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Opinión

Los dueños del agua

El destino nos alcanzó. La escasez de agua en Chihuahua irá empeorando hasta que haya pleito y sangre por obtenerla, en el corto plazo

Manuel Narváez
Analista

lunes, 25 julio 2022 | 06:00

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El destino nos alcanzó. La escasez de agua en Chihuahua irá empeorando hasta que haya pleito y sangre por obtenerla, en el corto plazo.

Las advertencias sobre el cambio climático vienen de mucho tiempo atrás, tal vez desde los años 70, cuando las enciclopedias hacían mención del aumento exponencial de la población mundial, por ende, de la necesidad de producir más alimentos y, en consecuencia, mayor contaminación del medio ambiente.

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La semana pasada el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández, alertó que la escasez de agua en la entidad será tan grave como sucede actualmente en Nuevo León.

Por su cuenta, un funcionario de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural del gobierno federal (Sader), en Ciudad Juárez, expresó que no tiene facultades para detener el abuso del agua en la expansión del cultivo del nogal.

Armando Ortiz, jefe del DDR 04 de la dependencia federal, como en todos los casos importantes que atender en el país, aventó la pelotita a la Conagua, “ellos tienen la responsabilidad de administrar el recurso hídrico”.

Este funcionario destacó el caso de la producción de nuez en el estado de Chihuahua, donde el boom de sembrar nogales por toda la carretera panamericana, que es muy visible, amén de otras plantaciones escondidas, está chupándose al menos el 15% del agua del territorio estatal.

Huelga decir que la nuez consume muchísima agua, sí, como también lo hace la industria refresquera, la cervecera, la lechera y la de ganado vacuno.

Adicionalmente, desparraman muy poco la riqueza porque el cuidado y la cosecha prácticamente no genera empleo, pero sí mucha ganancia a los pocos magnates súbitos que aparecieron en la última década.

No se trata de satanizar el cultivo de la nuez, sino dejar en claro que es de los cultivos que más consumen agua, cuyo uso transparente se ignora.

Además, la explotación legal e ilegal del agua en Chihuahua la operan agrupaciones étnicas, dogmáticas y políticas para beneficio de unos cuantos.

Que no se soslaye la vocación ganadera, lechera y agricultora de Chihuahua, pero es responsabilidad compartida atender la problemática de la escasez de agua que amenaza seriamente el consumo humano del vital líquido.

No olvidemos que la sobreexplotación de los mantos acuíferos en una tierra donde las precipitaciones pluviales son de las más bajas en el país (430 mm anuales) ha obligado al gobierno a invertir sumas multimillonarias en infraestructura para extraer más lejos y más profundo agua y llevarla a los hogares.

De lo poco que queda es repartido en tandas a una población en general que, con toda impunidad, también la derrocha en regar jardines y banquetas, lavar autos y llenar albercas particulares.

Sobre la referencia que hace el secretario de Gobernación de que Chihuahua correría la misma suerte que Nuevo León, revela un juego perverso, como el que sucedió con la empresa Cervecera Constellation Brands, a la que el gobierno federal presionó para que desistiera de instalarse en BC, “orientándola” a que lo hiciera en Veracruz, como ya lo está haciendo.

En el mismo contexto, en días pasados el presidente sugirió que las empresas refresqueras y cerveceras de Nuevo León pararan su producción para destinar el agua a la población.

Esto pudiese tener eco en Chihuahua, donde un pequeño grupo de productores nogaleros, una familia juarense propietaria de ganado lechero, así como las refresqueras de Juárez, Chihuahua, Meoqui y la cervecera Heineken, sean conminados a parar por la misma razón.

En el fondo pareciera que el presidente quiere llevarse este tipo de industrias al sureste mexicano, pero no ofrece alternativas para suplir los empleos en nuestra tierra.

La madre naturaleza nos está pasando factura por los abusos que hemos cometido, no sólo en su perjuicio, sino en el propio también.

La responsabilidad es compartida, en efecto, pero peor ha sido la cómplice corrupción de las autoridades federales y estatales, de antes y de ahora, por permitir que unos cuantos se adueñaran del agua.

Las civilizaciones nacieron y crecieron junto a los ríos o donde hubiera fuentes de agua. Por esta razón se mata, como lo han hecho Barzones y LeBarones entre sí, como han sido asesinados defensores del medio ambiente y quienes han denunciado la interminable corrupción oficial en el otorgamiento de permisos y concesiones para la explotación de pozos.

Es cuanto.

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