Opinión

Léxico, distanciamiento social y nueva normalidad

En los últimos 18 meses el léxico de las y los mexicanos, como el de otras poblaciones del mundo, sea en español u otros idiomas, se ha incrementado con una variedad de palabras vinculadas al lenguaje especializado de la epidemiología

Sergio Pacheco González
Analista

martes, 05 octubre 2021 | 06:00

En los últimos 18 meses el léxico de las y los mexicanos, como el de otras poblaciones del mundo, sea en español u otros idiomas, se ha incrementado con una variedad de palabras vinculadas al lenguaje especializado de la epidemiología. Entre éstas, epidemia, pandemia, enfermedad infecciosa, mortalidad, prevalencia, tasa de incidencia, cuarentena, inmunidad de rebaño, coronavirus y aislamiento.

Con respecto a esta última, en nuestro país se acompañó del adjetivo social, formando parte de la Jornada Nacional de Sana Distancia, de manera tal que en el ACUERDO por el que se establecen las medidas preventivas que se deberán implementar para la mitigación y control de los riesgos para la salud que implica la enfermedad por el virus SARS-CoV2 (Covid-19) (DOF, 24/03/2020), se dispuso que las intervenciones comunitarias que comprende su estrategia, tendrían “como objetivo el distanciamiento social para la mitigación de la transmisión poblacional de virus SARS-CoV2 (Covid-19), disminuyendo así el número de contagios de persona a persona y por ende el de propagación de la enfermedad, con especial énfasis en grupos vulnerables, permitiendo además que la carga de enfermedad esperada no se concentre en unidades de tiempo reducidas, con el subsecuente beneficio de garantizar el acceso a la atención médica hospitalaria para los casos graves”. 

No obstante, este enriquecimiento del vocabulario, que permanecerá en el devenir del tiempo, dadas las pérdidas en vidas humanas, los padecimientos de quienes han sobrevivido al contagio, así como para familiares y amistades de ambas condiciones, no debiera sustraernos del análisis de sus diversos significados, más allá de su empleo en el ámbito de la epidemiología.

Esa es la interpretación que resulta de un comentario vertido por Roger Soler-i-Martí, de la Universitat Pompeu Fabra, en el marco de la presentación del Informe Acciones Colectivas Juveniles durante la Pandemia. Un estudio comparado sobre repertorios de acción, formas de organización interna y representaciones sobre la política (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, España y México, 2020-2021), disponible en https://www.clacso.org/acciones-colectivas-juveniles-durante-la-pandemia-un-estudio-comparado-sobre-repertorios-de-accion-formas-de-organizacion-interna-y-representaciones-sobre-la-politica/.

La resignificación del distanciamiento social, popularizado con las imágenes de Susana Distancia y reforzado por las de Refugio, Pru, Esperanza y Aurora, las que dan cuenta del llamado Escuadrón de la Salud, representando cada una de estas últimas los diversos colores del Semáforo Covid, debe dar cuenta no sólo del aislamiento o de la cuarentena, que en términos estrictos se refieren a la privación del contacto físico y a las limitaciones que se establecen para el uso y ocupación de espacios comunes.

Así, el concepto de cuarentena, señalan Sánchez-Villena y de La Fuente-Figuerola (2020, disponible en https://www.analesdepediatria.org/es-covid-19-cuarentena-aislamiento-distanciamiento-social-articulo-S1695403320301776), “hace referencia a la restricción, voluntaria u obligatoria, del desplazamiento de individuos que han estado expuestos a un potencial contagio y que posiblemente se encuentren infectados”. En tanto que, el de aislamiento, “se refiere a la separación física de las personas contagiadas de aquellas que están sanas.”

Por otra parte, cuando se hace referencia al distanciamiento social, se precisa que éste “consiste en alejarse de lugares concurridos y restringir la interacción entre las personas tomando cierta distancia física o evitando el contacto directo entre ellas”.

Cuando las medidas son insuficientes, se establece una combinación de éstas, lo que deriva en el confinamiento.

Como señalan Sánchez-Villena y de La Fuente-Figuerola, “el distanciamiento social significa separarse y mantener un espacio físico determinado entre individuos, en cambio, el confinamiento es un plan de intervención comunitario que implica permanecer refugiado el mayor tiempo posible, bajo nuevas normas socialmente restrictivas”.

Es necesario reconsiderar el contenido del concepto de distanciamiento social, distinguiendo entre el establecimiento de límites físicos y otras medidas higienistas, como el lavado de manos y el uso de cubrebocas, del mantenimiento e incluso reforzamiento de vínculos sociales, afectivos y emocionales, entre familiares y/o amistades, como los laborales a través del trabajo en casa o home office.

En otro sentido, podría señalarse la distancia social que, dados los efectos negativos de la contingencia sanitaria en el empleo formal e informal, se expresan en mayor pobreza en sectores amplios de la sociedad, la pérdida de capitales en micro y pequeñas empresas, como el incremento de ingresos en algunas otras y en sectores económicos, como supermercados, tecnología, telefonía e internet.

La nueva normalidad implicaría el uso intensivo de diversos medios y recursos de comunicación, los que podrían incentivar una mayor y continua interacción familiar y social, así como relaciones laborales en las que prevaleciera la distancia física entre trabajadores/as y empresas.

En este sentido, la distancia social no haría referencia a la separación física, sino al alejamiento o debilitamiento de los vínculos.

close
search