Opinión

Movimientos

En septiembre existen varias fechas memorables para nuestro México

Juan Carlos Loera de la Rosa
Político

domingo, 04 octubre 2020 | 06:00

En septiembre existen varias fechas memorables para nuestro México, recordemos que es en septiembre de 1810 cuando dio inicio la lucha independentista, fue en ese mismo mes, pero de 1821 que se firma el acta de Independencia del Imperio Mexicano. Es también en septiembre cuando José María Morelos y Pavón, el Siervo de la Nación, entrega el documento llamado Los Sentimientos de la Nación en el Congreso de Anáhuac, el cual dio origen a un gran legado histórico: La Constitución de Apatzingán de 1814. El documento de Morelos destaca la importancia del patriotismo, la justicia y la aspiración legítima del pueblo a un buen gobierno.

Desde luego que el movimiento de la Independencia de México, así como el de la Revolución Mexicana no tienen paralelo, el primero fue la conformación de un país libre, soberano y democrático, otorgándole derechos a sus ciudadanos, el segundo; permitió eliminar el cacicazgo, dictadura y el dominio aplastante de una élite encumbrada económicamente que derivó en una cadena interminable de injusticias y profundas desigualdades en el país. 

Hablando de movimientos, vale la pena hacer un breve recuento de algunos de ellos con un cariz social y otros, no tanto, simplemente utilizan la careta de un liderazgo que no responde a las necesidades del pueblo y van por ahí ataviados con una casaca social, cuando en realidad son movimientos organizados desde las estructuras del poder económico, gubernamental, o ambas, que distan mucho de tener un objetivo para el bien colectivo, la causa se resume al beneficio de sólo unos cuantos, éste se traduce a la obtención de un caudal de bienes económicos; me refiero concretamente a la agitación actual que se ha presentado en las presas de Chihuahua, al que sin descalificarlo y más bien calificándolo como una ruda expresión del clasismo que ha logrado manipular mediante la coacción, la violencia y la mentira incluso a productores genuinos del campo, a sus jornaleros e incluyendo también algunos medios de comunicación fundamentados en un exacerbado regionalismo.

Por ello, vale la pena establecer la diferencia en los movimientos que puedan tener un propósito social y aquellos que carecen de él, así como la importancia y trascendencia de sus causas originales.

Hubo movimientos conservadores como el Cristero, que bajo la consigna de Viva Cristo Rey se organizaron en contra de la Ley Calles que afectó profundamente las estructuras católicas limitándolas con serias restricciones para sus prácticas religiosas; este desmesurado laicismo de Calles y la oposición de los católicos derivó en una confrontación que posteriormente se resolvió mediante el sano entendimiento, convivencia y tolerancia entre la Iglesia y el Estado. Este movimiento fue colectivo y tenía causas originadas en el descontento por la represión ya que millones de mexicanos practicaban la religión católica.

Han existido otros movimientos de índole progresista como los ecologistas, feministas, de la diversidad sexual y de los pueblos originarios; cuyas causas son fundamentalmente el transformar la vida de las personas mediante la libertad, el ejercicio pleno de sus derechos y la justicia, pero siempre sin dañar a terceras personas; dichas causas son comunes y colectivas.

 Existen movimientos que inician la lucha con el objetivo de mejorar sus percepciones salariales para algún sector laboral, un ejemplo de ello fue el movimiento ferrocarrilero de la década de 1950 que luego de varios años de lucha evolucionó de tal manera que hoy es un referente histórico de la democracia sindical y del combate a los líderes charros. Aunque después fue reprimido, ese movimiento ferrocarrilero ha inspirado a muchos por tratarse del pronunciamiento sindical más importante de la segunda mitad del siglo XX; su aportación histórica ha sido un ejemplo para la reivindicación de la clase obrera y también ha sido catalizador de otros movimientos afines en su ideología, como el del magisterio que fue encabezado por Othón Salazar que además contribuyó para que el sistema político se democratizara, estos movimientos fueron reprimidos, pero las voces que exigían justicia e igualdad jamás fueron calladas.

