Opinión
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No aparece en la hojita el millón por ningún lado

Circuló en la trinchera de los héroes de la salud una insignificante hojita en la cual se pide anotar a los beneficiarios por el seguro ofrecido por la administración estatal y que se ha insistido es por un millón de pesos

LA COLUMNA
de El Diario

martes, 19 mayo 2020 | 06:00

• No aparece en la hojita el millón por ningún lado 

• Dicta más prohibición porque desconoce necesidades 

• Tumbos en Educación con el ciclo escolar 

• El ‘Hospital Municipal’ se queda otro mes

Circuló en la trinchera de los héroes de la salud una insignificante hojita en la cual se pide anotar a los beneficiarios por el seguro ofrecido por la administración estatal y que se ha insistido es por un millón de pesos. 

Pero resulta que el documento en ningún momento habla del monto asegurado. Lo revisamos detenidamente y no aparece cifra alguna. Tampoco hay cláusula que obligue al Estado a cumplir con el ofrecimiento. 

Muy lejos está de ser una auténtica póliza con requisitos mínimos. “Por este conducto y fundamentado (sic) en el Plan Estatal Emergente de Apoyo y Protección a la Salud e Ingreso Familiar, al cual pertenece el Programa Héroes de la Salud; y en relación al Seguro de Vida por fallecimiento del trabajador ‘Héroes de la Salud…’”, etc., etc., dice textual. Se piden unos comprobantes del titular y del beneficiario, en carta dirigida al secretario de Salud, Jesús Enrique Grajeda, pero nada más. 

La creatividad jurídica por los suelos. Obvio, hay plan con maña. Hay quienes ven en la determinación del Estado una violación a las leyes en materia de seguros. Siendo el suelo tan parejo, pudo manejarse como un apoyo, gratificación o compensación extraordinaria, en dado caso. Pero no. La ocurrencia fue hablar de seguros. 

La imagen del documento circulado a nivel estatal en nuestra versión digital. No da pie con bola ese nuevo amanecer ni para hacer chapuza. 

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Metido piel adentro en una cápsula distante del segundo a segundo, el minuto a minuto, el día al día, que sufren sus gobernados, los chihuahuenses, Javier Corral Jurado, no movió en su momento un dedo para atajar en Chihuahua el tsunami de infección, muerte y ruina que traía el coronavirus desde otras partes del mundo y hoy no sabe más que seguir dictando órdenes restrictivas sólo porque la Federación le cedió el poder de hacerlo.

Asegurado con todas las comodidades personales de cocineros, ayudantes, choferes, escoltas y un sueldo de casi 200 mil pesos mensuales, el gobernador desconoce el sufrimiento de los padres de familia que se quedaron sin trabajo y por lo tanto sin ingresos para su sustento. 

Son más de 60 mil personas las que han perdido su empleo durante el tiempo que lleva la pandemia; otros tantos más se quedaron con ingresos del 70 y hasta el 50 por ciento. Han quebrado miles de empresas pequeñas y medianas. La Presidencia de la República dejó en manos de los gobernadores el criterio para iniciar la reapertura gradual de empresas y algo de la “nueva vida normal” a partir del 18 de mayo. 

En el paquete federal quedó para el reinicio completo una decena de municipios “de la esperanza” a los que no ha tocado el virus. “No abriremos ningún municipio de la esperanza”, dijo ayer Corral en palabras más tiranillas que preocupadas por la pandemia. Amplió hasta el 1 de junio todo el pliego de giros laborales no esenciales. Desde luego viene una etapa de simulación extraordinaria. Ayer mismo reiniciaron actividades preparatorias para su reapertura todas las empresas relacionadas con la industria automotriz y minera. Corral ni se dará cuenta porque sus alcances operativos sólo llegan hasta el micrófono y pantallas donde aparece cada tercer día para su “Chihuahua adelante”. 

