Opinión
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Ni Barrio remedia la locura de su exdiscípulo

Javier Corral Jurado es gobernador por 100 mil votos que le aportó Maru Campos en aquel verano del 2016, pero hoy pretende impedir su intención de obtener la candidatura del PAN al mismo cargo

LA COLUMNA
de El Diario

jueves, 26 noviembre 2020 | 06:00

-Ni Barrio remedia la locura de su exdiscípulo

-También hay presión contra mamá de Maru

-Paco Molina, de nuevo al campo de batalla

-Castigan sin clemencia a diputada del PES

Encontramos en el tema ribetes de franca conducta irracional surgida de odios estrictamente personalistas.

Javier Corral Jurado es gobernador por 100 mil votos que le aportó Maru Campos en aquel verano del 2016, pero hoy pretende impedir su intención de obtener la candidatura del PAN al mismo cargo para las elecciones del año entrante.

La alcaldesa de la ciudad de Chihuahua ofreció la noche del martes suficientes pruebas para demostrar que Corral la persigue, la acosa y la investiga aún con métodos ilegales para inhabilitarla políticamente.

Presentó fotografías, audios y videos que desnudan por completo a un gobernador fuera de sus cabales en todos los terrenos, el emocional, el político y el jurídico.

Creó el mandatario toda una estructura de espionaje y búsqueda de pruebas con funcionarios de gobierno de distintas áreas como el Registro Civil, Secretaría General de Gobierno y la supuestamente autónoma Fiscalía Anticorrupción. Todos pagados con los pocos pesos del erario.

Entre todos ellos le intentaron poner “cuatros” a colaboradores y excolaboradores de Maru para pescarla en irregularidades.

De ninguna manera es el tema de la corrupción lo que importa a Corral, es justo parte de la irracionalidad. Si eso le preocupara ya tendría en la cárcel a su secretario de Hacienda, a su jefa de Relaciones Públicas, a su exsecretario de Salud, a su excoordinador de Comunicación Social, a su actual secretario de Salud desde que fue agarrado con las manos en la masa como administrador de la Fiscalía General del Estado, y muchos, muchísimos etcéteras.

Si le preocupara la honestidad a Corral, primero hubiera revisado la situación legal de un terreno que se adjudicó en Juárez y las circunstancias de otras propiedades que posee antes de pasarlas a su propiedad.

Corral debe cumplir acuerdos inconfesables con grupos priistas y panistas adquiridos en el 2016. Son pagaderos en el relevo de la gubernatura 2021. Además busca angustiosamente garantías de protección cuando se vaya.

Maru ha demostrado una y varias veces que no busca pleito, pero ya exhibió el miércoles que Corral sigue en las mismas y la quitará de su camino por las buenas o por las malas si baja un milímetro la guardia.

El gobernador está fuera de sí. Ya no es gobernador, es un individuo obsesionado en eliminar literalmente a quien sea para mantenerse en el poder.

Ni Pancho Barrio, exgobernador panista y extutor de Corral, ha podido regresar a este a la cordura de la salud institucional panista. Ayer llegó a los 70 años de edad y aprovechó el intercambio telefónico con su exahijado para insistir pero ya no hay capacidad siquiera de recepción.

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Antigua compañera y aliada de Javier Corral en sus luchas, la mamá de la alcaldesa Maru Campos, María Eugenia Galván Antillón, ha sido puesta con un pie afuera de la administración estatal a la que en 2016 fue invitada. Son obvias las razones.

La titular de la Comisión Estatal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Coespris), dependencia de la Secretaría de Salud, también ha sido objeto de las faltas de respeto del gobernador. Él ha utilizado todo el poder público para sacar a su hija de la carrera por la gubernatura, en la que ella va muy aventajada, más por ambición política personal que por otra cosa.

Ni la relación con la exdiputada federal, ni la amistad con los amigos de Corral, ni la intercesión de funcionarios del mismo gobierno del que forma parte, han sido considerados por el mandatario estatal para frenar la lucha intestina albiazul que se atiza, prácticamente desde el comienzo de la administración, desde Palacio de Gobierno.

La funcionaria estatal ha aguantado todo lo que va de la gestión corralista en aras de llevar la fiesta en paz. Lo ha hecho en honor a la relación y a las luchas democráticas panistas que en su momento Corral representó junto con montones de liderazgos históricos del PAN. Entre ellos se encuentra precisamente la mamá de Maru.

