Opinión

SINÓNIMO DE CONSENTIMIENTO SEGÚN JUZGADORA

No usar los dientes para defenderse

Una maestra universitaria que denunció las agresiones sexuales de cuatro maestros de la misma casa de estudios posicionó el actuar público por el que miles de personas que denuncian este delito atraviesan

Mayra Chávez
Abogada

sábado, 01 enero 2022 | 06:00

La estrategia patriarcal de culpabilizar a la víctima de violación se ha destacado en casos de diferente índole y contexto que tienen el común denominador de garantizar la supervivencia de la gravísima tolerancia social a los actos que constituyen un delito y que son exculpados hasta por los sistemas de justicia. Se despersonaliza el cuerpo de la víctima y se exime de responsabilidad al violador al abordar criterios de acceso al cuerpo de otra persona. 

El Código Penal del Estado de Chihuahua señala que comete el delito de violación quien por medio de la violencia física o moral realice cópula con persona de cualquier sexo. Señala también que se entiende por cópula la introducción del pene en el cuerpo humano por vía vaginal, anal o bucal. Es este mismo tipo penal el que sanciona la introducción por vía vaginal o anal cualquier elemento, instrumento o cualquier parte del cuerpo humano, distinto al pene, por medio de la violencia física o moral o sin el consentimiento de la víctima. 

En España, el caso de una mujer de 18 años que fue violada por un grupo de cinco hombres que se denominan a ellos mismos como “la manada” volteó la mirada del mundo entero que clamaba por un juicio justo. La credibilidad de la víctima se puso en entredicho utilizando conceptos como la credibilidad y la resistencia para atentar contra la seguridad, la libertad y la integridad de la denunciante. 

Fue únicamente por la manifestación colectiva que con consignas como “No es no”, que se logró atraer la atención inclusive del ministro de Justicia que mencionó que probablemente había que reformar el Código Penal posterior a una sentencia de abuso sexual y no de violación en la que se deja ver que no enfrento firmemente a los agresores y, por tanto, no se comprueba la falta de consentimiento.

Lamentablemente, Juárez no se queda atrás. Una denuncia por violación fue el hecho que dio muestra de la endeble base en la que se ha construido una simulada perspectiva de género social e institucional a la que la construcción de memoriales, marchas del Día de la Mujer, sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y ostentar el nada honroso primer lugar en feminicidios a nivel nacional, no ha sensibilizado.

Una maestra universitaria que denunció las agresiones sexuales de cuatro maestros de la misma casa de estudios posicionó el actuar público por el que miles de personas que denuncian este delito atraviesan y al que el ojo mediático no le da seguimiento. 

Fue la semana pasada que, después de repetir muchas veces su declaración, de pasar por diferentes evaluaciones psicológicas que le hacían revivir los hechos, de ser juzgada socialmente por las diferentes voces que, con el conocimiento de oídas de los hechos, juzgaban el actuar de la mujer denunciante y a la que al día de hoy, con una sentencia absolutoria se le acusa de ser una persona académicamente preparada, que acudió por su propia cuenta al lugar en donde ocurrieron los hechos, bebió bebidas embriagantes por su propia voluntad y que no manifestó de forma adecuada su inconformidad a los hechos.

Aquella atemorizante escena en la que una persona desconocida violenta a una mujer en la mitad de un callejón obscuro, es el escenario en el que el patriarcado construye el delito de violación. De tal suerte que una sentencia condenatoria en esas condiciones pueda ser relativamente lógica de obtener. ¿Qué ocurre cuando los hechos ocurren entre una víctima y un agresor que son conocidos, amigos, familiares, etc.? ¿Qué pasa si, en lugar de que se efectúe en la calle obscura, pasa en el departamento al que voluntariamente acudió la víctima? ¿Es el beber alcohol con una o varias personas una acción que invita al acto sexual con las que se consumió esa bebida? Todas esas preguntas resultan, para la justicia de nuestro Estado, resultan relevantes para juzgar a quién decidió interponer una denuncia por el delito de violación en el municipio de Juárez.

Esta cara de las agresiones sexuales es, desgraciadamente, el pan de cada día de una trampa que se tiende sobre la víctima a la que se le dice, por parte de quién debería representar a la justicia que no se defendió adecuadamente y que debió utilizar sus dientes para defenderse de ser necesario y que por no haberlo hecho, no se comprueba su falta de consentimiento.

La sentencia está por publicarse, pues se atravesaron las fiestas decembrinas y no hubo lugar para la urgencia de una sentencia tan importante, pero será en una próxima columna donde les pueda platicar a detalle de la misma.

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