Opinión
OPINIÓN

Murió policía por negligencia de los jefes

Estas son las consecuencias de las confusiones y errores en el manejo de la pandemia que se han desatado tras la descoordinación estatal y federal

LA COLUMNA
de El Diario

lunes, 08 febrero 2021 | 06:00

• Murió policía por negligencia de los jefes

• La comida de la vieja unidad panista

• Ahora el otro informe para el lucimiento

• El inesperado dilema para Morena... ¿Cruz o Gabo?

Desde el cambio de semáforo de riesgo epidemiológico al “amarillo seguro” por ocurrencia de Javier Corral y su secretario de Salud, Eduardo Fernández, la Secretaría de Seguridad Pública Estatal ordenó el regreso de las tropas que habían sido enviadas a sus casas por la pandemia.

Ya había decesos por Covid en las filas de la Comisión Estatal de Seguridad, pero desde la orden de la reincorporación se sumaron algunos contagios y al menos una muerte más.

Hay un caso documentado en la Sierra, el de un agente obligado a volver a sus labores a pesar de que padecía hipertensión arterial y otras enfermedades. Murió a principios de febrero luego de contagiarse, pues ni con los síntomas le permitieron separarse del servicio para atenderse.

La orden de regresar al trabajo así padecieran comorbilidades fue girada desde el 19 de enero por órdenes de Heriberto González Prieto, director de Recursos Humanos de la SSPE. El oficio girado a comandantes y mandos de la Policía Estatal puede verse en la edición digital.

Ni siquiera son tantos los agentes o administrativos –algunos de los cuales hacen trabajo desde su casa– que por la emergencia sanitaria debieron aislarse, pero sí hay un marcado hostigamiento para hacerlos volver a sus labores pese al riesgo que sigue siendo alto.

Estas son las consecuencias de las confusiones y errores en el manejo de la pandemia que se han desatado tras la descoordinación estatal y federal, que tienen colores diferentes en el semáforo, lo que sólo refleja que las autoridades sanitarias de ambos niveles siguen sin dar pie con bola.

Así, estarán a dos fuegos los agentes o empleados de la dependencia estatal de seguridad. Si no los mata la delincuencia lo hace el Covid.

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A partir de hoy el Instituto Estatal Electoral (IEE) estará en posibilidades de convocar a sesión para extender el acta de defunción al procedimiento de revocación de mandato contra el independiente Armando Cabada.

Según el registro oficial del fin de semana, de casi 54 mil 900 firmas que requería el instrumento únicamente se pudieron reunir poco más de 20 mil 600.

Esas quedaron tras la anulación por inconsistencias de más de 27 mil, las cuales habían sido obtenidas con un cuestionamiento sesgado, anulado por Cabada en tribunales; o que se habían obtenido de personas no inscritas como electores e incluso fuera de Ciudad Juárez.

Con esas menos de 21 mil firmas cerraba el conteo oficial del IEE y el Instituto Nacional Electoral, por lo que es imposible que hoy, último día para recabar el apoyo ciudadano, se alcance el universo que presumían los promotores de la revocación.

No es novedad porque desde hace alrededor de dos meses y medio, pese a la flexible ampliación de plazos que sin criterio alguno otorgó la autoridad electoral, quienes promovían el instrumento bajaron las manos. Optaron por aducir pretextos diversos en vez de enfocar bien su misión.

Fue así que de 50 mil firmas que aseguraban tener garantizadas los promotores de tan irregular mecanismo de “participación ciudadana”, quedaron en menos de la mitad.

La lección del larguísimo episodio, que únicamente generó discordia, apunta más que nada a la ley que sin análisis alguno se aprobó en el Congreso del Estado, por una Legislatura que se sometió a consignas de moda del Ejecutivo.

Intereses políticos siempre van a existir, unos a favor, otros en contra de la administración pública; y es saludable el debate, la discusión, la exigencia ciudadana y política, porque ello obliga a mejorar a los gobernantes.

Pero la creación de una norma que buscaba legitimar decisiones de una tiranía, con el supuesto apoyo popular y la participación ciudadana, no fue más que una perversión política para ejecutar venganzas. Una más de las perversiones que se dicen democráticas.

Hasta ahí quedó por ahora la revocación, pero la ley sigue vigente y si no se establecen controles para su uso, a cada gobierno de cualquier municipio se le puede aplicar, para con ello desestabilizar ciudades enteras.

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En La Calesa de la capital del estado los principales liderazgos del PAN tuvieron una “comida de la unidad” hace mucho, mucho tiempo. La fecha exacta fue el lunes 12 de mayo de 2008 y fotos de entonces pueden verse en la edición digital de La Columna.

