Lo están informando mal

En el Triángulo Dorado veo casi imposible que se deje de sembrar amapola y mariguana para optar por el maíz

Jorge Fernández Menéndez
Analista
sábado, 12 octubre 2019 | 06:00

Ciudad de México.- El presidente López Obrador festejó que en un municipio del llamado Triángulo Dorado, ahí donde se unen Chihuahua, Durango y Sinaloa, se hayan dejado, dijo, de cultivar drogas, para cultivar maíz, en una zona donde, aseguró, tendrá un gran impulso el programa Sembrando Vida.

Creo que le están informando mal al presidente de la República: en el Triángulo Dorado veo casi imposible que se deje de sembrar amapola y mariguana para optar por el maíz o los árboles de Sembrando Vida. Primero, porque la orografía de la zona no permite tener extensiones significativas de cultivo de maíz, quizá sí de algún tipo de árboles, pero poco más. Es una zona árida, terrosa, de montes y valles empinados, de muy difícil acceso. En el Triángulo Dorado, el control real lo tiene, desde hace muchas décadas, el narcotráfico, y hoy, sobre todo, el Cártel del Pacífico (con uno de sus aliados, conocido como el Cabrera Sarabia), aunque existe una disputa intensa en varios municipios con organizaciones de los Beltrán Leyva, del Nuevo Cártel de Juárez y del llamado Cártel Independiente de La Laguna.

En el Triángulo Dorado se refugió “El Chapo” Guzmán durante años, sin que pudieran alcanzarlo los operativos de captura (en aquellos años, conjuntos de fuerzas de seguridad de México con inteligencia estadunidense), y se presume que hoy es territorio de protección de personajes tan importantes como “El Mayo” Zambada, los hijos de “El Chapo” o Rafael Caro Quintero.

He estado en varias oportunidades en esa zona, siempre con fuerte protección de fuerzas de seguridad, porque, de otra forma, es casi imposible que un desconocido transite por sus caminos. La primera vez que estuve allí fue con el apoyo de quien era entonces secretario de Seguridad Pública federal, Alejandro Gertz Manero, ahora fiscal general de la República. Sobrevolé la zona en un helicóptero de la Policía Federal. Era impresionante la cantidad de sembradíos de mariguana y amapola que se veían desde el aire: cada sembradío tenía, se apreciaba a simple vista, por lo menos un cuidador armado. Cuando comenzamos a penetrar mucho más en la sierra, el piloto me advirtió que debíamos regresarnos porque, a partir de cierto punto, los helicópteros de las fuerzas de seguridad eran atacados desde tierra por los sicarios de los cárteles. Y eso era a inicios de la década pasada. Han pasado los años y el narcotráfico en el Triángulo Dorado no ha hecho más que fortalecerse.

Si han disminuido algunos sembradíos de amapola es porque lo que ha caído es el precio internacional de la heroína, porque está siendo gradualmente reemplazada por las drogas sintéticas, sobre todo por el fentanilo. Pero, de todas formas, sigue siendo la región que tiene mayor producción de drogas en el país, muy por encima de Guerrero. La creciente preeminencia de las drogas sintéticas ha llevado a que, en esa zona, inaccesible o de difícil recorrido, se instalen muchos laboratorios, algunos de ellos enormes, como uno que visitamos hace un par de años cerca de Cosalá, de los más grandes encontrados en México.

En todo ese territorio se produce una enorme cantidad de drogas sintéticas que se envían hacia Estados Unidos. La violencia creciente que se vive en Sonora y en Juárez tiene relación directa con ese fenómeno, porque es por allí que se transporta la droga que sale del Triángulo Dorado hacia la Unión Americana, y los principales grupos criminales se disputan las rutas y el acceso a ese mercado.

Dudo mucho que se esté abandonando ese negocio millonario por plantar maíz para el autoconsumo. En realidad, lo que debe pasar es lo contrario: se utilizan los programas sociales para ocultar la verdadera actividad individual, comunitaria y regional. “El Chapo”, “El Mayo”, buena parte de los principales narcotraficantes de la zona, siempre se presentaron como agricultores y, de alguna forma, lo fueron. Más de uno estuvo en los padrones de beneficiarios de múltiples programas sociales o productivos y seguramente hoy allí continúan.

Pensar que se podrá cambiar con un programa como Sembrando Vida el destino productivo de regiones como el Triángulo Dorado es, para decirlo suavemente, una ingenuidad, y al presidente le están dando información que no es verídica, que sirve, simplemente, para alimentar una historia que no tiene asidero con la realidad. Acabar con el narcotráfico o, por lo menos, acotarlo, requerirá de mucho más.