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Opinión

Los mitos y realidades detrás de una radiografía

Una idea muy arraigada es que Juárez ha crecido de manera acelerada en cuanto a su población y que esa ha sido una de las causas de la crisis urbana que padece, lo cual, es cierto: los rezagos de toda índole son evidentes

Elvira Maycotte
Escritora

miércoles, 18 mayo 2022 | 06:00

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En un paseo por la Radiografía Socioeconómica del Municipio de Juárez que publicó en Instituto Municipal de Planeación, los datos que revela ponen de manifiesto indicadores ciertos, sí, pero no todos alcanzan a brindar un panorama de la situación que vivimos: podemos afirmar que si bien plasma realidades -algunas a medias- también nos invita a romper mitos.

Por ejemplo, nos habla de realidades al dar el número de viviendas habitadas 449 mil 452, el 86 por ciento de un total de 520 mil 242 para 2020, información que nos habla de una situación boyante ¡solo 14 por ciento de viviendas desocupada después de tener el 24 en 2010! ¡Un éxito! Pero la realidad abruma: ¿en qué documento oficial nos ofrecen el dato de la vivienda invadida? Con solo dar un paseo por el suroriente de la ciudad se constata que miles de viviendas muestran señales de estar ocupadas de manera ilícita, por lo que, ante la promesa de dar a conocer la situación actual de las viviendas en el municipio, se dejan de lado aspectos tan importantes como la ilegalidad, un problema que ha tomado una magnitud ya inmanejable por no haber sido atendida en su momento. ¿Será que a partir de los números se pueda pensar que se han aplicado políticas certeras para la recuperación de viviendas desocupadas? Si creyéramos en los números, estaríamos creyendo en un mito.

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Una idea muy arraigada es que Juárez ha crecido de manera acelerada en cuanto a su población y que esa ha sido una de las causas de la crisis urbana que padece, lo cual, es cierto: los rezagos de toda índole son evidentes. Sin embargo, no es el único municipio con crecimiento acelerado ni el que registra la mayor tasa de crecimiento poblacional entre 2000 y 2020: otros municipios fronterizos como Reynosa con el 2.60 y Tijuana con 2.32, superan por mucho al 1.08 de Juárez. El crecimiento poblacional como razón fundamental de la crisis urbana de Juárez resulta entonces otro mito para distraer la atención ante la gestión ineficiente de recursos y administración urbana que hemos padecido por décadas.

Ciertamente, si creemos lo que nuestros ojos ven diríamos que son pocas las personas que padecen alguna discapacidad o limitación física, entonces ¿para qué pensar en un grupo tan minoritario y, más aún, en soluciones específicas para ellos? Muchos recursos para tan pocas personas no es redituable, dirán algunos. El tema es que ni son tan pocos, pero sí se invierte poco en ellos. En Juárez, 229 mil 392 personas, 15 por ciento respecto a la población total, tienen alguna discapacidad, limitación física o situación mental. Específicamente sobre las personas con discapacidad ¿en qué rincón de la ciudad se esconderán las 64 mil 510 personas que la padecen? Es un mito que no existan, o que sean muy pocas, lo real es que ni la ciudad, y quizá tampoco la sociedad, los incluye. 

En el tema de la salud, hay buenas noticias, y no tan buenas. Ciertamente un alto porcentaje de la población, el 81 por ciento, está afiliado a algún servicio de salud, lo cual guarda relación con el hecho de que también un alto porcentaje de la población económicamente activa trabaja en el mercado laboral formal. Mas el otro lado de la moneda presenta un escenario distinto. Según se consigna en el propio documento publicado por el IMIP, en el municipio de Juárez hay un total de 682 camas censables ¿qué significa este dato? Pues bien, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud para mantener el equilibrio entre el número de camas y la población, las ciudades deberían disponer de 2.5 camas censables por cada mil habitantes, lo que nos llevaría a que requerimos 2,227 camas, tres veces más de las que disponemos. Así de grande es el problema. Es ocioso mencionar que en otros países, por ejemplo, en Alemania se tienen ocho camas, en Italia tres y en ciudades como Madrid se tienen 3.5; en Juárez apenas alcanzamos una por cada mil habitantes. Si nos quedamos con el dato de que el grueso de la población es “asegurada” pudiéramos pensar que tenemos bajo control la cuestión de la salud porque un alto porcentaje de la población es derechohabiente de algún servicio. Más, ¿esto es real? Si solo viéramos el dato, sí, lo es, pero si lo confrontamos con el debiera ser, por mucho, no. Resulta un mito más. El déficit es descomunal.

Se vuelve a comprobar la premisa: detrás de los números se esconden realidades. También se pueden desenmascarar mitos. Por eso, cuidado con los números, siempre resultan relativos si no se les transforma en información, es decir, si se les toma aislados, si no se les vincula con otros datos, o se les confronta con el debiera ser. 

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