Opinión

Lento, lento…

Lamentable y muy desconcertante el inicio de las campañas rumbo a la histórica elección de junio 2021

Carlos Irigoyen
Analista

viernes, 09 abril 2021 | 06:00

Lamentable y muy desconcertante el inicio de las campañas rumbo a la histórica elección de junio 2021.

Se veían venir algunos contenidos de muy baja calidad, pataleos por doquier, acusaciones sin precedentes y ahora con el fenómeno de las redes sociales, un sinfín de publicaciones que más que abonar a la causa de la información de los electores, abonan de manera abundante al morbo colectivo, esa percepción que buscar descalificar cualquier personalidad y que definitivamente no aporta a los elementos de decisión que deberán de desarrollar cada uno de los electores.

Debe quedar claro, la responsabilidad de informarse sobre las diversas propuestas recae absolutamente en las personas, no son exclusivas de los partidos que deben por supuesto darnos contenidos de alta calidad de información, pero hasta hoy ni una ni otra situación ha pasado.

Eso sí, en los medios masivos se han estado dando vuelo con calificativos fuertes de “x” a “y” candidato y en redes, ni se diga; son espacios dignos de los más fuertes “chismes de lavandería”. Realmente de entrada poco rescatable, se sienten muy fríos los conceptos; es el arranque ojalá y que solo sea por eso y no por un desinterés de la comunidad.

Igual y eso está pasando en las elecciones a nivel federal, ha sido más llamativo el hecho de que el INE ha estado retirando candidaturas desde los motivos más básicos de no comprobación de gastos hasta los más críticos como las acusaciones legales, ha sido incluso una rebatinga sostenida la existencia del órgano electoral como el encargado de llevar a cabo la elección; discutir eso a estas alturas del partido es simplemente banal y superfluo; sin duda será un tema que seguirá cobrando fuerza después de la elección, sobre todo si al final los resultados no son favorables en torno a la representación política del presidente López Obrador que no ha perdido oportunidad para cuestionar la utilidad y funcionalidad del mencionado organismo.

El clima político está convulsionado, la crisis de credibilidad en las diferentes opciones políticas nos tiene como sociedad en un proceso de sobre información que desinforma; ya comienzan a salir las diversas encuestas que pregonan las ventajas de algún candidato, le ponen pimienta al dar márgenes de victoria amplios y luego lo maneja como intención de voto. Habría que ser claros al respecto, son cuestionamientos en los que no se puede determinar realmente una aproximación de los resultados; tan solo como mera reflexión y aprendizaje habría que voltear a ver otros ejercicios electorales como el de 2018 donde las intenciones mostraban ventajas sustanciales para los partidos de tradición y la historia concluyó de manera muy diferente, una aplanadora del partido Morena que incluso encumbro en el poder a ilustres desconocidos. Esta vez han salido cifras mágicas en algunas encuestas, desafiantes de toda lógica y percepción como el hecho de que en la mayoría de los estados donde habrá elección a gobernador la opción del partido en el poder lleva ventajas considerables, en redes sociales (un mercado diferente) simplemente hay otros datos, al más puro estilo del inquilino de Palacio Nacional. 

Entonces, ¿a qué santo nos encomendamos? Ese es el valor de la trascendencia de estar informados de las diferentes opciones, no caer en los espejismos de propuestas inviables, ni en arengas motivadoras; lo que decidamos el próximo junio será la base de lo que pasará en el desarrollo de por lo menos tres generaciones, ya de por sí tatuadas con la insignia de la pandemia y atizada con el estigma de la violencia. Es histórica también por una fuerte y nutrida cantidad de postulaciones de mujeres a puesto de elección popular con alta responsabilidad, es el fruto del cambio que se gestó en los últimos años.

Por lo pronto queda esperar que se den diferentes tipos de campañas, que los equipos de comunicación política entiendan que hay muchos más argumentos que poner de relieve, lo que menos queremos es tener campañas que viajan en féretros y que pretenden argumentar por qué hay que votar por alguna opción.