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Opinión

Los cambios en el gabinete

Hace un año cuatro meses que la gobernadora Maru Campos asumió el poder

Sixto Duarte
Analista

domingo, 22 enero 2023 | 06:00

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Hace un año cuatro meses que la gobernadora Maru Campos asumió el poder. Desde esa fecha en que nombró a su gabinete, se habían dado pocos cambios, como los que tuvieron lugar en Desarrollo Rural o Transporte. Sin embargo, no se había dado un ajuste de tal magnitud en la integración del gabinete estatal como el que dio la semana pasada. 

Desde el inicio de la administración actual, se percibía al exterior una serie de luchas internas por distintos grupos de poder (todos ellos vinculados naturalmente a Acción Nacional) en las distintas posiciones donde fueron nombrados algunos de los integrantes de dichos grupos.

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Hay que recordar que el grupo político al que pertenece Maru Campos (del que forman parte en lo local César Jáuregui, Daniela Álvarez y Mario Vázquez) se tuvo que enfrentar al grupo político panista en el poder, encabezados por Javier Corral. Con magnífica interlocución con el PAN nacional, Maru y este equipo lograron consolidar la candidatura al gobierno de Chihuahua, y posteriormente la gubernatura.

La cabeza más visible del grupo de operadores de la gobernadora es desde luego César Jáuregui. Este actor, después de ser secretario del Ayuntamiento de Juárez, Chihuahua y Delicias, además de ser diputado local en dos ocasiones, se convirtió en el principal alfil de Campos, por su eficacia en la operación política y electoral. Muestra de ello es que, siendo secretario del Ayuntamiento de la capital, logró frenar la ofensiva orquestada desde Palacio de Gobierno por Javier Corral, e incluso desde Palacio Nacional con López Obrador impulsando al entonces candidato Juan Carlos Loera. Maru logró vencer al presidente y al gobernador en turno en gran medida por su habilidad política, sus relaciones en el PAN nacional, y en lo local, por la operación de Jáuregui. Desde luego que Mario Vázquez y Daniela Álvarez también tuvieron que ver en el éxito de Campos. 

Al llegar al poder, Maru nombra a Jáuregui como su secretario de Gobierno, y a Mario Vázquez lo manda a coordinar la fracción parlamentaria en el Congreso. Daniela Álvarez había ganado su curul en San Lázaro donde a la fecha sigue trabajando. Junto con la gobernadora Campos venía trabajando igualmente quien la suplió en la alcaldía de la capital, Manque Granados, hoy secretaria de Economía de Chihuahua, entre otros perfiles destacados.

Igualmente se integraron al gabinete de la gobernadora, Luis Serrato como Coordinador del Gabinete, quien es diputado sonorense con licencia, y el entonces fiscal Roberto Fierro. Conociendo el detalle únicamente por referencias periodísticas y trascendidos, se dice que dentro del equipo de Maru había muchísimo jaloneo interno, donde cada quien jalaba agua para su molino.

Por ello, era importante que la gobernadora pusiera orden y llevara a cabo reacomodos dentro de la estructura administrativa de Gobierno. En un principio, dividió las principales responsabilidades entre el secretario de Gobierno, César Jáuregui (su operador político de los últimos diez años) y Luis Serrato, coordinador de Gabinete. Sin ser regionalistas, pero evidentemente que la operación política de Chihuahua, así como la interlocución con los principales actores de la entidad estaría en mejores manos a cargo de Jáuregui. Serrato, si bien puede ser un hombre de buenas intenciones, no es oriundo del Estado ni ha hecho política en Chihuahua, al menos antes de llegar al gobierno de Campos. Pienso que, quizá sin quererlo, la inclusión del coordinador de Gabinete le restó fuerza al secretario de Gobierno, quien por años dio muestras de ser un excelente operador político. Es decir, parecería que le despojaron de herramientas para cumplir su misión. Serrato hablaba con diputados, operaba en otros poderes y organismos autónomos. ¿No es esa precisamente la función del secretario de Gobierno? 

Es decir, si bien nunca se hizo algún pronunciamiento público, al exterior se percibía esa atomización del poder, que traería como consecuencia que el gobierno no tuviera un destino claro en diversos temas. Por eso, considero que la salida de Jáuregui de la Secretaría de Gobierno no fue una buena decisión, en virtud que se encontraba operando con un contrapeso, que era precisamente Serrato. 

