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Opinión

Migrantes venezolanos y la problemática que nos queda

La situación de los migrantes centroamericanos en el borde de la frontera de nuestra ciudad se está convirtiendo en un verdadero problema, al menos así lo comentan los residentes de las zonas cercanas al Río Bravo

Erasto L. López
Analista Ciudadano

martes, 17 enero 2023 | 06:00

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La situación de los migrantes centroamericanos en el borde de la frontera de nuestra ciudad se está convirtiendo en un verdadero problema, al menos así lo comentan los residentes de las zonas cercanas al Río Bravo. 

Una de las zonas más afectas es la colonia Bellavista, donde los migrantes, en su mayoría venezolanos, comenzaron a instalarse en las banquetas y terrenos abandonados en una modalidad de campamentos improvisados. Algunos centros religiosos, ente cristianos y católicos, comenzaron a brindar apoyo de alimento, ropa y cobijas, bien aceptado por la mayoría, pero no por todos, ya que aquellas cosas que no querían simplemente las botaban a la calle, generando un tiradero de basura que da un aspecto negativo al vecindario. 

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La situación se volvió compleja cuando los migrantes comenzaron a instalarse con casas de campaña y carpas a las orillas del Río Bravo. Con este campamento se hizo evidente el acumulamiento de basura y contaminación creada por la quema de leña, ropa y cualquier cosa que pudieran quemar con el fin de sobrellevar el frío.  

Muchos de los migrantes empezaron a tocar las puertas de los residentes que viven por las zonas aledañas a la franja fronteriza, pidiendo comida, ropa, cobijas e incluso dinero, pero a cambio de nada. El dueño de una tiendita de barrio que se encuentra en la colonia Bellavista comentó que en varias ocasiones ofreció a varios migrantes dinero y comida, a cambio de limpiar la banqueta, puertas y ventanas del local, pero en la gran mayoría de los casos recibía una negativa, incluso algunos de ellos se molestaban.  

Lo anteriormente descrito no sorprende a nadie. Si bien es cierto, los migrantes centroamericanos que llegaron en la ultima ola, en su gran mayoría provenientes de Venezuela, traen consigo la consigna de cruzar a Estados Unidos a como de lugar, y muy pocos han tomado la decisión de incorporarse al mercado laboral fronterizo, aunque sea por un corto tiempo. 

En olas migrantes pasadas donde se tuvo población flotante de Cuba y de Haití, la situación se vivió de forma muy diferente, tanto cubanos como haitianos, llegaron a la frontera y comenzaron a buscar oportunidades laborales en lo que arreglaban su estatus migratorio. Algunos cubanos decidieron emprender con puestos de comida o solicitar empleo en restaurantes, carnicerías, tiendas de barrio, etcétera. Con respecto a los haitianos, se hizo común verlos como guardias de seguridad en centros comerciales o en tiendas departamentales, estéticas y restaurantes.  

Sin embargo, con los migrantes provenientes de Venezuela la recepción se dio diferente, se muestran poco respetuosos de las reglas sociales, reglamentos municipales y leyes de nuestro país. Tienen una forma grosera de actuar, un ímpetu de exigencia de derechos importándoles poco los derechos que ellos llegan a violentar. Tomaron espacios públicos como parques, banquetas, y calles, los hicieron propios, pero no para lograr una mejoría, sino para generar más problemas, contaminación y mal aspecto.  

Actualmente, muchos se han colocado en albergues, otros han decidido regresarse a sus lugares de origen, y aunque el campamento improvisado a las orillas del Río Bravo ya no está, la problemática en la Bellavista prevalece, la generación de basura, la contaminación por la quema de objetos al momento de hacer fogatas, los semáforos tomados por “limpiaparabrisas” que de manera forzosa y agresiva abordan los automóviles que esperan la luz verde. 

Entiéndase que mi intención no es desacreditar a los migrantes venezolanos, sino poner en la mira el problema que prevalece en dicha colonia. Para concluir solo queda recordar una frase que dijo un ilustre mexicano y que queda ad hoc a ese tema: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”. 

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