Opinión

Los inconvenientes de ser gobernadora… en México

Las sociedades conservadoras se caracterizan por tener en alta estima valores vinculados a un modelo educativo y formativo preestablecido

Francisco Ortiz Bello
Analista

domingo, 10 octubre 2021 | 06:00

Las sociedades conservadoras se caracterizan por tener en alta estima, mucho más que la media de la sociedad, valores, ideologías, principios, conductas y tradiciones estrechamente vinculados a un modelo educativo y formativo preestablecido, basado en formas de estricto cumplimiento en la convivencia e interacción social, lo cual por supuesto no es nada malo, ni bueno tampoco, solo se trata de una convención, un acuerdo social, mediante el que un amplio número de integrantes de esas sociedades se siente identificado, por lo tanto, quienes se mantienen dentro de los parámetros de tales conductas, principios, valores y tradiciones son bien vistos y aceptados dentro de la comunidad.

El Manual de Carreño es un claro ejemplo de este tipo de convenciones y acuerdos sociales. Se trata precisamente de una recopilación de reglas y normas de etiqueta social, desde cómo comportarse en casa ajena, en una cena, en una fiesta o en cualquier lugar de convivencia con otras personas, no roncar mientras se duerme, como comportarse ante las mujeres hasta la manera de comer. Sin embargo, en la medida que hemos ido avanzando en algunos temas, como sociedad, algunas de estas rígidas reglas se han ido relajando o flexibilizando, lo que ha derivado en una tolerancia cada vez mayor a determinadas prácticas o costumbres sociales.

De hecho, en nuestro país ya se puede hablar de costumbres y pensamientos o ideologías regionalizados. Así, en el centro-sur del país ha permeado con gran fuerza el liberalismo y progresismo de las corrientes ideológicas de izquierda que, por cierto, ha rebasado por mucho la superficialidad de un manual de buenas costumbres, inundando incluso el pensamiento político-económico-social de la gente.

En el occidente de México se mantiene una tendencia clara al conservadurismo radical, en algunos temas como la familia, la vida, el aborto, la homosexualidad y otros similares, curiosamente mezclado con una clara tendencia al pensamiento liberal, o libre-pensamiento, en temas políticos y económicos.

En cambio, en el norte del territorio mexicano, donde vivimos nosotros los chihuahuenses las sociedades son, en términos generales, conservadoras en casi todas las áreas de la convivencia humana, sin llegar a los extremos o radicalismos como en occidente.  

Debo señalar que esta clasificación o regionalización por costumbres, es un análisis personal que solo pretende generalizar sobre la forma en que las distintas comunidades de mexicanos nos comportamos, y está basada en la geopolítica de los años recientes. No tiene mayor intencionalidad que eso.

Precisamente, una de los prototipos establecidos en sociedades conservadoras se refiere al comportamiento, lenguaje y hábitos de hombres y mujeres. Mientras que los primeros gozan de ciertas libertades y “permisos” de privilegio, a las mujeres se les ha exigido, por décadas, un comportamiento más recatado en todos los sentidos, en su forma de vestir, en su forma de hablar y hasta en su forma de beber.

Así, un hombre, por ejemplo, puede agarrar una borrachera de órdago y hasta cometer algunas imprudencias que se justificarán por su “estado inconveniente”, pero no así una mujer, a quienes les está (o estaba) vedado siquiera mostrarse públicamente bebiendo alcohol. Por cierto, en Ciudad Juárez ese conservadurismo es bastante sui generis porque, si bien se mantienen firmemente algunos de los principios y valores sobre la familia y otros temas similares, con el paso de los años y la participación activa de la mujer en la actividad económica, se ha ampliado el margen de tolerancia en algunas de esas conductas. Pero solo en algunas.

Todo lo anterior tiene que ver con el revuelo inusitado que ha causado la reciente entrevista que le hiciera Brozo, el “Payaso Tenebrozo”, a la gobernadora Maru Campos, y en la que hiciera importantes revelaciones sobre el acoso político y judicial a que fue sometida por parte del ex gobernador Javier Corral jurado, por cierto, militante de su mismo partido político.