De haber tenido Jáuregui menos contrapesos, hubiera tenido mayor libertad de acción (como la tuvo siendo secretario del Ayuntamiento) y hubiera logrado mejores resultados para Campos y para su gobierno. Finalmente, la posición de coordinador de Gabinete es una figura cómoda, pues si las cosas salen bien, se puede llevar las palmas; y si salen mal, puede responsabilizar a los secretarios del ramo respectivo. A la Secretaría de Gobierno llega Santiago de la Peña, exsecretario del Ayuntamiento en dos administraciones municipales de la capital.

Por otro lado, creo que la salida del fiscal Fierro Duarte era más que urgente. Igualmente, puede tratarse de un hombre bien intencionado, pero sin las credenciales para la responsabilidad que tenía. Temas como la fuga del Chueco, el motín del Ceresi 3 de Juárez, y la ingobernabilidad en ciertas zonas del Estado son atribuibles a Fierro.

Aunado a lo anterior, y entrando al tema político, Fierro parecía estar desconectado de la realidad. Temeroso en muchas decisiones, no daba un paso en la Fiscalía General sin descargar su falta de resultados en el exgobernador César Duarte, hoy preso en Aquiles Serdán. Es decir, por más de un año se ha esperado que se procese a los cómplices del corralato. Sin embargo, Fierro parecía ser una extensión del gobierno de Javier Corral, pues su única bandera era buscar que se procesaran más carpetas en contra de Duarte, quien ya está preso.

Cuando Corral trató de encarcelar a Maru Campos, la defensa sostuvo que había habido fabricación de pruebas. Esos mismos agentes del Ministerio Público son quienes le continuaban operando a Fierro los temas de persecución de delito. No abrió ni una sola carpeta en contra de quienes le fabricaron pruebas a Maru. 

Y más allá de ello, pero sin entrar al peligroso terreno de la politización de la justicia, Fierro ni siquiera tocó con el pétalo de una rosa a los corralistas, de quienes existen múltiples pruebas de corrupción. Apenas logró detener a Francisco González Arredondo, fiscal en épocas de Corral, porque era ya insostenible que el torturador González no enfrentara la justicia. A cada declaración de Javier Corral, el fiscal Fierro parecía ponerse a temblar. Ahora, la Federación pide atraer el caso de González Arredondo. El resultado determinará qué tan bien hizo Fierro su trabajo, al menos en ese tema.

A Mario Vázquez, su principal alfil en el Congreso, la gobernadora lo mandó a la Secretaría de Obras Públicas. Quizá sea el perfil de Vázquez, sin embargo, creo que es más importante atender la operación política en el Congreso. Con una fracción como la de Morena, que es numerosa, y en gran medida irracional y golpeadora, se requería mantener a los morenistas a raya. Esperemos que el Congreso siga caminando en la construcción de acuerdos como hasta el momento.

Los demás cambios en el gabinete fueron ajustes necesarios, y el gobierno merece el voto de confianza de los ciudadanos. En lo personal, creo que al Gobierno le ha fallado la estrategia de comunicación. Es inconcebible que a cada paso que el Gobierno da, salga el exgobernador Javier Corral a golpear, y les compita (y en algunas ocasiones, les gane) en la construcción de la narrativa pública. En los temas polémicos como los de “El Chueco”, del Cereso, de González Arredondo, Corral les ha comido el mandado en la construcción de narrativas en medios nacionales. ¿Qué está haciendo la persona encargada de Comunicación Social?

Muestra de que un área descuidada es la de Comunicación Social es que al momento de enviar este artículo para su publicación (2 de la tarde del sábado 21 de enero de 2023) la página del Gobierno de Chihuahua sigue mostrando al gabinete que había antes de los cambios realizados por la gobernadora cinco días antes.

Repitiendo las palabras de Enrique Peña Nieto, considero que ningún gobernante se levanta tratando de causar mal a su pueblo. Los cambios realizados por la gobernadora obedecen naturalmente a lo que ella considera que es lo mejor para Chihuahua. Esperemos que los resultados sean favorables para la calidad de vida de los chihuahuenses.

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