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Opinión

Los ciento cuarenta y el destino de Ciudad Juárez

Ahí estábamos, ciento cuarenta personas en el salón del Centro Profesional de Ingenieros y Arquitectos para participar en los 'Diálogos para la Planeación'

Elvira Maycotte
Escritora

miércoles, 27 julio 2022 | 06:00

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Ahí estábamos, ciento cuarenta personas en el salón del Centro Profesional de Ingenieros y Arquitectos para participar en los “Diálogos para la Planeación”. Todas escuchando los puntos más relevantes del diagnóstico presentado por el Director del IMIP. Y pareciera que la historia de hace veinte años se repetía: desde entonces ya éramos una ciudad dispersa y poco densa, pero ahora lo somos más. La migración, como siempre, a la orden del día y el desplome del tema educativo se hizo evidente, eso sí, con una cobertura casi total y en algunos casos hasta con exceso de escuelas a nivel preescolar y primaria, al menos territorialmente hablando, no siempre de cupo. A nivel secundaria se observa una mayor densidad de planteles en la zona centro norte y en el resto de la ciudad la cobertura empieza a disiparse, lo cual sucede también a nivel preparatoria siendo siempre la zona de los Kilómetros la más crítica. En cuanto a salud las defunciones se dispararon en 2020 casi al doble respecto al 2019; sí, fue el Covid, pero ¿será que habremos aprendido algo en cuestiones urbanas para planear una ciudad más salubre? Espacios públicos, movilidad… Está por verse.

Dependemos casi totalmente de los empleos en la industria maquiladora y con sueldos demasiado bajos, como hace veinte años; el 78 por ciento de la población ocupada -que equivale a cerca de la tercera parte de la población total de la ciudad- percibe entre uno y tres salarios mínimos. Y así, entre números que aparentan bonanza y explicaciones que les dan su real significado ya no tan halagüeño, después de la intervención del presidente municipal pasamos a las mesas de trabajo

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Ya que la mecánica diseñada solo permitió la participación en una mesa de trabajo, lo hice en la de movilidad. Hubo varias propuestas, como promover las distancias caminables, usos de suelo mixtos y establecer mayor rigidez en la emisión de licencias de conducir y permisos de importación de automóviles dada la precaria seguridad que ofrecen a sus ocupantes. Revisar el tema de las calles cerradas pues, según se recuerda, solo era temporal:  “la misma gente que se queja de que no hay vialidades alternas, es la que pidió cerrar las calles”, se dijo. También se señaló que la alta velocidad es la que genera accidentes, por lo que regular la velocidad, que no necesariamente significa afectar la fluidez del tráfico, sería deseable. Se planteó la urgencia de mejorar ¡ya! el servicio de transporte público ante un gobierno que no procede a autorizar tarifas por el costo político que le acarrearía pero tampoco se dispone a subsidiar, como sucede en otros casos donde sistemas como el BRT funcionan. Son temas que no competen al municipio, pero sí su gestión.

Más una intervención de suma pertinencia llamó mi atención cuando el coordinador de las cámaras empresariales preguntó: ¿Qué pasó con el Plan anterior? ¿Ya se sabe qué funciono y qué no? ¿Sabemos cuáles fueron las causas? Rápidamente el moderador de la mesa respondió: sí, por ejemplo ya sabemos que el BRT debió estar listo en el 2018 y no lo está. El coordinador continuó, desde mi punto de vista, de manera muy acertada: lo que se necesita un documento bien elaborado para conocerlo antes de estar en estas mesas ¿quién es el responsable de evaluar? Porque si no sabemos qué falló y por qué, entonces seguramente estaremos aquí repitiendo lo mismo una y otra vez, sin oportunidad de arreglar las cosas para que sucedan. Se le respondió que los ciudadanos deberían pedirlo al Cabildo, sin embargo, lo cierto es que como toda política púbica el ciclo del Plan debe concluir precisamente con la evaluación, estableciendo indicadores y procesos de monitoreo, cosa que nunca se ha hecho.

Muchos otros comentarios surgieron mientras se redactaba la relatoría, por lo que oficialmente quedaron fuera. Ya en el ocaso de la sesión, un participante del sector privado pidió la palabra para manifestar lo que muchos pensamos: que el tiempo y mecánica fue insuficiente, que son necesarias más sesiones y la presencia de actores como la JMAS y la CFE para realmente aspirar a mejores horizontes. El Director del IMIP prometió que se daría todo el tiempo necesario para hacerlo, pues -se dijo por primera vez- este “apenas es el inicio”. En este sentido el sector académico propuso que se hiciera una programación de los temas, fechas y actores participantes para conocer en qué parte del proceso estamos. Hubo la promesa de que se haría una estrategia para ello -¿apenas?-  y se nos hará llegar esta misma semana. Bueno, parece que se convencieron de que es necesaria la participación, y que para ello se requiere metodología.

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