo ello que, como medida paliativa para restablecer o iniciar el restablecimiento de una normalidad, de una nueva normalidad, en el mundo entero se han empezado a tomar diversas medidas como el regreso a clases presenciales en las instituciones educativas de todos los niveles, el regreso a las actividades laborales en los centros de trabajo, la reapertura de espacios públicos como estadios deportivos, teatros, cines, salas de conciertos, museos, iglesias y otros similares, lo cual de ninguna manera significa la renuncia a las medidas preventivas que cada persona debe observar.

Por el contrario, hoy, el uso del cubrebocas, el gel antibacterial, la sana distancia, la toma de temperatura y de los niveles de oxigenación en la sangre cobran mayor vigencia que nunca, porque son las mejores y más efectivas herramientas que nos permitirán entrar en esa “nueva normalidad”, con el menor riesgo posible de contagios.

Y quizá esta sea la parte más difícil de entender para muchos. Acudir a trabajar normalmente, a clases, al cine, a un restaurante a comer, a una obra de teatro o a cualquier otro evento cuando aún estamos en medio de una ola de contagios, cuando el virus sigue presente en nuestras vidas y con ello el riesgo de contraer la Covid-19 y poner en riesgo la vida misma.

Empecemos por señalar que, aún antes de la aparición e implementación del programa global de vacunas, ya se contaba con mayores elementos para dar un mejor tratamiento de la enfermedad, no quiere decir que no se contagiara, o que la gente no enfermara, solo que los médicos ya están mejor preparados en la actualidad para indicar tratamientos más efectivos y adecuados.

Por ejemplo, entre los descubrimientos más relevantes que se hicieron durante la peor crisis de contagios y muertes el año pasado, los galenos encontraron que aplicar oxígeno al paciente en cuanto se registraba una baja en su índice de oxigenación de la sangre, disminuía en gran medida la posibilidad de hospitalización e incluso de que tuviera que ser intubado, con lo que se redujo importantemente la tasa de decesos por Covid-19. Eso solo por mencionar un ejemplo concreto del nivel de avance en el tratamiento de la enfermedad, insisto, aun antes de la aparición y aplicación de las vacunas.

Esta polémica sobre el regreso a las actividades normales, que no a la normalidad como tal, pero sin dejar de observar todas las precauciones preocupó a muchos, incluso, a los más pesimistas, los llevó a plantear escenarios verdaderamente catastróficos y desastrosos, lo cual, afortunadamente, no ha ocurrido. A ese “pesimismo estacional” -llamémosle así- se sumó la noticia de que con las nuevas cepas del virus ya se estaban contagiando los niños, quienes en el inicio de la pandemia parecían inmunes al contagio.

Es así que, en Chihuahua, se decretó el regreso a clases presenciales lo que, por supuesto generó una gran polémica y división de opiniones, porque se temía, en algunos sectores de la población, que el aumento en el contagio del virus en menores de edad podría ser catastrófico. No fue así.

En efecto, a la fecha, luego de tres semanas de clases presenciales en la entidad se han reportado algunos casos de contagios en escuelas, lo que ha llevado al cierre temporal de dichos planteles para aislar a su población tanto de alumnos como de maestros, pero sin que se tengan datos relevantes sobre casos graves o de fallecimientos por esos contagios. Es decir, se han mantenido controlados los niveles, tanto de contagios, como de hospitalizaciones y decesos.

Casi paralelamente al regreso a clases presenciales, se presentaron en toda la entidad diversos actos masivos relacionados con la política. Actos formales de rendición de protesta de nuevos alcaldes y legisladores, así como de la misma gobernadora del estado, se sumaron a esta polémica sobre los actos masivos en plena pandemia.

Sin embargo, han transcurrido ya más de 15 días de la celebración de estos eventos políticos o de gobierno, así como del regreso presencial a clases, y del cambio de semáforo epidemiológico en toda la entidad de amarillo a verde, lo que desde luego significó una importante reactivación de muchas otras actividades de reunión de personas, es decir, los quince días en los que el virus se incuba y desencadena los síntomas de la enfermedad, y, por el contrario de la expectativa pesimista de algunos, como ya lo dije antes, los índices se han mantenido estables.

Luego, vinieron los eventos propios de la celebración de nuestra independencia, en las que Gobierno municipal decidió realizar un gran evento masivo, con una concentración de personas muy importante, más de 40 mil, en el que se instrumentó un fuerte operativo de prevención y supervisión de todos los protocolos antiCovid, sin que hasta la fecha se tengan datos que puedan hacer pensar en un repunte de los contagios con motivo de la realización de tales eventos.

En la actualidad, tiene tres días que dio inicio la Feria Juárez 2021, misma que fue pospuesta en la administración de Armando Cabada, precisamente ante el reclamo de algunos sectores sociales que pensaban no era conveniente su realización, sin embargo, la administración de Cruz Pérez Cuéllar la retomó sin mayores aspavientos y diariamente se tiene la capacidad de recibir en las instalaciones de la Plaza de la Mexicanidad hasta a 50 mil personas, cumpliendo estrictamente con acciones de bioseguridad y con todas las medidas de prevención y seguridad anti-Covid.

Es un hecho, tenemos que acostumbrarnos a vivir con esto. Aun y con todas las vacunas y métodos de prevención y curación contra el Covid, ya no se irá, permanecerá como un virus más que en cualquier momento puede atacar a una persona, por tanto, también tenemos que acostumbrarnos a realizar todas nuestras actividades normales en el marco de una nueva normalidad.

Tenemos que aprender a convivir con el Covid y a sobrevivir a él, como aprendimos en el pasado a sobrevivir a la tifoidea, a la fiebre amarilla, a no morir por infecciones cuando no existía la penicilina, y tantas otras adversidades a las que la humanidad se ha sobrepuesto. A medida que venzamos el temor a morir por Covid, lograremos más pronto una verdadera inmunidad de rebaño que nos devuelva realmente nuestros espacios y convivencia normales. A cuidarse pues.

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