Lluvias, baches y evolución

Es el gran Charles Darwin quien acuño la frase 'no es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la mas inteligente, sino la que responde mejor al cambio'

Jorge Breceda
Catedrático
sábado, 30 noviembre 2019 | 07:18

Es el gran Charles Darwin quien acuño la frase “no es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la mas inteligente, sino la que responde mejor al cambio”, premisa que refleja la posibilidad que tienen todos en el permanecer dentro de la vida por medio de la capacidad de adaptación. 

Es por ello que la capacidad de cambio que tiene el ser humano debe  ser reflexionada y puesta en la palestra del análisis, es así como la adaptación no puede sólo ser considerada como la posibilidad de ajustarse a diversas realidades, sino, los mecanismos que tiene el ser humano en articular herramientas, procesos, entre otros, para disminuir el período de transformación. 

Ahora bien, ¿ha escuchado la frase popular: “tropezarse dos veces con la misma piedra” ?, pues es eso lo que Darwin reprocharía a la especie animal, la adaptación permite exaltar un elemento de la propia humanidad que es la memoria; es éste un elemento fundamental para una mejor respuesta al cambio. 

Dicho lo anterior, en pasados días nuestra ciudad ha sido, como siempre, susceptible a las lluvias que año con año impactan en la mejor urbe de México; las preguntas son: ¿por qué siempre? ¿Por qué no evolucionamos para no repetir los mismos patrones? Aquí dos hipótesis:

Primera, los servidores y funcionarios públicos deben de ausentarse de sus labores los días en que llueve o su domicilio se encuentra en una ciudad colindante  El Paso, Texas, sólo así se justificaría que no sufren el tráfico vial, los charcos cada cinco metros y la ausencia de señalamiento vial; al no sufrirlo, no se deben de adaptar, al no adaptarse, no crean ningún mecanismo de mejora. 

Segunda, no tiene la capacidad, las habilidades o la competencia para construir soluciones, es decir, políticas públicas que integren protocolos de actuación para la temporada de lluvias en nuestra ciudad, en este sentido, se habla de articulaciones proactivas y no reactivas. 

Lo anterior parecería increíble, pero ¿por qué no hacer nada? Por qué razón cada año una pequeña o gran lluvia causa estragos, daños, detrimento económico y la clase política, esa serie de funcionarios que tienen injerencia en el actuar público no realiza nada. Por ello, se puede observar que -parafraseando a Darwin- la clase política no se adaptan al cambio porque no lo sufren. 

En este sentido, quienes habitamos esta ciudad quienes la sufrimos y disfrutamos observamos que, con las lluvias, vienen los baches, son hechos vinculantes; equivalentes proporcionalmente, en analogía, representarían un acto de magia de poco nivel, ya que, se sabe que al secarse el agua lo que “aparecerá” es un hoyo que tardará en dejar de existir. 

Al conocer el resultado de la lluvia en nuestras calles, sería propicio realizar las diligencias correspondientes para eliminar o disminuir las consecuencias o es complicado, ¿será complicado realizar pavimentación con materiales resistentes a las inclemencias de esta categoría? ¿Es difícil romper el procedimiento actual de pavimentación e innovar para mejorar la calidad? Las preguntas planteadas pueden ser catalogadas como proactivas no reactivas.  

Lo anterior permite esbozar algunas consideraciones sobre la realidad que mantiene -sin cambio- la comunidad fronteriza, siendo:

Primero, la clase política se estaciona en un status quo que le impide innovar; no se adapta a ningún cambio porque no se lo permite, situación que Darwin consideraría que es una especie que poco a poco encontrará un desenlace devastador: la precariedad política, misma que se traduce en pocos votos, nula credibilidad y expiración publica. 

Segundo, la ciudadanía “de a pie” también cae en la resistencia al cambio público, eligen indirectamente a los mismos funcionarios que han gobernado esta ciudad desde la primera lluvia hipérbole hasta el último bache y no existe una reacción, es decir, se sigue votando por la mismo perfil político con distinta denominación. 

Por último una reflexión en el quehacer profesional existen dos tipos de ignorancia, una culposa y otra dolosa, la inicial evoca los limites del ser humano, ya que no puede conocer todo. La segunda es aquella información que se está a tener y se ignora. Pues en lo que se refiere a las lluvias, los baches y la política, todos nos encontramos en el dolo, conocemos los que sucederá y no hacemos nada; no evolucionamos. 

Es decir, evolucionemos, no se debe permitir caer en un bucle social negativo; en el que se conoce el resultado y no se hace nada, o peor, se hace lo mismo; recordar a Einstein que menciona “locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”.