¿Mantiene la fe en López?

En los últimos días hemos leído, escuchado y visto a no pocos comentar acerca del bochornoso episodio que representaron López y Ramos...

Ángel Verdugo
Analista
miércoles, 17 abril 2019 | 06:00

Ciudad de México.- En los últimos días hemos leído, escuchado y visto a no pocos comentar acerca del bochornoso episodio que representaron López y Ramos durante la conferencia mañanera que ya es, evidentemente, un aburrido monólogo. Las preguntas a modo, facilonas y lucidoras son la norma en esos episodios, que más parecen una sucesión de escenas de una ópera bufa o de una película de Los Tres Chiflados que una verdadera conferencia de prensa de un jefe de Estado. Los reporteros, que se abstienen de preguntar acerca de lo trascendente, cumplen apenas —martirio incluido expresado en varias horas glúteo— con el encargo de la redacción de sus respectivos medios.

Hoy, difícilmente lo ocultan pues dejan ver su enfado o, si lo prefiere, su hartazgo; esto, daña más al o a los que ofrecen la conferencia de prensa que a los reporteros mismos. Todo deja ver que quienes deben soportar de manera estoica esas horas glúteo van porque deben ir y no como uno esperaría por la oportunidad de preguntar al jefe de Estado y/o a alguno de los altos funcionarios que participan, cuestiones relacionadas con los problemas del país.

A estas alturas del partido, ya los reporteros saben que López no informa, sino que habla y habla para deleitarse escuchándose. Informar no está en su naturaleza, más cercana al cacique pueblerino del trópico feraz que al jefe de Estado, quien habría hecho suya, obligadamente, una visión global que comprendería los elementos de una economía abierta incorporada a la globalidad.

Sin embargo, llegó este viernes 12 y el encanto fue roto desde la primera pregunta que hizo Ramos, quien, fiel a un estilo que no comparto, pues quiere siempre ser la estrella en las entrevistas que realiza, hizo papilla al entrevistado. Sin embargo, por encima de estas apreciaciones, reconozco que es un periodista de prestigio tanto en México como entre la población latina que vive en Estados Unidos.

A partir de esa pregunta, López perdió la compostura y lo que vino enseguida fue para él un desastre mediático que jamás había experimentado en su larga vida política. Para decirlo en el lenguaje del deporte que disfruta, fue ponchado una y otra vez. Ni siquiera fue capaz de abanicar uno solo de los lanzamientos de Ramos, pues López se quedó, como solemos decir, con la guadaña al hombro.

El que dice batear por arriba de los .300 hizo el ridículo. Fue exhibida su limitación analítica y su incapacidad para expresarse clara y convincentemente. Fueron esos minutos, quizás, los que más han ayudado, a la fecha, a exhibir sus grandes limitaciones para la gobernación, las cuales no pocos le hemos señalado desde hace años. ¿Qué sigue ahora? ¿Gozará del apoyo ciego de sus babeantes e hipnotizados seguidores que a su alrededor pululan, como si nada hubiera pasado? Habrá que estar atento a lo que suceda con su popularidad porque, no lo olvidemos, este 2 de junio se realizarán varias elecciones, entre las cuales destacan dos, las gubernaturas de Baja California y Puebla.

¿Y usted? Después de lo visto este viernes 12 del desempeño de López frente a Ramos, ¿mantendría su adoración y fe ciega en López? ¿En serio?