Opinión

Los crímenes de la calle… en Juárez

Según los recuentos periodísticos de los últimos años, aproximadamente el 90 por ciento de los homicidios cometidos en nuestra ciudad quedan impunes

Heber Sandoval
Profesor

sábado, 09 octubre 2021 | 06:00

Según los recuentos periodísticos de los últimos años, aproximadamente el 90 por ciento de los homicidios cometidos en nuestra ciudad quedan impunes. El dato, además de alarmante y lamentable, debe provocar una importante reflexión sobre los distintos mecanismos con los que cuenta el Estado para hacer frente a la violencia.

Una de las principales tareas es el fortalecimiento de las instituciones de seguridad pública; para ello, la preparación de agentes de policía de distintas corporaciones es un rubro que se considera importante, con el fin de abandonar viejas prácticas que buscan resolver los distintos hechos delictivos con estrategias apresuradas y que pierden de vista lo complejo que puede ser cada caso.

Para profundizar en la reflexión sobre el trabajo de las policías en la prevención y persecución del delito vale recordar una de las primeras historias de detectives en la historia de la literatura. El cuento “Los crímenes de la calle Morgue” de Edgar Allan Poe, publicado en 1841 narra el terrible homicidio de dos mujeres Madame L’Espanaye y su hija mademoiselle Camille y cómo la policía de París intenta esclarecer los hechos con las declaraciones de los testigos que escucharon voces y gritos, pero nada suficientemente claro como para identificar a un responsable. Cuando las autoridades encargadas de la investigación señalan y detienen a Lebon, última persona que vio con vida a las víctimas, el protagonista de la historia M. Dupin interviene porque sabe que la policía parisina es muy astuta, pero nada más, su método es el del momento -dice- y reconoce, en el caso del investigador Vidocq, hombre de excelentes conjeturas y perseverante, que la falta de educación en el pensamiento lo lleva a equivocarse continuamente por el excesivo ardor de sus investigaciones, pues dañaba su visión por mirar el objeto desde demasiado cerca.

Como no tengo el ánimo de arruinar el final para quienes quieran leer por primera vez el cuento de Allan Poe, no entraré en más detalles sobre la historia, solo indicaré que la comparación que hago no tiene nada que ver con el responsable de los homicidios del relato; lo que me interesa es destacar la importancia de conocer el escenario completo para entender el fenómeno criminal que sucede en Juárez. Los homicidios de hombres y mujeres que cada mes se suman a la estadística de impunidad, no podrán esclarecerse si no se comprende esa misma dinámica en la que otros delitos se desarrollan, víctimas directas e indirectas requieren de un seguimiento efectivo para que en verdad se garanticen sus derechos y puedan reincorporarse a la sociedad con todo y sus heridas producto del delito. Es cierto que actualmente existe un órgano encargado de brindar protección y acompañamiento jurídico a las víctimas del delito, pero también resulta importante pensar en los familiares de las personas responsables de los delitos, ellos también necesitan atención, pues el drama penal no solo lo sufren las víctimas e imputados, sino sus seres cercanos, la mayoría de las veces ajenos al actuar antisocial de su familiar y de igual forma pagan sus culpas. 

Quizá cuando se piense en todos los factores que rodean al delito y cómo se unen con otros delitos, sea posible elaborar estrategias que, desde la profesionalización de las instituciones de seguridad pública, repercutan en una nueva forma de ver el fenómeno delictivo con mayor perspectiva y sin el peligro de cegarnos por apreciar demasiado cerca y como eventos particulares cada delito que se comete en nuestra ciudad. 

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