Mexicanos al grito, pero no de guerra

Es muy difícil quedarse callado cuando se pone en juego la dignidad del pueblo de México frente...

Cruz Pérez Cuéllar
Político
domingo, 09 junio 2019 | 06:00

Es muy difícil quedarse callado cuando se pone en juego la dignidad del pueblo de México frente a las amenazas del presidente norteamericano que evocan el recuerdo del permanente intento de sometimiento, ante un discurso provocador que busca más votos que soluciones reales al conflicto migratorio. Es imposible quedarse inmóvil ante la oportunidad de dejar constancia de que el gobierno y el pueblo están unidos en este asunto como en todos aquellos que más importan a las familias de los mexicanos.  

Por eso atendimos la convocatoria del presidente López Obrador, quien en un acto de valor y congruencia decidió dejar en claro el respaldo de su Gobierno a los ciudadanos; primero, ante la amenaza de incrementar los aranceles a las exportaciones de México y junto con ello elevar los costos de miles de productos; y después, una vez logrado el acuerdo el viernes pasado entre el secretario de Relaciones Exteriores y los diplomáticos americanos, celebrar la capacidad de diálogo y entendimiento, así como la postura firme de nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador.  

Al momento de escribir estas líneas ya habíamos confirmado nuestra asistencia a la concentración de ayer en Tijuana, donde el mandatario federal daría su respaldo irrestricto a la voluntad de los mexicanos, que no quieren confrontación con el vecino país, así como lo había señalado el propio presidente Andrés Manuel en la misiva que envió a su homólogo estadounidense el pasado 30 de mayo. El segundo motivo fue el refrendo a la amistad que hay con el pueblo norteamericano, de ahí que el acto masivo se circunscribiera a la zona fronteriza del norte del país, y a esa convivencia histórica y geográfica que nos lleva a recordar los buenos y malos momentos que hemos protagonizado juntos, a la cercanía de nuestra gente, y al intercambio de culturas que nadie, ni siquiera los que gobiernan allá, si así lo quisieran pudieran erradicar. 

“Queremos actuar con mucha prudencia, pero al mismo tiempo con firmeza en la defensa de nuestra soberanía. Se han portado muy bien las autoridades de Estados Unidos y el presidente Trump, porque no se han cerrado al diálogo…”; “Se están viendo todas las opciones pero la postura nuestra es conservar ante todo la amistad con el pueblo de Estados Unidos, no confrontarnos, estamos analizando todo”, fueron las palabras al inicio de semana del presidente López Obrador que hablan de esa intención y no de otra, de su compromiso de llevar a buen puerto los conflictos migratorios que se presenten, y que este en particular fue tomado por el presidente Donald Trump como bandera política, en pleno marco de reelección, tal como lo hiciera cuatro años atrás, cuando vio que le resultaba lucrativo, electoralmente, cada vez que atacaba a México en cuestión migratoria, cuando abordaba de manera violenta el tema y proponía medidas extremas, tales como el mentado muro. 

La reacción de López Obrador a las amenazas de Trump, y en particular el evento en Tijuana de ayer, representa una de las acciones más solidarias para con los ciudadanos, y ¿por qué no?, de mayor valentía que se han visto en un presidente en las últimas décadas. No quiero sobredimensionar la situación, sólo destacar una acción que es notable y que difiere con la política que habían mostrado los representantes de los últimos sexenios.

Llama sin duda la atención el poder de convocatoria del presidente, no tanto por la asistencia de los representantes de Gobierno, o políticos, que habrían acudido al evento, sino de los sectores sociales, empresariales, religiosos y de la gente de a pie que acudió al centro de Tijuana para alzar la voz en contra del intento de imposiciones arancelarias del presidente norteamericano y a favor de una buena relación entre ambos países.

Es cierto que el tema migratorio implica un grave problema para ambos países, pero sostengo que la postura del Gobierno mexicano de resolverlo de fondo, a través del empleo y de la mejora económica de nuestro país así como de los estados del centro y sur del continente, es el mejor obstáculo que se puede poner a este problema y no medidas coercitivas y denigrantes como las propuestas por el Gobierno de Washington.

En relación a la detención y repatriación de centro y sudamericanos, me parece que las medidas adoptadas por el Instituto de Migración y en general de la Secretaría de Relaciones Exteriores, ha sido el adecuado, porque debe prevalecer ante todo el respeto de los derechos fundamentales de los propios migrantes, así, igualito, como nosotros mismos queremos que se respeten en Estados Unidos los de nuestros connacionales. 

Claro que primero está la seguridad de nuestra gente, y aquellos que crucen por nuestro territorio de manera ilegal deberán ser deportados a sus respectivos lugares de origen, así como aquellos que presenten indicios en la comisión de cualquier tipo de delito. Las autoridades de los tres niveles de gobierno deberán estar atentas también para que en la medida de sus posibilidades y de sus competencias, prevengan actos delictivos y se tomen las disposiciones pertinentes para que los extranjeros del centro y sur del continente respeten los derechos y costumbres de los mexicanos.

En nuestro carácter de representantes de la Cámara de Senadores nos toca ser coadyuvantes y generadores de soluciones en los asuntos que tienen que ver con las relaciones de nuestro país con el extranjero, y por eso hicimos desde el primer momento un llamado para que se privilegie el diálogo y respeto en todo momento, a fin de que así como se llegó a un acuerdo en este problema se le dé salida a los demás que se presenten en el futuro, y a aquellos que se encuentren archivados. 

En tema aparte, quiero subrayar que esta semana que termina reinauguramos nuestra casa de enlace en la ciudad de Chihuahua, que ahora estará disponible en la colonia centro, en la Calle Vicente Guerrero, número 608, desde donde pretendemos brindar una mejor atención a los ciudadanos que acuden a diario a solicitar información, a realizar gestiones de distintos tipos, desde sociales hasta legales, en materia laboral, agraria, penal, civil, de todo tipo. Nos visitan de distintos puntos de la ciudad para presentarnos sus propuestas o sugerencias, y eso nos alienta porque identificamos muchas coincidencias pero también descubrimos asuntos que no habíamos considerado y es precisamente esa apertura lo que nos permite tener mayor retroalimentación con la gente.

Junto con ésta ya son seis las oficinas de enlace que instalamos, tal como lo propusimos en campaña; en el caso de Ciudad Juárez, pronto estaremos oficializando su apertura. Agradezco enormemente a mi equipo de trabajo que toda la semana está atendiendo a nuestros amables visitantes, tramitando diversas gestiones, realizando llamadas, orientando a la gente que pide información sobre diversos programas, agendando citas… en cada una de las oficinas regionales. Ese es parte de nuestro trabajo. Es un gusto y un deber atenderlos a todos.