Su ausencia antes de iniciar la pandemia y su abandono al personal del sector salud (protestas del personal médico en el mero pico de la crisis por falta de apoyos económicos e insumos) le quitó al gobernador la autoridad que pretende hoy ejercer pero sus desplantes “informativos” generan confusión, incertidumbre, y particularmente, enojo social porque, envuelto en su burbuja dorada, no dimensiona las penurias por las que están atravesando empresas y familias. 

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El fin del ciclo escolar “a distancia” y la reactivación paulatina a partir del siguiente mes a nivel nacional, le sumaron a maestros, alumnos y padres de familia un grado más de incertidumbre. La certeza sobre el reinicio de clases el 1 de junio se fue hace mucho. 

Luego el gobernador Javier Corral planteó que el ciclo podría ser hasta agosto cuando se retomaría el período escolar actual y se daría inicio al siguiente con unas cuantas semanas de retraso. Corrigió después: en el estado el ciclo se concluiría en línea, pese a todas las deficiencias y el poco alcance de este modelo, a fin de que los niños ya no regresaran a los salones. Hasta ahí es el acuerdo estatal que ahora debe cuadrar, sin éxito todavía, el secretario de Educación y Deporte, Carlos González Herrera. 

A esta falta de certezas en algo tan delicado como la educación le suman las definiciones de gobernadores de otros estados que han determinado mantener la suspensión de actividades escolares. En tanto la Secretaría de Educación Pública a nivel nacional se sostiene con el inicio al siguiente mes... a menos que la Secretaría de Salud disponga otra cosa, según la evolución de la pandemia. 

Ante ello el presidente del Congreso del Estado, René Frías Bencomo, lanzó la pragmática propuesta de cerrar de una vez el ciclo escolar a más tardar el 30 de mayo. 

Aprobada como un exhorto al Ejecutivo estatal fue enviada al Palacio de Gobierno. Pidió el legislador dejarse de simulaciones -por los problemas reales que representa la educación a distancia, con herramientas tecnológicas a las que no todos tienen acceso-, y ponerle punto final a un proceso educativo que para fines prácticos ya está concluido. 

El razonamiento es sencillo: los maestros ya conocen el desempeño de sus alumnos y los pueden calificar de una vez, promover de grado y definir con claridad qué hacer con créditos que hayan quedado pendientes, sobre todo para quienes pasan de un nivel escolar a otro. 

Meterle más incertidumbre a un ciclo escolar que está a salvo, porque se ha cumplido con la mayoría de los planes y programas, sólo representa mayor peso a la carga y estrés que ya traen alumnos y maestros. 

Frías es maestro normalista, exidirigente del sindicato magisterial, seguramente sabe de lo que habla. 

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Al menos hasta el 15 de junio habrá de operar el “Hospital Municipal” que se instaló en la explanada de la Unidad Administrativa Benito Juárez. Planeado para quitarle al sistema de salud la carga de 25 mil derechohabientes municipales, fue puesto en marcha por el independiente Armando Cabada a mediados de abril. Ha servido para internar a más de 20 pacientes por más de una noche y la última semana ha dado unas 30 consultas por día. Ahora en el pico más alto de la pandemia y unos días después es cuando se prevé mantenga su ocupación al tope, para empezar a bajar los siguientes días. 

Por ello es que tiene prevista su operación habitual de 24/7 todavía un mes más, cuando menos; si la contingencia lo demanda el plazo podría ampliarse. Precisamente en estas semanas que quedan de mayo viene una prueba importante para el modelo de salud municipal. A partir de ayer entraron a laborar paulatinamente la mayor parte de las dependencias que habían estado semiparalizadas y eso puede llevar a un incremento en las consultas. 

El regreso ordenado a la normalidad habrá de meterle presión a este modelo, sin embargo a juzgar por sus resultados se puede esperar que tendrá la capacidad de respuesta que se espera para librar esta etapa crítica.