OPINIÓN

Mete presión para traer al odiado ex

En la agenda de Javier Corral ayer por la CDMX aparecieron como eventos centrales sus participaciones en las reuniones del Consejo Nacional de Seguridad Pública que presidió el secretario federal del ramo, Alfonso Durazo Montaño

LA COLUMNA
de El Diario
martes, 09 julio 2019 | 06:00

• Mete presión para traer al odiado ex


• Un testigo del encuentro Cabada-Corral 


• Deserciones masivas entre ‘servidores de la nación’


• Una incomodidad innecesaria en el Juan Pablo II


En la agenda de Javier Corral ayer por la Ciudad de México aparecieron como eventos centrales sus participaciones en las reuniones del Consejo Nacional de Seguridad Pública que presidió el secretario federal del ramo, Alfonso Durazo Montaño.

Habría una reunión privada muy temprano y una pública cerca del mediodía. No sabemos si en las dos estarían también la alcaldesa de Chihuahua, Maru Campos, y su similar de Juárez, Armando Cabada, pero andaban allá en lo mismo.

Para efectos públicos ese tema fue el único que acaparó la atención de las actividades públicas de Corral en CDMX, pero desde la jefatura de la representación del Gobierno chihuahuense en aquella metrópoli supimos que el gobernador tenía su concentración en otro asunto prioritario para él.

Desde hace 15 días anduvo cazando una cita con el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubon, para plantearle el único asunto por el que ha demostrado que buscaba la gubernatura, desquitarse de César Duarte Jáquez.

El fiscal general del Estado, César Peniche, estuvo con Corral en los eventos del Consejo de Seguridad, pero no es quien anda correteando a Duarte para detenerlo porque, a su vez, sean los jueces respectivos, los apurados en concretar las órdenes de aprehensión liberadas contra el exgobernador.

No son ellos, es el gobernador quien mantiene personalmente la cazadora puesta contra el mandatario priista y quien dice conocer dónde amanece y dónde oscurece el afamado ballezano.

Ese apuro tuvo Corral con Marcelo. Consultamos con funcionarios de la representación chihuahuense en México si aparecía en el temario el relacionado con los migrantes y la grave crisis que sufre Ciudad Juárez sobre este aspecto. Nada, solamente Duarte y Duarte.


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A pesar de las fotos como pruebas hubo quienes dudaron ayer sobre el encuentro el viernes en La Calesa de la ciudad de Chihuahua entre el independiente alcalde, Armando Cabada y el gobernador, Javier Corral Jurado.

Ahí comieron ambos políticos. Fue tema exclusivo ayer en este espacio. Por su carácter de privada, no hubo información oficial al respecto pero se interpreta que reforzaron su relación a los ojos de unos cuantos que llevarían los mensajes a quienes andan en la misma pista de baile político.

Además de las fotos, tenemos a un testigo estrella que llegó al restaurante justo al momento que Corral y Cabada empezaban la despedida. 

Patricio Martínez –elexgobernador priista– llegó desinhibido como ahora anda, despreocupado, casual (ellos con traje) y siempre alerta para cazarlas en el aire. No dio pie a nada comprometedor. Platicó generalidades, recibió respuestas generales y partió a la mesa donde lo esperaban los “chicos” de los viernes.

Cabada duró otros minutos de despedida con el gobernador; concluyó y se pasó al privado de los patricistas. Recordaron por buen rato anécdotas de cuando Martínez era gobernador y Armando su entrevistador televisivo en el 44, en Juárez.

Fue redonda aquella comida para el alcalde juarense. Fortaleció esa probable alianza que empieza a notarse entre él y Corral y tuvo tiempo para recibir de primera mano, personalmente, el análisis político municipal, estatal y nacional de un exgobernador que sabe ampliamente cómo corre el agua por todas partes.


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A los independientes como Armando Cabada de Juárez y Alfredo “El Caballo” Lozoya de Parral, nada mal les cae una iniciativa que toma fuerza en materia electoral.

La idea ya corre del centro al norte del país y tiene el aval de influyentes corrientes dentro del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y del mismo Instituto Nacional Electoral.