Pero pareciera que a un grupo importante de chihuahuenses les preocupa más el lenguaje coloquial utilizado por la mandataria chihuahuense, que el fondo de sus revelaciones, que la gravedad de lo que dijo en esa entrevista.

Personalmente, en este mismo espacio, critiqué y señalé en su momento -durante la campaña- la enorme vulnerabilidad y hasta inviabilidad de una gobernadora acusada de sendos delitos penales, vinculada a proceso incluso, pero ya cambió, y cambió legalmente, hoy es legítimamente la gobernadora del estado y no hay nada que pueda hacer cambiar eso, por tanto, hay que cerrar la página del proceso electoral, reconocerle y darle el trato que hoy legalmente tiene.

Y fueron precisamente esas acusaciones penales, hoy sin materia, las que sirvieron para hacerla víctima del acoso que denunció en la entrevista con Brozo, así como la forma burda, grosera, ofensiva, abusiva, con la que trataron de intimidarla tanto el ex gobernador Corral como el senador Gustavo Madero y algunos personeros de ambos, para que abandonara su intención de contender por la gubernatura, primero al interior de su partido, y luego en la contienda constitucional. Incluso a cambio de que aceptara una diputación federal plurinominal.

Brozo le dijo que muchos gobernadores se estaban bajando los "choninos", ante el presidente, debido a temores por lo que debían, a lo que Maru respondió: "Pero si no debes... pues no, no, no te bajas... los calzones".

Luego, más adelante, el payaso la cuestionó sobre su relación con Cesar Duarte y la gobernadora le dijo: "Ni Duarte, ni nómina secreta, no, ninguna de las dos, y para Duarte también ya lo he dicho públicamente, ni perdón ni olvido, así la Ley para todos, la historia, las instituciones y la justicia se harán cargo de los ex gobernadores, no nada más de Cesar Duarte, también de Javier Corral".

En otra parte de la entrevista, a solicitud de Brozo, Maru narró cómo fue objeto de una amenaza clara y directa de que sería aprehendida el día 14 de febrero, como regalo del día del amor y la amistad, si no aceptaba declinar su aspiración a la gubernatura, a lo que Brozo intervino: "Pero se la pelaron" Y Maru reafirmó: "Se la pelaron y se la van a seguir pelando".

Esas declaraciones, entre otras más igualmente en tono coloquial, en voz de la gobernadora Maru Campos, ante un entrevistador cuyo concepto es precisamente, un lenguaje coloquial y hasta arrabalero, alteraron la paz, espiritualidad y sosiego de algunas buenas conciencias de chihuahuenses celosos guardianes de la decencia y las buenas costumbres, olvidando por completo el fondo y la gravedad de lo que dijo.

El gobierno encabezado por el panista Javier Corral la acusó de haber recibido dinero ilegal del ex gobernador Cesar Duarte, en su momento tuvo todo el poder, las herramientas y las instituciones a su alcance para investigar, probar su dicho y encarcelarla, así ella no hubiera llegado a la gubernatura, lo intentó, pero no lo logró. No pudo hacerlo.

Por eso preocupa, y mucho, que un sector de la población se espante más por las palabras que utilizó la gobernadora, que por el contenido de lo que dijo. Y preocupa más que buena parte de ese sector social sean mujeres.

Es un hecho consumado, legal y políticamente, que Maru Campos ha asumido el cargo de gobernadora de Chihuahua, con todo lo bueno y lo malo que eso pueda significar, también es un hecho que eso la reivindica ante las mujeres del estado como la mejor representante del género femenino en el poder, quizá algunos no estén de acuerdo en sus formas, o se sientan agredidos porque de repente se le sale alguna mala palabra, pero sería bueno que, mejor,  todos pusiéramos atención a lo que dice, y no a cómo lo dice.

Todos esperamos buenos resultados de la gestión de Maru Campos al frente del gobierno estatal, por el bien de los chihuahuenses, sin importar si se expresa como lo hace cualquier otro político de ese nivel ¿o es que sólo a los gobernantes hombres les está permitido mentar madres? Es hora de acotar a su mínima expresión el machismo de una sociedad hambrienta de resultados, de fondo y no de forma.

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