También en septiembre, pero de 1965, un grupo de jóvenes en Madera, Chihuahua, marcó el inicio de una movilización estudiantil que buscaba detonar una protesta social en todos los ámbitos de la vida pública, su trascendencia fue de gran importancia, ya que el movimiento guerrillero de la década de 1970 fue inspirado en los jóvenes que ofrendaron su vida un 23 de septiembre, ellos intentaron cambiar el régimen por la vía armada;  llevaban en su sangre y en lo más profundo de su ser el ideal de una sociedad justa para que se terminara con la exclusión, marginación y la pobreza. Volviendo a la época actual, México se cubrió de luto un 26 de septiembre, en la noche de Iguala tuvo lugar uno de los episodios más lamentables y tristes de nuestro país, en él desaparecieron 43 estudiantes que eran formados como maestros y que también comulgaban con las causas justas, como la educación para indígenas y la formación de mentores originarios de las comunidades más pobres para llevar la educación a esos lugares regularmente marginados.

La causa de Ayotzinapa ha sido permanente y ha inspirado otros movimientos para lograr una educación más democrática y que llegue a los lugares más recónditos de México, por cierto, Othón Salazar fue formado allí, pero la fuerza del Estado desde Díaz Ordaz y hasta antes del arribo de la Cuarta Transformación, se mantuvo un afán persecutorio hacia los estudiantes y maestros rurales, además de ser objeto de una persecución demoledora como la que sufrió la escuela normal de Salaices en Chihuahua.

Ayotzinapa siempre será un movimiento social permanente porque encierra varios valores plurales, comunitarios y étnicos que luchan por la justicia, democracia y equidad.

En Chihuahua, la lucha por la democracia, ha sido un gran referente en el país en la década de 1980, un ejemplo de ello fue el despojo de la voluntad popular para imponer en Palacio de Gobierno a Fernando Baeza, (hoy "paladín" de la justicia y socio político de Corral), como consecuencia de ello, se gestó un gran movimiento de resistencia civil pacífica para exigir el respeto al voto, obviamente ésta fue una causa plural y colectiva.

Qué decir de las grandes movilizaciones encabezadas por Manuel López Obrador para combatir los fraudes electorales y también en contra de las reformas estructurales de Peña Nieto, quien por cierto es un aliado con visibles actores que supuestamente defienden al pueblo, un ejemplo de ello es Gustavo Madero, uno de los principales aliados del régimen que empobreció a muchos y enriqueció a unos cuantos.

Esta breve y general remembranza nos expone con claridad meridiana la gran diferencia entre movimientos genuinos y aquellos otros interesados en el beneficio de tan solo unos cuantos; escribo esto sin afanes peyorativos, beneficiar a unos cuantos no es intrínsecamente malo, el problema surge cuando ese beneficio se traduce en perjuicio para muchos, un ejemplo de esto es el acaparamiento del agua de las presas, éste es el vivo ejemplo del clasismo y egoísmo, puesto que ponen en riesgo el sano entendimiento con Estados Unidos y con el cumplimiento de otros tratados que impulsan y benefician a nuestra economía, sino que además ponen en riesgo el abasto del agua potable y de uso urbano para otras comunidades mexicanas. Esto no es sólo una flagrante violación a la ley, sino una gran falta de solidaridad humana, que nos hace recordar la época de la superioridad aria, no en términos étnicos, pero sí en superioridad económica; una verdadera vergüenza para quienes encabezan este inhumano y separatista interés, y al que le falta muchísimo para ser un auténtico movimiento social.

Finalmente debe quedarnos claro que México es el resultado de varias luchas sociales que culminaron en una nación que hoy continúa en la ruta de la reivindicación social de aquellos que tradicionalmente han sido marginados, estas batallas le han dado el rostro actual a nuestra nación.

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