Contiene tres puntos torales: reducir la cantidad de firmas que se piden para una candidatura independiente, igualar el financiamiento público a candidatos con o sin partido y permitir el financiamiento privado de las campañas, sin simulaciones.

En el primer renglón, es indiscutible que es una exageración el uno por ciento de firmas del padrón, pues pone la vara demasiado alta a los independientes, cuando a los partidos se les otorgan facilidades para todo. Aquí el punto es bajar el requisito al 0.5 por ciento.

En materia de financiamiento también es obvia la disparidad de lo que se otorga a partidos y lo que se da a candidatos sin partidos. Es ridículo el monto de recursos públicos a candidaturas independientes, pero aun así el monto global del gasto es enorme, el 99 absorbido por los partidos.

Por ello viene con fuerza la propuesta abrir al financiamiento privado las campañas, quitándole las máscaras a todos los que apuestan desde el sector privado a proyectos políticos.

Esto le daría verdadero trabajo al sistema de fiscalización del INE, pero además forzaría a los candidatos a ser realmente competitivos, pues los inversionistas apuestan a proyectos ganadores, sobre todo si van a tener encima auditores vigilantes.

Así podría resumirse el cambio que se anticipa y que es factible, ante la necesidad de evolución y reformas que demanda el sistema electoral.

De darse, la fragmentación partidista se aceleraría y los independientes cobrarían una fuerza más real. 


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Tenemos algunos datos que hablan de catástrofe entre los célebres “servidores de la nación” en Juárez. De 250 que iniciaron sus trabajos aun antes que tomara protesta Andrés Manuel López Obrador (AMLO) han desertado más de 130 porque les han estado caciqueando sus pagos mensuales.

Los muchachos deben recibir nueve mil 200 pesos mensuales pero desde hace varios meses que o no les depositan o les depositan las cantidades incompletas, lo que ha provocado decepción, enojo y gran deserción.

Nos aseguran que los problemas están en la organización de los “servidores” a cargo de Elizabeth “Lizzy” Guzmán y su mano derecha José Luis González Mocken; la primera da mayor importancia a sus actividades sociales-políticas que a la operación del área; el segundo asegura que todo va viento en poca pero no es así.

La expriista Mayra Chávez tiene su propia estructura en ese mismo ámbito con 20 “servidores” trabajando como relojito y cinco coordinadores que religiosamente reciben su sueldo de 22 mil pesos. Ahí no hay problema. Con José Luis sí, y bastante.

Los datos ya los tiene el superdelegado, Juan Carlos Loera, y pronto tomará cartas en el asunto porque prevé una grave afectación a su proyecto electoral si deja que la situación continúe igual.


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Suena extraña la construcción de un puente en la intersección del Juan Pablo II y Arizona a razón de 30 millones de pesos sin los problemas graves de tráfico vehicular que, por ejemplo, existen en el Centro de la ciudad o varias zonas del bulevar Gómez Morín, o la Tecnológico, o la López Mateos... Más aun, la avenida De las Torres y bulevar Zaragoza, considerado técnicamente el crucero más peligroso de la ciudad por los incontables accidentes ocurridos ahí, muchos de ellos derivados en fatalidades.

No es precisamente una ocurrencia más de la Secretaría de Obras Públicas del Gobierno estatal a cargo de Gustavo Elizondo; es evidente que hay negocio con al menos una treintena de millones de pesos de por medio. Eso es lo que vuelve loquito a dicho funcionario.

Ese puente no figura entre las obras prioritarias para la ciudad ni los juarenses fueron consultados sobre la misma. Es una sorpresa hasta para el Instituto Municipal de Planeación.

En cambio, afectará a más de 150 mil conductores que usan en todo momento el Juan Pablo II y a varios miles de residentes en la zona de la obra. La amenaza es que durará su construcción seis meses.

Ya sabemos lo que ocurre en esos casos: imprevisión gubernamental, embotellamientos, malestar, retrasos, pretextos... y pérdidas de todo, económicas y de tiempo.

Empieza el martirio el viernes.