También ha aguantado por el recuerdo y el agradecimiento a Corral y a su grupo que, paradójicamente, fue el mismo que cobijó a la jovencita Maru hace más de dos décadas, cuando la hoy alcaldesa fue tutelada dentro del partido por esos panistas que ahora la persiguen.

Ellos, Corral y compañía, la cuidaron en su primera juventud, la guiaron por el PAN, la usaron para apoyar las causas ya fuera como representante de casilla, pegadora de calcas o repartidora de volantes; ahora, cuando vuela con alas propias, en vez de enorgullecerse de ella la quieren aplastar por el simple hecho de ser la puntera en las encuestas.

Todo tiene un límite y ese parece haber alcanzado la madre de la alcaldesa, que seguramente se sumará a las próximas bajas del gobierno y el proyecto corralista, independientemente del destino de Campos Galván.

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Y seguimos con ese tema que es fundamental en el futuro inmediato de Chihuahua, desemboque donde sea.

El exprocurador de Justicia del Estado y exjefe del desaparecido Instituto Nacional de Combate a las Drogas, Francisco Molina Ruiz, encabeza la representación jurídica de la alcaldesa Campos.

“El incorruptible”, como se le motejó en los tiempos de Francisco Barrio, apareció al lado de Maru en la rueda de prensa del pasado martes, cuando denunció formalmente la persecución política en su contra.

La aparición del que fuera senador de la República por el PAN, alto funcionario con Vicente Fox, incluso subprocurador general de la República, no fue gratuita. Fue posterior a que el mismo martes por la mañana la alcaldesa fuera notificada de una causa penal en la Fiscalía de Combate a la Corrupción que dirige la corralista Gema Guadalupe Chávez Durán.

Tras el aviso formal de una acusación, Molina Ruiz actuó rápido. Por su nivel tiene capacidad de interlocución no sólo con la gente del gobernador Javier Corral, sino con el aparato de justicia estatal (del que él mismo fue parte en este gobierno como administrador del Poder Judicial) y la Judicatura federal.

Antes de convencerse Molina de la denuncia pública de Campos Galván, el abogado mandó avisos tanto al Palacio de Gobierno como a la Fiscalía que simula independencia y autonomía del Ejecutivo.

De entrada, cualquier delito que le pretendan imputar a la alcaldesa -mandó decir- no amerita prisión preventiva, para que no vayan a tratar de pasarse de listos y aplicar la misma dosis que usan con los mal llamados “expedientes X”. Luego su sola presencia en la rueda de prensa reforzó el mensaje.

La defensa de Maru va a la pelea en la cancha de la justicia federal y electoral para impedir una sorpresa de Corral que pueda llevarla al Cereso. Y, sobre todo, evitar que con alguna chicanada le pretenden arrebatar sus derechos políticos.

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De la Secretaría de Administración del Congreso del Estado, de las áreas financieras y de recursos humanos en concreto, ya le avisaron a la diputada Martha Lemus Gurrola que van a limitarla en todo sentido por su atrevimiento de renunciar a la bancada del Partido Encuentro Social.

Caló tan hondo que fueran señalados el coordinador del PAN, Fernando Álvarez Monje y la presidenta del Legislativo, Blanca Gámez, de haberla amenazado y acosado debido a su dimisión, que parece le habrán de cumplir las amenazas.

El mensaje que le hicieron llegar es que se olvide ahora de presentar iniciativas o de abrir la boca siquiera, si no quiere enfrentar represalias mayores. Por ahora le van a quitar el acceso a recursos para gestoría a los que tienen derecho todos los diputados (cerca de 60 mil pesos al mes, independientes de su sueldo y compensación). Y que le haga como quiera.

Vaya poder que le han dado los diputados panistas al coordinador del inexistente PES, Misael Máynez Cano, mejor conocido como “El Yukon” por la camioneta que le dieron al comienzo de la legislatura. Así se le sigue conociendo aunque su voto sea cada vez más caro y de mayor valor que ese vehículo.

Muy desaseado el manejo de la simple renuncia de una diputada a un grupo parlamentario cuyo titular la violentaba de diversas maneras. De qué tamaño serán los intereses, económicos y políticos, que tienen los legisladores que han trabado esa alianza PAN-PES en el Legislativo, para llegar a estos extremos.