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Opinión

Ni perdón, ni olvido

Hace 20 años inició la deconstrucción de Ciudad Juárez

Elvira Maycotte
Escritora

miércoles, 15 junio 2022 | 06:00

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Hace 20 años inició la deconstrucción de Ciudad Juárez. Disfrazado de “desarrollo”, los largos años de espera al fin estaban por terminar premiando la paciencia de los terratenientes que, bajo un fingido interés por colaborar con la ciudad, vislumbraban frente a sí la alfombra roja tendida para seguir haciendo negocios no “en”, sino “con” la ciudad. Apellidos ilustres, entre ellos de expresidentes municipales, hicieron valer su amiguismo y peso político para detonar un crecimiento inusitado que hipotecó el destino de nuestra ciudad, y con ello, de todos nosotros.

Tanto el Gobierno estatal como el municipal valorizaron los predios ubicados fuera del límite urbano facilitando invasiones que posteriormente legalizarían. Cada uno haciendo su parte y sin necesidad fuera de concretar la especulación, promovieron la ampliación del fundo legal aun cuando hacia el interior había una tercera parte del área urbana disponible solo por una razón: incorporar esos grandes terrenos para hacerlos susceptibles de urbanizar. Con ese simple hecho y sin invertir un solo peso, los dueños de esos predios vieron cuadriplicar su ¿valor? pasando de cinco a 17 dólares por metro cuadrado. En su momento también se diseñaron planes parciales de desarrollo “a modo” para “ordenar” el crecimiento. Me pregunto: ¿a favor de quién? 

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Y se inició el calvario: con una visión ambiciosa para aumentar y salvaguardar los intereses de unos pocos y muy limitada para la ciudad, se concibió una ciudad en la que la pobreza sale a relucir: pobreza de ideas, de materialidad, de servicios. Con gran indolencia se construyó una ciudad pobre en el suroriente donde vive casi la tercera parte de los juarenses. Ahí faltan escuelas, hospitales, guarderías; ahí se gesta la inseguridad y se vive entre la soledad y el miedo.

Es así que la ganancia de pocos ha sido la desgracia de todos. Para explicarlo de manera sencilla basta apuntar que el capital que los terratenientes obtuvieron sin riesgo alguno al colocar el suelo en el proceso de edificación de vivienda social, lo guardaron muy bien en sus arcas e incrementaron su fortuna; mientras tanto, el Gobierno municipal continúa erogando recursos para tratar de remediar los daños y carencias gestadas por el negocio inmobiliario que, cada día, en vez de aminorar, se multiplican. 

Curiosamente para llegar a la ciudad que tenemos ha habido una gran complicidad entre el gobierno y las instancias encargadas de la planeación de la ciudad, el IMIP. Hubo un momento allá por el 2004 en el que abiertamente el propio Gobierno municipal hizo a un lado el plan de desarrollo urbano, pero también es cierto que en los planes a través de la carta urbana y las densidades que señala, ha dictado dónde es que vivirán los pobres, dónde los ricos y dónde los más o menos, induciendo así los distintos paisajes con marcadas diferencias en las diversas zonas de la ciudad, sin poner cuidado en los efectos que esto provoca como el permiso para urbanizar zonas inundables en donde las áreas verdes se han convertido en vasos de captación de agua pluvial que han ocasionado accidentes mortales principalmente en niños. Sí: esta y otras tantas consecuencias perversas también se derivan del modelo de crecimiento voraz.

La imagen de abandono abona al abandono real no solo de las colonias, también socava el ánimo: a nadie le gusta saberse ciudadano de segunda, en medio de la nada.

Solo después de una pausa impuesta por la administración municipal anterior que implementó instrumentos para consolidar la ciudad -Polígono Talamás- y detuvo la autorización de nuevos fraccionamientos, fue que se logró detener el ritmo de la decadencia en el suroriente. En el Plan Municipal de Desarrollo Urbano Sostenible de Juárez, 2020, PMDUS, promovido también por la Dirección de Desarrollo Urbano y elaborado por el Laboratorio Nacional de Vivienda y Comunidades Sustentables de la UACJ, bajo el seguimiento de Sedatu, se delinearon perfectamente las zonas y condiciones en donde se puede crecer, y las que no.

Pero la noticia es… que ya nos queda poca ciudad. Casi acabaron con todo. Se sabe que de aquellos grandes predios que no alcanzaron a urbanizarse aún quedan remanentes y la intención de los terratenientes por retomar el desastroso modelo de crecimiento que nos tiene maniatados. Avisados como lo estamos de que el proceso de actualización del Plan de Desarrollo Urbano para Ciudad Juárez está en curso, habremos de aguzar nuestra atención para evitar hacer negocio a costa de la ciudad y permita “tejer fino” para reparar el daño hecho. Por eso, ni perdón ni olvido, porque aunque quisiéramos perdonar, la abrumante realidad no permite el olvido.

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