Opinión

Mirar arriba, mirar abajo, mirar adentro

Varias notas se han ocupado de la reciente cinta No mires arriba, en la que Adam McKay dirige un elenco en el que destacan Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Merly Streep y Jonah Hill

Sergio Pacheco González
Analista

martes, 11 enero 2022 | 06:00

Varias notas a nivel nacional y local se han ocupado de la reciente cinta No mires arriba, en la que el Adam McKay dirige un elenco en el que destacan, por su participación, renombre y producciones previas, Leonardo DiCaprio, Jennifer Lawrence, Merly Streep y Jonah Hill. Con diferentes enfoques, la mayoría de los comentarios son favorables y han aderezado una discusión sobre la manera en que gobernantes, algún sector dedicado al desarrollo de la tecnología y los medios de información masiva son capaces de distraer a la ciudadanía o al pueblo, según el posicionamiento que se adopte, de lo importante y en este caso, de lo trascendente.

Da cuenta también, del limitado reconocimiento que hacen éstos de las y los científicos que no se encuentran enrolados en los círculos donde se toman las decisiones que afectan a todas y todos; de cómo los intereses de grupo son más importantes de atender que el riesgo inminente que coloca a la humanidad en una situación de amplia vulnerabilidad. El uso de la violencia legítima, incluso con abuso en el ejercicio de poder, pretende acallar las verdades que son incómodas o que pueden alterar el equilibrio de fuerzas.

El entretenimiento, sustentado en la banalización, es un claro reflejo de lo que se consume a nivel mundial a través de las pantallas de televisión y que con mucho esmero son diseñadas para que productores, televisoras y patrocinadores pongan a disposición la vida de las llamadas estrellas del espectáculo, sean cantantes, deportistas o celebridades.

Entre sólo algunos ejemplos a destacar, se encuentra la cantante Ariana Grande, quien desarrolla ese mismo personaje en la cinta que se comenta y quien es una de las integrantes del selecto club de famosos y famosas con más de cien millones de seguidores en Instagram. Ella ocupa el segundo lugar con 206 millones de seguidores, sólo detrás del futbolista Cristiano Ronaldo (241 millones) y un peldaño antes que Dwyane Johnson, también conocido como “La Roca” (203 millones).

Entre las celebridades, el caso de Kim Kardashian West, por no hablar de las demás integrantes de la familia Kardashian, es digno de atención. No sólo porque recientemente fue reconocida como multimillonaria por la Revista Forbes (https://www.forbes.com.mx/kim-kardashian-west-es-oficialmente-multimillonaria/), al acumular una riqueza estimada en mil millones de dólares, producto de sus diversificadas actividades y empresas, sino por la potencialidad que tiene un adecuado manejo de medios para superar un episodio inicial que, al exponer su intimidad al mundo, bien pudo truncar cualquier posibilidad de destacar como ahora lo hace.

No mires arriba, refiere a un riesgo que procede de más allá de la atmósfera terrestre y que tiene como origen un fenómeno natural, en el sentido de que no es provocado por seres humanos. No obstante, si quisiera verse como una película de denuncia, podría decirse que su interés radica en que se observe y analice lo que sucede arriba de la escala social, en la élite política y en los consorcios de medios. 

Muestra también cómo actúan o de qué manera los conglomerados humanos son atraídos por los destellos de los seis mil o más pixeles de las pantallas de alta definición que ahora inundan el amplio mercado de televisores. Y al ser las personas de todas las edades atraídas por el mundo del espectáculo y de noticias no necesariamente realistas, son distraídas de aquellas circunstancias, eventos y decisiones que les afectan.

Mirar arriba implica en este sentido mirar abajo, al día a día, a la manera en que se relacionan las decisiones de las y los de arriba, con lo que sucede a nivel de piso, en las casas, las oficinas, los comercios o la vía pública. Implica darse cuenta de que lo que sucede arriba, tiene viabilidad porque desde abajo no sólo se les permite, sino que se les legitima, ya sea por acción u omisión.

Desarrollar la capacidad de darse cuenta de lo dependientes que son los que se encuentran en la cima del orden social, económico y político, de quienes se encuentran más abajo, requiere mirar hacia adentro. Reflexionar y analizar sobre qué se quiere para uno/una y para todos. Qué se tiene que hacer y cómo. Implica, de hecho, poner en evidencia a aquellos ídolos con pies de barro.

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