Opinión

Misoginia política en Chihuahua

La paridad de género en el escenario político chihuahuense sigue sin consolidarse

José Ignacio Gallardo
Analista

miércoles, 05 agosto 2020 | 06:00

La paridad de género en el escenario político chihuahuense sigue sin consolidarse. Es evidente que todavía falta mucho por avanzar en el reconocimiento de los derechos políticos de las mujeres del estado de Chihuahua. 

Es triste reconocer que a pesar de que desde la década de los 50 las leyes mexicanas le otorgaron a las mujeres el derecho al voto y a ser votadas, falta mucho por lograr para que la mujer avance más en política en este país y mucho más la mujer chihuahuense. 

Sólo 7 mujeres han gobernado algún estado de la República Mexicana. Es el caso del estado de Colima que fue gobernado de 1979 a 1985 por Griselda Álvarez Ponce. 

El estado de Tlaxcala fue gobernado de 1987 a 1992 por Beatriz Paredes Rangel, mientras que Yucatán fue gobernado en dos ocasiones por mujeres. La primera fue Dulce María Sauri de 1991 a 1993, y la segunda Ivonne Ortega Pacheco de 2007 a 2012. El entonces Distrito Federal, ahora Ciudad de México fue gobernada de 1999 al 2000 por Rosario Robles y ahora es gobernada por Claudia Sheinbaum. 

El estado de Zacatecas fue gobernado por Amalia García Medina del 2004 al 2010. Tampoco han sido muchas mujeres las que han contendido por la Presidencia de la República, y las pocas que lo han intentado no recibieron el apoyo de sus propios partidos. Como fue el caso de Josefina Vázquez Mota y Margarita Zavala, quienes no provocaron el entusiasmo ni de sus propios correligionarios dentro de Acción Nacional. 

Incluso ya se considera que se ha hecho una costumbre que el panismo les cierre el paso a mujeres destacadas y con fuertes posibilidades de triunfos electorales. Algo similar ocurre aquí en este estado con la alcaldesa de la ciudad de Chihuahua, Maru Campos. Pareciera como si algunos encumbrados panistas quisieran repetir las pasadas experiencias para cerrarle el paso a quien pudiera representar al panismo en las próximas elecciones del 2021. 

A pesar de que Maru Campos está posicionada como una de las 5 mejores alcaldesas en el país, según una reciente encuesta a nivel nacional, es muy obvia y evidente la estrategia para tratar de sacarla de la competencia. 

Se nota que sigue imperando la misoginia en altos funcionarios del Gobierno estatal y en algunos miembros del partido albiazul. Siguen sin darse cuenta que el 50.73 por ciento de los habitantes del estado son mujeres. Siguen sin notar que la mayor parte de la fuerza laboral de las maquiladoras son las mujeres. 

Es en el sector privado donde las mujeres han alcanzado mayores posiciones. Muchas mujeres fronterizas actualmente ocupan altos puestos directivos en maquiladoras. Incluso han dirigido múltiples ocasiones organismos empresariales en el estado y en esta frontera. En el actual Gobierno federal se encuentran destacadas mujeres ocupando puestos de enorme relevancia, como la propia Secretaría de Gobernación que es atendida por la exministra Olga Sánchez Cordero. 

Donde hay avances sustanciales es en la Cámara Baja, incluso se le denomina la Legislatura de la paridad de género. Falta mucho por avanzar en este terreno. El estado de Chihuahua ya está preparado para ser gobernado por mujeres preparadas y comprometidas. Sería un error cerrarle el paso a quienes pueden hacer un buen papel en las próximas contiendas electorales. Las mujeres chihuahuenses han dado muchos resultados positivos. 

Dejar que impere la misoginia política y desaprovechar todo el talento, dedicación y compromiso de las mujeres chihuahuenses traería graves consecuencias, además de ser un lamentable error político. Más en estas críticas circunstancias por las que pasa la entidad chihuahuense.