Departieron con singular alegría entre aperitivos y buenos cortes personajes como Gustavo Madero, Carlos Borruel, Cruz Pérez Cuéllar, Ramón Galindo, Carlos Reyes, Teresa Ortuño, Roberto Lara, Fernando Álvarez Monje, Juan Blanco, Arturo García y Miguel Jurado Contreras, entre otros.

La mayoría siguen vigentes como figuras públicas, casi todos en sus grupos de origen dentro de Acción Nacional, pero otros tantos ya están fuera del partido en el que nacieron.

De hecho por eso viene a cuento la imagen de la vieja unidad albiazul, que mandan los memoriosos y nostálgicos panistas, quienes aseguran que desde entonces se comenzó a construir un proyecto para recuperar la gubernatura y fortificarse en la capital del estado.

Los resultados se vieron ocho años después, luego de muchos altibajos.

Sin embargo, ahora el senador juarense Pérez Cuéllar y el exalcalde capitalino Borruel Baquera son piezas centrales de Morena; el primero es factor de unidad de un proyecto morenista y el segundo se la juega para abanderar el partido en la capital.

Lo que queda del panismo luego de muchos filtros parece imposible de resucitar, sobre todo porque casi cinco años de corralismo, con todos sus vicios y sus excesos, dividió más que unir esos restos.

El objetivo al que aspira la actual candidata a la gubernatura, Maru Campos, que en aquellos ayeres apenas pintaba en las lides juveniles azules, es a revivir el diálogo y los acuerdos con una visión inmediata y también a largo plazo. Es todo un reto repetir una comida de aquellas.

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Para hoy a las seis de la tarde está programado el otro informe del gobernador Javier Corral, a la medida de sus ganas de lucimiento, lo único que le queda tras los fracasos con los que llega al fin de su deprimente administración.

Lo previsto es que el Pueblito Mexicano se llene de cuando menos un centenar de invitados, la mayoría de integrantes de su gabinete legal y ampliado, así como funcionarios de segundo nivel, al fin que en medio de la crisis financiera y de salud la viaticada oficial no se detiene.

La intención de un informe adicional en Juárez, igualito o peor al que ya presentó la semana pasada en Chihuahua, obedece a la supuesta necesidad gubernamental de dar a conocer las cifras falaces de las inversiones en Juárez.

Así, atiborrará de cifras, unas reales y otras ficticias, de acuerdo a lo planeado por la Coordinación de Gabinete; el guion continuará con las interrupciones de aplausos de quienes desde la nómina estatal no tienen de otra que acudir, escuchar y alabar los supuestos logros de la administración. De eso depende su paga.

La otra intención es tratar de ganar reflectores, de los que muchos ha perdido, a partir del estéril pleito con el grupo que ganó la candidatura a la gubernatura y prácticamente ya lo desplazó como primer panista del estado.

Porque finalmente es la única batalla que le interesa, con la que busca más un proyecto personal que cualquier otra cosa. Eso de rendir cuentas será puro cuento.

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Una duda fue despejada pero otra se anidó al estómago de la clase política juarense, y del estado, como cólico punzante.

Finalmente se registró Cruz Pérez Cuéllar como precandidato de Morena a la Presidencia municipal.

Pocos esperaban fuera concretada la inscripción porque reaccionó Cruz airadamente en la víspera al ser superado por Juan Carlos Loera en la nominación por la gubernatura. Los dos la buscaban.

Después de ser entregada la candidatura a Loera, llegó Gabriel “Gabo” Flores arropado por el independiente Armando Cabada para obtener la candidatura morena a la alcaldía. Aun en estos momentos es creencia generalizada que Flores se quedará con la postulación.

Loera ha combatido con toda la fuerza de sus entrañas a Pérez Cuéllar y viceversa, pero... ¿acaso Cruz se registró nuevamente para ser pateado de nuevo?.

Sería ilógico tanto masoquismo por mucho y que su senaduría pague eso y más.

Ahí está la otra duda.

Un desaire a Cabada no sería sano para Morena, pero tampoco a Cruz.

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Parece ser que el PRI le está apostando a rostros nuevos con ideas nuevas, claro, no del todo, porque los viejos priistas insisten en apoderarse de los espacios elección tras elección. Pero en esa necesidad de resucitar y en un intento por reconstruir los escombros en que fue sepultado en los dos últimos procesos electorales, el PRI buscará posicionar a jóvenes con un futuro prometedor. Tal es el caso de Carolina Hermosillo, una joven abogada que viene desde abajo en su partido y sin renegar jamás de sus siglas. Tiene ahora la gran responsabilidad de buscar un escaño priista en el Congreso del Estado, porque dará la pelea, sin duda, por el Distrito 8 en Juárez.