Los pleitos, hay que escogerlos

Ni ganados son buenos, y hay que medir el agua a los camotes

Hesiquio Trevizo
Presbítero
domingo, 09 junio 2019 | 06:00

Ni ganados son buenos, y hay que medir el agua a los camotes. Escribo el miércoles por la mañana; no sé qué pasará más tarde en esa “cumbre” a celebrarse en la capital estadounidense. Confiamos en la larga carrera y acendrada experiencia diplomática de nuestro canciller. Y en su inglés chispirano. Casi como el Enrique Peña Nieto.

Son cosas sobre las que no me gusta escribir pues hay quienes sí saben y ya lo han hecho. Por ello mi entrega de hoy será breve. Uno se aventura a decir algo al respecto como ciudadano que es de este hermoso y singular país, “que es siempre más grande que sus problemas”. De no serlo, desde el s. XIX, y sus transformaciones, hubiera desaparecido. ¿O no? Por ello es siempre oportuno y prudente escoger bien el sayo a fin de que no vaya a venirle grande el saco. Mire usted; ni don Porfirio calculó bien el enfrenón. Dijo dos o tres cosas que desgradaron a Taft y vea usted la revolucioncita que le armó. Y puede Ud. recorrer todo el s. XX y lo que va de éste, y verá el mismo patrón y el mismo resultado. Incluyendo a Hitler y al Imperio del Sol Naciente. No, no. Es muy importante escoger el sayo. Aunque llevemos el 80 por ciento de cincho. 

Mire usted, es algo tan palmario como que México es alimentariamente dependiente, el mayor importador de grano, pollo, res, puerco, huevos y muchos “insumos” más, para que los 60 millones de mexicanos pobres consigan alimentos; gas, gasolina, tecnología y películas. Un tal Jesús Seade, si no me equivoco, dijo que “ojo por ojo” y que según esta ley México subiría los aranceles a los productos americanos. ¿Imagínese usted? ¿Quién será pues el encarecedor de los alimentos básicos en México, Trump o AMLO? ¿De los muslos y piernitas de pollo, de la pierna de puerco y del chicharrón? En México importamos, desde las colitas de pavo, hasta el equipo militar y sus refacciones. La maquinaria bélica de Irak e Irán se quedó en tierra porque, bien pensado, Estados Unidos no le quiso vender más refacciones. También refacciona al crimen y éste, a su vez, corresponde refaccionándolo a él. Bien hacía Hitler en despreciar a los generales de “escritorio”; o como los llamaba Rommel “soldados de butaca”. Ponerse a declarar una guerra, arancelaria, o la que sea, desde el escritorio y no saber lo que son hasta cuatro horas en la línea para ir al trabajo, a la escuela, al mandado, a poner gasolina, a ver al facultativo, a la familia o a la novia o la casa chica, es un despropósito. El individuo llega cansado y de malas; no se desempeña bien. Es un simple desconocimiento de la realidad. Ese señor Seade nunca ha ido a la tiendita de barrio a comprar unas salchichas traídas de EU. Con sueldo mínimo, claro.

Por otra parte, esto se veía venir. Alguna de mis entregas, al inicio del conflicto, propuse la tesis que ahora cobra vigencia: o bien, el mismo Trump está aupando esas caravanas, esas hordas del sur, en miras a su reelección; o, el entonces fuerte, Nico Maduro, las está promoviendo para molestar al imperialismo yanqui con ánimo de derrocarlo. En cualquier caso, dije, México está en medio, y ser el corredor de ese tipo de fuerzas, cualquiera país que sea, Siria, o Polonia interpuesta entre Alemania y la Prusia Oriental, por ejemplo, está en problemas. No importa si lo que transite por ese corredor sea petróleo, droga, armas o personas. Un tertium quid es que el presidente mexicano apruebe cualquiera de estas posibilidades y, entonces, se nos acaba el poco aliento que nos resta. No, si ya lo decía Platón: la república es una familia grande y la familia es una república pequeña. Y el padre de la república, tanto la chica como la grande, debe saber proteger a su familia. No debe quitar el pan a los hijos para otros fines. ¿O no? Resultaría impensable que nuestro presidente haya pensado extender su mesianismo hasta América Central y el Caribe. ¿Qué los migrantes son seres humanos? Bueno, han llegado a un país marcado por la pobreza y la corrupción, falta de empleo, sueldos de lo peor; por la violencia y el hambre, como en sus países de origen. Las condiciones en las que se encuentran nada tienen de humanitarias; hasta brotes epidemiológicos se están dando, como es el caso de Tijuana y Mexicali; y carecemos por completo de una estructura de acogida para semejante avalancha humana. El padre Calvillo ya no halla la puerta. Amén de la forma de arribar al país; a ninguna parte podemos llegar tirando la puerta a patadas. Como en muchos otros ámbitos en México, hacer las cosas juxta legem resulta muy complicado. Pregúntele a cualquier extranjero que intente tramitar papeles para entrar o residir en México legalmente y se lo contará. Paisanos incluidos. 

