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Opinión

Los juarenses y sus fiestas cívicas

Hace apenas unos días tuvimos una fiesta democrática en Ciudad Juárez; tal vez hubo miles a los que no les llegó la invitación, otros miles la ignoraron y poco más de veintiúnmil si acudieron

Zuri Medina
Analista

martes, 19 julio 2022 | 06:00

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Hace apenas unos días tuvimos una fiesta democrática en Ciudad Juárez; tal vez hubo miles a los que no les llegó la invitación, otros miles la ignoraron y poco más de veintiúnmil si acudieron. Me refiero a las votaciones del Presupuesto Participativo 2022, un ejercicio que es digno de andar presumiendo a diestra y siniestra.

Personalmente, la inquietud por la cosa pública me sacudió siendo adolescente, una ocasión que vi a una mujer pidiendo caridad a los transeúntes en las calles del centro de Córdoba, Veracruz. Años más tarde y miles de kilómetros al norte, decidí estudiar Ciencia Política y Administración Pública.

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En aquellos tiempos de estudiante, mientras desarrollábamos investigaciones y demás tareas propias de esa responsabilidad, explorábamos los elementos que forman parte de la Democracia como forma de gobierno, y recuerdo un ensayo en el que refería que esta no es un ejercicio de un día, de una actividad aislada o algo solamente relacionado con procesos electorales. La democracia va más allá de eso. Compete a gobernantes y a ciudadanos; aunque para el ciudadano no es fácil ejercitarse en ella: exige informarse, participar constantemente, denunciar lo que se hace mal o lo que no se hace, trasciende las campañas partidistas y un día de elecciones. Los ciudadanos podríamos seguir ejerciendo la democracia al vigilar cada acto y cada decisión de nuestros gobernantes, y aunque es difícil, no es imposible si nos organizamos y además, nos apoyamos con herramientas digitales que nos facilitan el acceso a la información. Hay grupos, asociaciones civiles y redes de organizaciones que hoy por hoy, su principal función es educar a la sociedad en lo concerniente al ejercicio de sus derechos civiles y políticos. 

En el reciente proceso de votación del Presupuesto Participativo, fue muy grato ver instituciones como la Red de Vecinos de Juárez, Plan Estratégico y otras asociaciones civiles y vecinales, asesorándose respecto a cómo elaborar sus proyectos, reuniendo firmas, promoviendo la jornada de votación y el voto por el plan que cada una presentó. Es cierto, la cantidad actual de recursos disponibles para proyectos del Presupuesto Participativo es mínima (representa el cinco por ciento del presupuesto municipal), con entusiasmo le digo que siempre, por algo se empieza; y que los más de veintiúnmil votantes que participaron en la jornada del pasado 10 de julio, se irán incrementando en cada ejercicio.

No será difícil creer si decimos, que lo peor que podemos hacer los ciudadanos es aplicar a nuestros gobiernos aquella célebre expresión francesa “laissez faire, laissez passer” que significa “dejad hacer, dejad pasar”. No, a los gobiernos no. Para tener un buen gobierno, que sea efectivo, debe haber una corresponsabilidad; por un lado el gobierno requiere aplicar las etapas del proceso administrativo que son: planeación, organización, dirección y control. Por otro, el ciudadano debe darle acompañamiento, observancia, seguimiento. El Presupuesto Participativo nos permite a los juarenses, involucrarnos de entrada, en dos de las etapas referidas: la planeación, al presentar proyectos; y el control, al asegurarnos que se ejecutan. 

La democracia no es el mecanismo perfecto para gobernar un pueblo; es el mejor que hemos encontrado hasta ahora, con características que permiten el desarrollo individual y social de los individuos que la integran. El problema quizá, es que por décadas creímos que se ejercía casi unilateralmente y que bastaba de nuestra parte, con ir a votar cada tres o seis años. Nuestra perfectible democracia, exige nuestra participación; exige un ejercicio constante… tiene que ser una forma de vida, para que se convierta en una saludable forma de gobierno. De otra manera, solo la tendremos en papel, pero no en la práctica; y la democracia del papel ya vimos que no funciona, pero además, ni siquiera nos gusta.

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