Opinión

Maru por resultados, Madero por continuidad

Arranca la precampaña por la candidatura del PAN al Gobierno del Estado

Manuel Narváez
Analista

lunes, 04 enero 2021 | 06:00

Arranca la precampaña por la candidatura del PAN al Gobierno del Estado.

Maru Campos y Gustavo Madero iniciaron ayer domingo 3 de enero las hostilidades por obtener el respaldo de una militancia diezmada y acorralada, y lejos de una vocación democrática que fue perdiéndose en la medida que el partido se embriagó de poder.

Cerca de 9 mil militantes panistas con derecho a voto elegirán entre dos opciones diametralmente opuestas y enemistadas hasta la ignominia. 

Aunque ambos contendientes tienen sus raíces en la tribu que conformara Francisco Barrio Terrazas, el primer gobernador emanado de las filas de Acción Nacional, a lo largo de los años se reconfiguraron, verbigracia, a las envidias internas entre los grupos dominantes.

Bajo el pretexto de combatir la corrupción y la impunidad, la administración del gobernador Javier Corral enfocó sus baterías para “recuperar” el presunto botín esquilmado durante el gobierno de César Duarte; sin embargo, embriagado de poder extendió su vendetta hasta la alcaldía de Chihuahua, del mismo partido, para socavar a sus enemigos internos.

Precisamente el mismo argumento de combate a la corrupción y la impunidad de Corral, es el que utilizó el senador con licencia, Gustavo Madero Muñoz, para amacizar el hacha de guerra y mandar el mensaje a su oponente de que ese va a ser el filo de su precampaña, insinuando una relación política inmoral con Duarte.

El riesgo que corre, no sólo Madero, sino la militancia panista en general de amanecer el 25 de enero, un día después de conocerse la candidata o el candidato vencedor, de terminar tan fracturados que no habrá tiempo suficiente para alguna ‘operación cicatriz’, pues se advierte que la herida puede ser mortal.

Y es que la incongruencia del discurso inicial de Gustavo Madero delata la clara intención de apostar por el golpeteo político y la guerra sucia, dado que el tiempo que fungió como jefe de gabinete del quinquenio corralista, quedaron impunes actos de corrupción documentados y ampliamente difundidos de personas allegadas al ahora precandidato, así como el nepotismo cometido para beneficiar a un selecto grupo de vacas sagradas enquistadas en la cúpula panista.

Adicionalmente, el aspirante masculino a la candidatura del blanquiazul echó mano de un discurso tan gastado como débil, porque eso de querer convencer a la militancia de continuar con el legado de Barrio y Corral, francamente raya en el ‘choro’ estilo priísta chilango que buscaba, aun en la abyección, colmar el ego del gran elector en turno.

A estas alturas de las elecciones internas es muy difícil que esos ‘choros’ y clichés repercutan en la militancia. 

De los 32 mil miembros activos que alguna vez conformaron el padrón panista, muchos ya fallecieron, otros se decepcionaron y se fueron, y los pocos que quedan de las glorias pasadas ya tienen edad muy avanzada.

Lo que hoy prevalece son subgrupos que se dan el lujo de vender su alma al diablo a cambio de candidaturas, puestos de primero o segundo nivel en las administraciones, o simplemente para acomodar a familiares o cónyuges en cualquiera de los tres poderes.

A pesar de lo anterior, hay panistas que todavía conservan cierta mística y vergüenza y saben que no pueden jugársela con una imposición o vendiendo espejitos de continuidad al viejo estilo priísta, y de Juan Carlos Loera, que apuesta por la evangelización de la 4T en Chihuahua.

A nadie en su sano juicio le conviene empoderar a un barbado como Hernán Cortés, y que ha sido parte del problema que tiene al estado en la quiebra económica, la inseguridad y la simulación. 

Es cuanto

P.D. Algunos están alertas por posibles campañas negras a través de redes sociales y llamadas telefónicas. Sospechan de un chino, unos tinterillos y un neomagnate.