Por las razones más arcanas esto se sobrecalentó. Y como decían las abuelitas, pero ¿qué necesidad? Qué necesidad de que los medios internacionales señalen: “México intenta frenar la ofensiva de un Trump en busca de rédito electoral. Los representantes del Gobierno de López Obrador y de Estados Unidos continuarán las negociaciones en Washington este jueves”. Esperemos hasta mañana. O bien: “Las negociaciones entre EU y México para evitar los aranceles continuarán este jueves. Washington exige a su vecino del sur retener a los solicitantes de asilo y endurecer los controles migratorios”. Qué necesidad de una advertencia tan grave como la de Lagarde: “Lagarde urge a terminar ‘de inmediato’ la tensión por la guerra arancelaria. El Fondo Monetario Internacional advierte de que la subida de precio de los bienes importados afectará a las rentas más bajas”. En términos coloquiales quiere decir: los más fregados van a ser los más fregados. En qué nos favorece, en el camino de esta transformación, la advertencia según la cual “Moody’s y Fitch alertan a México del deterioro de su panorama económico. Las agencias calificadoras insisten en que la deuda de Pemex y las imprevisibles decisiones económicas del gobierno afectan su capacidad crediticia”. De veras, ¿qué necesidad? Antigua y sabia advertencia de las abuelas que ‘Juanga’ musicalizó.

Y como dijera el mismo cantautor: palo dado ni Dios lo quita, también de las abuelas tomado de refranero castellano. México debe entender mejor la situación del mercado mundial y acercar la inversión a otros países y regiones. “Debemos tener claro que esto es el costo de la dependencia económica con Estados Unidos. Pensar que esto en un mundo globalizado no nos iba a causar problemas fue contraproducente”, añade un economista. El BBVA Research considera que, aunque la imposición de aranceles no llegue a materializarse, el daño ya está hecho y la incertidumbre podría persistir en los próximos meses. El anuncio de Trump es una señal de que los tratados comerciales internacionales “pueden romperse o violarse fácilmente de manera unilateral”.

“México intercepta en la frontera sur una nueva caravana de migrantes centroamericanos”, en Metapa Chis., sin que los soldados y policías mexicanos se dejaran desarmar heroica y dignamente. Bien. Es lo que se debió hacer desde un inicio y no llegar a una situación tensa e innecesaria. Siempre me llamó la atención ver a “la bestia”, cargando, con enormes riesgos, una gran cantidad de migrantes, sin más, como moscas. Recordemos San Fernando. El problema no es de ahora. Y “las detenciones en la frontera estadounidense aumentan un 32 por ciento en mayo”.

¿Trump es el problema, el malo de la serie? Este hombre es un típico personaje de las pandillas de New York, dueño de una habilidad extraordinaria. Ocho días después del primer macanazo o arancelazo del cinco por ciento, se destapará para una reelección. Los batacazos serán graduales dependiendo de la conducta que observe México.

¿Qué debe hacer México?, se pregunta Zepeda P., y se responde: “En México hay quienes consideran que la actitud conciliatoria del Gobierno ha sido humillante y que habría que desdeñar la extorsión, no ceder a las presiones y amenazar a su vez con represalias comerciales. Tal estrategia me parece suicida. Jugar a los machitos contra la belicosidad de Trump y la desproporción entre los dos vecinos sería terriblemente irresponsable. La vulnerabilidad de México frente a las remesas, el turismo, las inversiones, los suministros estratégicos (gasolina y gas para no ir más lejos) y un largo etcétera nos haría perder antes de haber empezado. La mera lectura de este escenario provocaría el desplome del peso y la huida de capitales”. Además, la migración interna de mexicanos es enorme y la frontera norte es como la cortina de una gran represa. 

E insisto, ¿qué necesidad? ¿Para qué esos discursos patrioteros, propios del s. XIX? “Si tuviera parque no estuviera usted aquí”, dijo el general mexicano. “¿Y por qué se le acabó tan pronto?, preguntó el general Twiggs. Yo lo traigo desde Estados Unidos y no se me ha acabado”. 

En mi pueblo decíamos: “T’as viendo cómo repara y le tiras el sombrero”. Trump repara muy bien y tiene una buena bandera para su electorado y… ¡le tiran el sombrero! Y si nuestro presidente es terquito, dicho por él, el otro es más pior y, sin ser de Jalisco, cuando pierde arrebata. Escándalos, trama rusa y demás, no más le alisaron el copete.

Termino de escribir el jueves por la mañana, de lo que suceda los días siguientes, no respondo y no quedarán consignados en esta página memorable. Hagan sus apuestas, señores.