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Opinión

Las niñas y los niños juarenses

Como ya hemos pedido algunas cosas, y sabemos ser justos, también nosotros nos comprometemos a trabajar para Ciudad Juárez, en beneficio de todas las personas que viven aquí, sin ningún tipo de diferencia, prejuicio o discriminación

Laura Estela Ortiz Martínez
Doctora

viernes, 29 abril 2022 | 06:00

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Los hay de todos colores, de variantes tamaños, de adorables sonrisas, de diferentes formas. Puedes ser llenitos o delgados, con ojos rasgados, saltones, hundidos o de plato, pero siempre los tienen bonitos. Les llamamos críos, criaturas, nenes, chilpayates, angelitos, ¡monstruos! Pero son simplemente niños. 

Inocentes, muy creativos, juguetones, les gusta brincar, saltar, correr, trepar y arrojar cosas. Les agrada conversar y aprender nuevas palabras. Es impresionante la capacidad de análisis que tienen, cuando se les da la oportunidad de hacerlo y se les presta atención. 

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¡Con ganas de volver a ser uno de ellos! Con gusto aceptaría el reto de regresar al jardín de niños donde aprendimos a leer, sumar y multiplicar a cargo de la instrucción de Sor Teresa, dueña y directora de nuestra escuelita, donde los únicos alumnos éramos sus sobrinos y personas cercanas a las famosas colonias entre Bellavista y Arroyo Colorado. Disfrutar de la comida hecha por mamá y reunirnos con toda la familia a la mesa a disfrutar de una buena plática, a lado de papá y sin límite de horario. Qué encantador sería volver a brincar los cuadros de cemento sin pisar una rayita, porque luego podías convertirte en un duende verde o cualquier otro espécimen vergonzoso. ¡Eso jamás! 

Pero la intención de hoy no era describir mis mágicos momentos de la infancia, solo me distraje un poco. Me gustaría más bien imaginar que sí lo soy, y convertirme en la voz de ellos y hacer algunas pequeñas peticiones a propósito del día del niño: 

Nos gustaría una mayor comunicación con nuestros padres y conseguir una mayor confianza que nos beneficiara a todos. Igual, quisiéramos que los adultos confiaran más en nosotras y nosotros.

Queremos que las organizaciones de apoyo a la niñez no desaparezcan, más bien que se promuevan y aumenten, pues fomentan el respeto, la convivencia y la equidad. Además, muestran la realidad en la que vivimos y porque nos gusta ser escuchados y participar. 

Pedimos a nuestras autoridades que de verdad nos escuchen y que nuestras opiniones e ideas sean tomadas en cuenta, tanto en las cosas pequeñas como en las importantes, que no solo seamos una imagen, sino una realidad. Suplicamos   gasten más en nuestra salud y en nuestra educación, y por favor que nos hablen con palabras que podamos entender.

No queremos trabajar, nuestro cuerpo aún no está preparado para eso, puede deteriorarse nuestra salud y corremos el riesgo de no recibir una alimentación adecuada, sufrir accidentes. Las largas jornadas de trabajo limitan nuestro tiempo, la atención que necesitamos y los cuidados apropiados. 

Nos gustaría que las redes sociales fueran confiables y seguras. A veces nuestros papás las desconocen más que nosotros por falta de información y, a veces no ponen los filtros necesarios para protegernos. 

Proponemos que niños y mayores tengamos más información sobre las tecnologías de la información y comunicación para hacer un uso adecuado, creemos que son un buen instrumento para estudiar y hacer nuestras tareas en horarios adecuados, no durante mucho tiempo, porque nos gusta más jugar y conocer gente de verdad. 

Nos gusta disfrutar de nuestro tiempo libre y jugar, a veces no tenemos tiempo por todas las cosas que hacemos; necesitamos más lugares para jugar y espacios como La Rodadora, como el Papalote Museo del Niño o como el Museo Semilla de Chihuahua Capital. ¡Ah! y que sean gratis porque muchos de nosotros no tenemos dinero para ese tipo de actividades.

Nos gustaría que además se trabajara un tema muy importante que sufrimos: el  abuso, también el acoso dentro y fuera de la escuela que es por motivos de diferencias como el aspecto físico, la raza, religión o de otro tipo. 

Nos preocupa que en nuestras escuelas hay menos material, limpieza, calefacción y psicólogos. Si no es mucho pedir, nos gustaría tener más descanso, más recreo, comida saludable, más excursiones y visitas a los museos y a los parques como antes. 

Nuestra última petición del  corazón, es que cualquiera de nosotros, niñas y niños que por necesidad tengamos que salir de nuestros hogares y migrar a ciudades desconocidas, seamos respetados en nuestros derechos y protegidos de la violencia, la miseria y la injusticia social.

Como ya hemos pedido algunas cosas, y sabemos ser justos, también nosotros nos comprometemos a trabajar para Ciudad Juárez, en beneficio de todas las personas que viven aquí, sin ningún tipo de diferencia, prejuicio o discriminación. Nos portaremos bien, dormiremos ocho horas diarias y veremos menos televisión, pero los sábados no podremos perdernos las caricaturas. Seremos obedientes con nuestros adultos y sembraremos un espíritu de paz (en eso nosotros somos especialistas).

Me emociona volver a ser niña, imaginar que puedo ser portadora de sus voces tiernas y llenas de esperanza.

El llamado para este día, puede estar centrado en el cuidado, el amor y responsabilidad de los adultos para otorgar la protección ante tantas formas de vulneración, a los que están expuestos,  estar atentos para entregar una enseñanza, que procure su  adecuado desarrollo personal y así poder decir con propiedad, ¡Feliz Día de la Niña y el Niño!

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