Opinión

Los otros niños de Juárez

Siempre se ha dicho que la niñez es el futuro de nuestro país, pero ¿qué pasa cuando esa niñez es olvidada?

René Soto
Analista

martes, 11 enero 2022 | 06:00

Desde muy temprana hora en los principales cruceros de nuestra ciudad, se puede observar como niños que en ocasiones no rebasan los seis años de edad, corren apresurados en el momento en el que el semáforo indica la luz roja para ocupar sus posiciones frente a los automóviles que han detenido su marcha para mostrar un espectáculo similar a un acto circense con malabares o acrobacias. Ellos aprovechan los escasos minutos que aquella luz en rojo concede para atrapar a un público que además de difícil parece ciego de lo que sucede a su alrededor. Al terminar sus actos se acercan a los automovilistas y si lograron captar la atención de alguno de ellos, ocasionalmente reciben algunas monedas o una sonrisa mientras mueven su cabeza de izquierda a derecha en una clara señal que deberán seguir trabajando duro. Estos son los otros niños de Juárez. 

Siempre se ha dicho que la niñez es el futuro de nuestro país, pero ¿qué pasa cuando esa niñez es olvidada?

Aunque la respuesta a la pregunta parecería ser obvia, parece que los gobiernos han olvidado la importancia de cuidar y proteger a la niñez. En los últimos meses, se ha logrado captar cómo han aumentado el número de infantes que, en distintas calles de nuestra ciudad, arriesgan sus vidas buscando obtener un sustento económico para ellos y sus familias. Es evidente que la situación actual a nivel global ha transformado la vida de millones de personas generando la necesidad que familias completas busquen los medios necesarios para subsistir, sin embargo, es factible cuestionarnos lo siguiente: 

¿Por qué la autoridad, no ha retirado a los niños y velado por su seguridad? 

Entremos en contexto. En los últimos años, Ciudad Juárez ha sido partícipe de una serie de cambios sociales y políticos importantes, por un lado, ha sido un receptor para cientos de personas que huyendo de la precariedad de sus lugares de origen y con el sueño de obtener una vida mejor han decidido probar suerte al intentar cruzar a los Estados Unidos. Lo anterior, se evidenció con las llamadas caravanas migrantes que han llegado a las ciudades fronterizas y que en la mayoría de los casos al no lograr su objetivo han encontrado en Juárez un refugio temporal para continuar su trayecto. Por otro lado, la pandemia generada por el Covid-19, supuso un nuevo desafío no solo para la ciudad, sino para el mundo, restringiendo los espacios y suspendiendo las actividades presenciales, como eventos masivos, e incluso la educación presencial, obligando a que millones de familias tuvieran que modificar sus actividades o incluso suspenderlas para intentar adaptarse a la “nueva normalidad” dejando a los más vulnerables a su suerte, niños y jóvenes principalmente. 

Poniendo los puntos sobre las íes, es claro establecer que la falta de oportunidades laborales y educativas ha ocasionado que los programas de gobierno para combatir las problemáticas antes expuestas (sin dejar de lado las ya existentes), han llegado un punto crítico en el que además de ineficientes, resultan limitadas en razón de que buscan dar “solución” a un problema sin considerar el impacto que estos generan a su alrededor, generando con ello que no se atiendan problemas como la de los menores, quienes sufren las consecuencias. 

A la fecha, el gobierno en ninguna de sus esferas ha establecido una postura firme y mucho menos ha planteado al estudio de la ciudadanía, alguna política o programa que busque salvaguardar y brindar oportunidades lejos de las calles a los niños y jóvenes que usan los cruceros como una oportunidad de seguir adelante. Lamentablemente, ante la falta de políticas públicas los niños seguirán esperando la luz roja para dar inicio con su acto. 

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