OPINIÓN

No presumió toma del Cereso por chifladito

Tanto en abril como ahora tenemos como coincidencia reuniones 'privadas' de la 'coordinación de seguridad', donde el gobernador planteó presumiblemente de manera candorosa ambos operativos antes de llevarlos a cabo

LA COLUMNA
de El Diario
martes, 12 noviembre 2019 | 06:00
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• No presumió toma del Cereso por chifladito


• Supuesta restructuración y supuesto transporte


• Ni qué alardear en tema de inversión extranjera


• La reprobada dentro y fuera de Morena


Son dos ocasiones en las que el gobernador Javier Corral Jurado se ha topado con pared este año en el Cereso estatal de Ciudad Juárez; o por lo menos ha generado esa percepción de que su autoridad ha sido superada por los líderes del crimen en el interior del penal.

Esta vez fue desastroso para los juarenses en los “daños colaterales” con un saldo aproximado a las 30 personas asesinadas, una gran cantidad de vehículos particulares incendiados, varias personas quemadas en un par de casos, amenazas de bomba por todas partes... y la psicosis generalizada.

Las dos veces se ha hablado de “operativos sorpresa” dirigidos por la autoridad estatal; en abril el primero en búsqueda de armas y cualquier tipo drogas y accesorios ilegales; y el segundo, aparte de todo ello, para el traslado de varios “reos generadores de violencia en la ciudad”, Luis Santiago “El Miklo”  E.C. y Jesús Eduardo S.R., “El Lalo”, jefes de los Mexicles, operadores del Cártel de Sinaloa, según lo ha dicho repetidamente el fiscal general, César Peniche.

Tanto en abril como ahora tenemos como coincidencia reuniones “privadas” de la “coordinación de seguridad”, donde el gobernador planteó presumiblemente de manera candorosa ambos operativos antes de llevarlos a cabo.

A esas reuniones asiste todo mundo, menos los representantes de los medios de comunicación, justo porque se trata de encerronas “privadas”. Mandos de las policías federales, militares, municipales, estatales, agencias de investigación y hasta líderes de la sociedad civil, ya sea de cámaras empresariales o de la famosa “mesa de seguridad”.

Significa entonces que los anuncios de esos operativos fueron todo menos secretos y que no podemos pasar como inocente al gobernador para que no haya creído que la información iría sin tocar baranda hasta el interior de las paredes del Cereso. De nuevo aparecen aquí los beneficiarios de todas las ganancias que puede implicar el penal: Óscar Aparicio, jefe de la Policía Estatal, y César Peniche, fiscal general.

Todo el tiempo del mundo tuvieron los líderes de las pandillas para preparar su defensa y esconder todo lo que requerían esconder. Coordinaron desde adentro los ataques a blancos civiles mejor que si hubieran estado afuera.

¿Ingenuidad, torpeza o complicidad del gobernador y sus operadores policiacos?

Es momento de ir por las respuestas auténticas. Los chifladitos no son.


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Ya se le hizo costumbre el gobernador Javier Corral informar poco y mal de las actividades que desarrolla fuera de Chihuahua.

Ayer estuvo en la Ciudad de México. Reportó como única actividad una reunión con el director general de Banobras, Jorge Mendoza. 

Su ritmo de trabajo es mínimo. Durante 15 días sus apariciones públicas han sido si mucho siete y para puros eventos protocolarios, nada realmente sustantivo.

Esta vez informó a través de un tuit que con el titular de Banobras abordó dos temas fundamentales para Chihuahua estado, y particularmente para Juárez, “la reestructuración de la deuda” pública del estado y la construcción de la segunda etapa del transporte semimasivo o BRT2.

Ni un solo detalle de un tema ni del otro. La reestructuración de la deuda se supone prácticamente finiquitada, ¿o acaso anda pidiendo más?, y del transporte público conocen la información sólo el secretario de Obras Públicas, Gustavo Elizondo, algunos de sus subordinados y por supuesto sus socios.

