Las proyecciones de AMLO y Morena

El Tribunal Federal Electoral resolvió procedentes las denuncias de militantes por irregularidades en determinado número de asambleas distritales

Sergio A. Campos Chacón
Analista
sábado, 09 noviembre 2019 | 06:00

Morena repondrá el proceso interno para elegir su dirigencia nacional porque el Tribunal Federal Electoral resolvió procedentes las denuncias de militantes por irregularidades en determinado número de asambleas distritales, en las que se elegirían delegados a la Convención Nacional con aquel propósito.

El partido nace promovido por AMLO en 2014 contra infinitas deficiencias de administraciones federales, estatales y municipales electas de los partidos clásicos en su momento.

Dirigentes de partidos y personajes designados cupularmente a cargos de elección popular constituían una clase selecta e impermeable, cambiando cargos cada tres años para fortalecer los anillos de su poder.

Teóricamente la ideología es inherente a todo partido político. 

La mixtura varia que conformó Morena, semejaba un partido de masas que, sin embargo, pluriideológico, contradictorio en sus cosmovisiones y objetivos.

Su disímil dirigencia tuvo el mérito de no dividirse, perseveró la suma y trabajo a favor de López Obrador en las masas simpatizantes para lograr la Presidencia de la República.

Esa resolución del Tribunal es un indicador que prueba el diferendo al interior de Morena para elegir su dirigencia nacional. 

Los principios básicos que enseñan la lógica dialéctica y el materialismo dialéctico descubren que las contradicciones, convulsionan cuando las tensiones no resisten, viene el choque entre los contrarios y emerge un nuevo estadio.

La sobrevivencia y poder de un partido político guardan estrecha relación con la unidad ideológica de sus militantes y con la democracia, sea al interior como al exterior, cuando juega en los procesos electorales.

En razón de la afinidad ideológica se asocian los militantes, y en cierto grado, no afiliados pero empáticos, lo cual merece un análisis más extenso, pero que sin duda operó a favor de Morena.

Así, tenemos tres aspectos: 1. La identidad ideológica o empatía; 2. La democracia interna y, 3. La atención gubernamental en manos de morenistas a esos problemas nacionales.

En Morena se observan liderazgos sociales, capitalistas, conservadores, multiculturales y pluriétnicos, que representan varios México, el profundo y el económico, cuyo dinamismo está en riesgo, advierten analistas financieros; el tradicional conservador, el de la pobreza y la desigualdad, todos en un mismo crisol.

Su potencial como partido político mayoritario en las urnas subsistirá en la medida que la dirigencia defina unidad, consensos y armonía con las políticas públicas presidenciales, las que, por la naturaleza de los acontecimientos violentos de los días recientes, no compaginan con los deseos de la población.

A pesar de las pendencias y los persistentes problemas nacionales, se vaticina la continuidad a largo plazo de Morena y del proyecto de López Obrador, aunque parece inhábil para combatir la gran problemática.

La incidencia del presidente por el control en aumento de órganos e instituciones perfilan la toma total del Estado, como lo hizo el PRI por decenios, no conseguido por el PAN.

No afectar a la oposición antes dominante, beneficia no conflictuarse sin necesidad. Si aquélla fuera real, efectiva, veríamos activismo social y político proyectivo; no hay tal, permanece estática.

Las perspectivas de Morena serán positivas, no obstante, disminuyan los porcentajes sumatorios de julio de 2018.

Esa disminución es respuesta colectiva a los diarios y terribles eventos de la incontenible delincuencia organizada. La inquietud del colectivo nacional es no encontrar referente político confiable, a favor del cual variar su preferencia.