Opinión

Liderazgo recuperado

Con creces cumplió el plazo y alcanzó la meta. De hecho, duplicó lo planeado en los primeros minutos de su mandato

Yuriria Sierra
Analista

viernes, 30 abril 2021 | 06:00

Ciudad de México.- Con creces cumplió el plazo y alcanzó la meta. De hecho, duplicó lo planeado en los primeros minutos de su mandato. Joe Biden reviró, dio un giro de 180 grados a lo operado por Donald Trump respecto a la pandemia. En diciembre, cuando los números de contagios en EU aumentaban y apresuraban una segunda ola, no habríamos imaginado que, a un mes del inicio de la primavera, en la Casa Blanca se estaría informando acerca de las medidas para la gente que ya recibió el esquema completo de vacunación contra Covid-19, siguiendo la línea de países sumamente adelantados en la inmunización o reconocidos por su manejo de la pandemia.

Encuentros sin cubrebocas ni sana distancia, era una postal presente sólo entre los seguidores del expresidente republicano. Mientras el antecesor de Biden se ocupó por embolsarse el mérito de las farmacéuticas que lograron hallar la fórmula para la vacuna en tiempo récord, el demócrata se ocupó de llevar las dosis a la mayor cantidad de gente posible. Farmacias, estadios, escuelas, centros comerciales. Apertura en la elegibilidad. La premisa ha sido una: entre más gente tenga acceso al fármaco, más rápido se logrará terminar con las restricciones; no hay otra forma de acelerar la recuperación económica. Así que, incluso se ha dado a la tarea de romper sus propias marcas y ha logrado aplicar hasta cuatro millones de vacunas en una sola jornada. Lo que nadie.

Estados Unidos ha recuperado en 100 días su liderazgo. El manejo de la pandemia es el factor más evidente del cambio de ruta. Tenía que ser así. La capacidad de reacción del país con más presencia e influencia en todo el mundo, no podría quedarse rebasada por las ocurrencias del que fue su presidente hasta enero pasado. Porque justo con él, se abrió de nuevo el camino hacia una relación con el mundo que mira al futuro. Su visión respecto a la emergencia climática es otro de los signos del abismal cambio de política. Lo que Trump mandó a volar con la firma de una orden ejecutiva, Biden la trajo de vuelta, como su reincorporación al Acuerdo de París. La diplomacia fue recuperando su lugar, hasta en el acceso a las vacunas lo convirtieron en un bien que, trazando la lógica familiar (garanticemos el uso doméstico, luego compartamos), les permite hoy enviar dosis de vacuna a otras regiones del mundo. 

Que uno de los países más poderosos del mundo entienda la urgencia de trazar con ojo científico y no político la estrategia de mitigación de la pandemia, es lo que le ha permitido revirar la incidencia. No logró bajarse del primer lugar de contagios y vidas perdidas, pero hizo lo que otros gobiernos no se han permitido: corregir. Si bien, el mérito de todo es de una administración que cumple sus primeros 100 días en el gobierno, el resto de los países tendrían que aprovechar esta disposición para replantear sus propias estrategias. Cien días y más de doscientos millones de vacunas, no es un logro que muchos puedan presumir.

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