No ha cumplido Corral Jurado con la obligación de informar a los juarenses sobre el proyecto indudablemente por su nula tolerancia a escuchar voces distintas al plan, como ha sido la virtual construcción de los bautizados por los transportistas como puentes enanos.

No ponemos en duda que se reunió el gobernador con el director de Banobras, puso algunas fotos en el tuit, pero tenemos la sospecha fundada que no entró en detalles porque no consiguió gran cosa. 

Por decenas podemos contar reuniones anteriores similares de las que hizo ruido a través de redes sociales, pero casi terminando su gestión no hay un solo resultado. Gasto inútil en viáticos.


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La maquinaria publicitaria estatal acumula ya 10 días de promoción de indicadores supuestamente favorables, sobre todo el crecimiento del producto interno bruto de un dígito, cuando a nivel nacional fue notable la desaceleración en los dos últimos trimestres.

El estribillo de las áreas económicas y laborales del estado fue orientada a presumir como propios logros que no son tales, pues Chihuahua como quinta economía nacional tiene una dinámica propia. La entidad crece con, sin y a pesar de los gobiernos.

Pero hay indicadores claros de lo que sí debe ser la acción gubernamental, especialmente en la promoción y atracción de inversiones. En este aspecto el Estado anda por los suelos.

Una variable que impacta directamente en la frontera puede apreciarse con la inversión extranjera, que mantiene una tendencia a la baja.

En el año 2016 la cifra que ingresó a Chihuahua fue de dos mil millones de dólares, de los cuales mil 283 correspondieron a la industria manufacturera de exportación. En 2017 cayó a mil 767 y en 2018 a mil 148, con la misma relación de que el 80 por ciento correspondió a la maquila.

Para este 2019 se registran 763 millones de dólares de inversión extranjera directa (IED) al cierre del primer semestre del año.

De seguir la tendencia el segundo trimestre del año la IED será mayor a la del año pasado, pero muy inferior a los anteriores.

Será el reflejo de cómo la inseguridad y el desgobierno ahuyentan las inversiones en vez de acercarlas. Y eso le puede dar al traste a cualquier dato presuntuoso de crecimiento.

Además esto impacta fiscalmente a las arcas federales, estatales y municipales. Pega en los presupuestos de todos los niveles, no se diga en la generación de empleo y desarrollo económico. 

Los resultados los veremos en 2020.


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La diputada morenista Leticia Ochoa Martínez dice a unos que anda en la calle, que hace trabajo de campo en su distrito, que se ensucia los zapatos en las colonias, pero a sus electores les sale con el cuento de que está muy ocupada en su labor legislativa, arrastrando el lápiz con nuevas leyes.

La verdad es que ni lo uno ni lo otro. Van varias veces que la atrapan en la mentira y el juego de la simulación, diciéndole a todos versiones diversas de su supuesto trabajo que nadie conoce. 

Por las colonias no se para, tiene cerrada su oficina de enlace y en cuestión de iniciativas y asistencias al Congreso del Estado ganan más los asuntos en los que sólo levanta el dedo.

Ochoa es la presidenta de la Comisión Especial de Feminicidios, sin actividad alguna. La semana pasada dejó plantados a grupos de mujeres que esperaban una audiencia con “su majestad”, que no ha sido siquiera para levantar la voz ante tan terrible problema de la violencia feminicida. 

Ésa es la última que les hace la diputada a los cada vez más escasos seguidores que tiene en la izquierda. Antes eran más quienes confiaban en su labor, pero ella misma se ha encargado de mermar su popularidad con la falta de trabajo y resultados. Ven traicionadas por completo la agenda y las convicciones.

La morenista del Distrito 10 de Juárez también es secretaria de las comisiones de Atención a Grupos Vulnerables y de Pueblos y Comunidades Indígenas. El reporte de ambas es peor que la de Feminicidios que encabeza.

En suma la legisladora es una de las reprobadas dentro y fuera de Morena, porque ella misma se ha encargado de sumar puntos en su contra, dadas sus desatenciones que no se perdonan, menos en un partido como en el que milita.