Opinión

López Obrador en EU

El presidente López Obrador ha salido tres veces del territorio nacional desde que asumió como mandatario

Sixto Duarte
Analista

martes, 23 noviembre 2021 | 06:00

El presidente López Obrador ha salido tres veces del territorio nacional desde que asumió como mandatario. La primera vez, en julio de 2020, lo mandó llamar Trump para respaldar su candidatura rumbo a la reelección. Las últimas dos se dieron en las últimas dos semanas, a Nueva York y a Washington, DC.

Los medios y columnistas afines a la 4T llevan días emocionados y conmovidos hablando de cómo López Obrador “dio una cátedra” de diplomacia en sus recientes visitas al Consejo de Seguridad de la ONU (mismo que México preside este mes) y a la Casa Blanca.

La realidad es que López Obrador demostró su diminuto tamaño en estas dos visitas. Primero, ante el Consejo de Seguridad de la ONU, López Obrador salió con la ocurrencia de que había que emprender un plan para erradicar la pobreza de las naciones. Si bien la intención pudiera considerarse buena, lo cierto es que el foro que eligió el presidente no era el adecuado, pues las funciones del Consejo de Seguridad de la ONU consisten en mantener la paz del mundo, no en echar a andar programas globales contra la pobreza y la corrupción.

Prueba de lo anterior fue la forma en que fue reconvenido por los representantes de China y de Rusia (dos de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad). En el caso de Rusia, se le dijo al mandatario mexicano que las funciones del Consejo de Seguridad no eran esas. En el caso de China, se le reconvino en el mismo sentido, agregando que no se puede desde ahí intervenir en las decisiones internas de los países.

López Obrador tiene que haber sabido que algo así pasaría, si es que su equipo hizo su tarea. Sin embargo, decidió correr el riesgo, pues es evidente que el foro que buscaba no era el exterior, sino lo que los medios fueran a decir en México respecto a su propuesta.

El canciller, quien ha fungido más como mandadero que como canciller (por eso de ir a comprar pipas para transportar gasolina, vacunas, etc.), debería estar pendiente de estos temas, pues ante el mundo, López Obrador quedó como el alcalde de Macuspana, Tabasco, y no como el jefe de Estado mexicano.

Respecto a la visita a Estados Unidos, en un encuentro con Justin Trudeau de Canadá y Joe Biden de Estados Unidos, los medios mexicanos dieron cuenta de ello. Los afines al gobierno consignaron la noticia como un gran logro del gobierno mexicano (cuando estos encuentros se dan cada cierto tiempo). Respecto a los medios en Estados Unidos y Canadá, un par de notas secundarias en The Globe de Toronto, y en el New York Times, cubrieron la noticia, aunque sin el furor que lo hicieron algunos medios en México.

La realidad, la noticia no daba para más, pues no se llegó a algún acuerdo trascendental para ningún país. En la agenda que más interesa a México (la migratoria), ni siquiera se tocó el tema.

Es natural que los medios exteriores no le den la importancia a este encuentro, cuando México se ha ido alejando de los foros internacionales, a donde siempre asiste Marcelo Ebrard y no el Jefe de Estado.

Como comentamos en ocasiones anteriores, México no puede mantenerse al margen de lo que sucede en el mundo. Mientras el presidente pelea en las mañaneras con el tuitero en turno, el mundo se sigue moviendo y México ha decidido voluntariamente dejar de participar. Recientemente, Ebrard estuvo en la reunión del G-20 en Roma, pidiendo recursos para el cambio climático. ¿Por qué no va el presidente a estos foros? Quizá la respuesta es obvia: quedaría evidenciado ante el mundo como el líder carismático, pero carente de sustento que es. Asumimos que por eso prefiere foros donde él dicte la agenda, aunque muchas veces la misma esté vacía.

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