Opinión
OPINIÓN

Les ganó la risa y hacen campaña con Duarte

Ha olvidado por supuesto su papel de autoridad y se ha colocado en el más completo oportunismo político

LA COLUMNA
de El Diario

sábado, 11 julio 2020 | 06:00

-Les ganó la risa y hacen campaña con Duarte

-Calaron los mensajes del auditor

-Envió nuevos cobradores a Madera

-‘El Caballo’ dice en Juárez que sí puede

Ha olvidado por supuesto su papel de autoridad y se ha colocado en el más completo oportunismo político. Es Javier Corral y sus principales operadores, que han festinado desde la oficialidad a no más poder la detención del exmandatario César Duarte.

Prudencia y estatura de miras nulas en un asunto que es una auténtica tragedia para los chihuahuenses, que esperan el cumplimiento cabal de las amenazas corralistas de recuperar el dinero supuestamente robado. Nada más que algunos pesos han visto las arcas estatales de este asunto. Son más las pérdidas en los bienes que deberían ser resguardados que otra cosa.

Tarde le llegó en particular a uno de ellos el activismo. Es Manuel “Igor” del Castillo, el coordinador de Comunicación Social, que se olvida de sus funciones para exhibirse frente a Palacio entregando a activistas a modo pancartas del Gobierno estatal.

Fue una caravana en la ciudad de Chihuahua de sospechosísima organización estatal. La espontaneidad quedó anulada cuando desde el balcón principal de Palacio, el que da para la Aldama, se asomó Corral para saludar como en campaña. Le ganó la risa.

Debajo, en la calle, presuroso se apareció “Igor” Del Castillo con propaganda del Gobierno del Estado, de la Operación Justicia para Chihuahua, para entregársela a los automovilistas en propia mano. Quién sabe hasta dónde sea una actuación apegada a la Ley General de Responsabilidades de los servidores públicos.

Todo quedó grabado en video e imágenes diversas que circularon por redes sociales. Poco hay que festejar en todo esto. Debe el jefe del Ejecutivo cumplir con su labor no sólo en materia de justicia, donde tiene innumerables pendientes, sino en salud, educación, obra pública, todo en el más completo abandono, por actitudes como la que narramos aquí.

Protagonismo electorero sin duda, con cargo a la detención del odiado enemigo. Mal mensaje a la comunidad en un asunto sumamente serio.

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De pura casualidad, el Sistema Estatal Anticorrupción (SEA) sesionó un día después de la captura del exgobernador César Duarte. Fue su reunión mensual correspondiente a julio la que se realizó de forma virtual debido a la contingencia sanitaria.

Participaron la representante del Comité Ciudadano, Ana Isabel Terrazas Cerros, el auditor superior del Estado, Héctor Acosta Félix, la fiscal Gema Guadalupe Chávez; el comisionado de Transparencia, Alejandro de la Rocha; el magistrado Gregorio Morales, del Tribunal de Justicia Administrativa; y la secretaria de la Función Pública, Mónica Vargas.

La captura del ballezano no fue tema, al menos formal, de la sesión del SEA, pero sí lo abordaron los integrantes en los asuntos generales. El aplauso lo comenzó Terrazas Cerros y lo secundó Acosta Félix. Perdidas las formas de la independencia.

Lo que llamó la atención fue lo ocurrido después de la reunión, pues el auditor lanzó un provocador y durísimo mensaje por redes sociales. Varios fueron los destinatarios.

“La detención del exgobernador es un duro golpe a la impunidad que a su vez representa el centro del problema de la corrupción en México. De 2010 a 2015 las cuentas públicas del exgobernador tuvieron 0 (cero, sí, cero) observaciones por parte del Congreso del Estado”, fue lo que posteó el funcionario.

“El sistema de fiscalización estaba hecho para que las auditorías terminaran dando salvoconductos de impunidad a los funcionarios públicos. Ni la más mínima recomendación hicieron al gasto durante ese período. Debemos comenzar una nueva etapa para dar confianza a los procesos de auditoría e investigación del uso de recursos públicos en Chihuahua y en el país”.

El mensajito “facebookero” que transitó de teléfono en teléfono caló en algunos funcionarios, legisladores y alcaldes.

Ahora que están en puerta o atoradas cuentas públicas correspondientes a los gobiernos actuales, el post del auditor es algo que bien puede tomarse como una advertencia. A la vez impone un reto para el mismo Acosta Félix, dado que la ASE igual tiene expedientes abiertos contra la pasada administración, pero también contra la actual y sospechosamente no ha dado un solo paso adelante. Muchos millones de gasto para nada.

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No debe quitarse la vista de encima al penoso caso de desaparición (por secuestro o privación ilegal de la libertad), del exalcalde de Madera, José Alfredo Vázquez Fernández.

Primero que nada -advierten desde aquella tierra sin ley- no debe pasarse por alto que Vázquez, como director de la Junta Municipal de Agua, es junto al recaudador de Rentas, Marcelino Prieto, el máximo representante del Gobierno del Estado en el Municipio. Su “levantón” ocurrido el 23 de junio, por lo tanto, es un caso más grave que cualquier otro, por el abierto desafío a la autoridad.

Además debe tomarse en cuenta un dato que levanta sospechas y genera temores. El todavía nuevo secretario de Seguridad Pública, Emilio García Ruiz, presuntamente había mandado a Madera, unas tres semanas antes del hecho, a otros mandos de la Policía Estatal con el fin de relevar a los que ya estaban destacamentados en la región.

En el bajo mundo de los policías dicen, sin tantos rodeos, que habían sido enviados nuevos cobradores de cuotas a los grupos criminales que disputan la plaza. Ese supuesto es la realidad cruda de la “Seguridad Pública”, así entre comillas, esa que va más allá de los discursos políticos.

Así que casualmente la desaparición del funcionario estatal de la JMAS ocurrió días después de los supuestos nuevos pactos con la delincuencia regional. De ahí los temores de la familia y los amigos del exalcalde panista sobre su destino, así como de las probabilidades de encontrarlo con bien.

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Ayer anduvo por Juárez el independiente alcalde de Parral, Alfredo “El Caballo” Lozoya Santillán.

Técnicamente no estuvo aquí en calidad de presidente municipal sino de precandidato a gobernador. Anda encampañado aunque, justificó, en las jornadas villistas.

Sorprende al respetable la intención de mantener su objetivo por “la grande” en el 2021 virtud a que el resto de los aspirantes hacia la gubernatura lo perciben con una modesta fuerza electoral localizada básicamente en Parral y algunos municipios serranos.

Lozoya cree lo contrario. Opina que las aguas revueltas al interior de los partidos políticos le brindan como nunca la oportunidad de competir con posibilidades de ampliar su influencia hacia los grandes centros poblacionales como son Chihuahua y Juárez.

Ahora es visto el alcalde parralense muy cerca y hasta operando algunas barbaridades al gobernador, Javier Corral, como los golpes a la alcaldesa de Chihuahua, Maru Campos; y al senador morenista, Cruz Pérez Cuéllar, pero sabe que llegará el momento del deslinde cuando Corral perfile con mayor énfasis al “consentido”, el senador Gustavo Madero.

Cosa de semanas, cuando mucho.