Opinión
OPINIÓN

Las filas para una vacuna que no sería aplicada

Nadita bien debe haber caído ayer el 'plantón' a decenas de ilusionados adultos mayores de 60 hacia arriba y sus familiares que hicieron fila desde antes del amanecer

LA COLUMNA
de El Diario

martes, 06 abril 2021 | 06:00

-Las filas para una vacuna que no sería aplicada

-Todo indica que el ‘apá’ de la Cheyene es Alfa 1

-Les urge ganar dictamen de escoltas para Corral

-Pueden neutralizar vinculación con amparo

Nadita bien debe haber caído ayer el “plantón” a decenas de ilusionados adultos mayores de 60 hacia arriba y sus familiares que hicieron fila desde antes del amanecer en el exterior del Estadio Benito Juárez, el Instituto de Ciencias Biomédicas y otros lugares con la intención de recibir su vacuna contra el apocalíptico Covid-19.

Todos ellos quizá ni durmieron la noche del domingo y la madrugada del lunes con el anhelo de ser inmunizados. Ha sido tortuosa la espera y tremendo el sufrimiento emocional y físico desde que empezó aquí la pandemia, a finales de marzo del año pasado. Al fin la luz más allá del oscuro túnel.

El disgusto y el desánimo no pudieron ser mayores. No hubo vacunación. Simplemente no había contemplada vacunación general para adultos mayores, pero muchos de ellos tomaron como buena la información generada por varios medios de comunicación que presentaron pelos y señales de cómo sería la inoculación, horarios y hasta lugares.

Esos datos surgieron “oficialmente” a través de una vicepresidencia de la Cámara de Comercio que, a su vez, la obtuvo de la Secretaría de Salud del Gobierno estatal. Por ahí hubiéramos empezado.

El Estado filtró la información, pero no la presentó oficialmente; quizá porque su titular, Eduardo “El Higadito” Fernández, se quiso adornar o por simple desorganización e irresponsabilidad, características de las más comunes en el régimen que encabeza Javier Corral Jurado, quien apenas hasta ayer se reintegró a sus “labores” tras una semana de intensas vacaciones.

Sin embargo, sí hubo vacunación ayer pero sólo la pendiente segunda dosis para el personal de salud. Ayer mismo empezaron, tal y como El Diario lo dio a conocer.

No deja de ser preocupante en todo esto que, aún tratándose de un tema grave de salud pública, no haya un solo funcionario, sobre todo federal, que ponga orden al flujo informativo sobre este y otros muchos temas igual de sensibles.

Deben los medios de comunicación recurrir a los extraoficialazos para cumplir con su función. Del Estado ya conocemos el desorden en eso y en todos los rubros, pero entendemos que la Federación es otra cosa.

El proceso de vacunación lo ha dirigido el Gobierno federal. Fueron sus funcionarios los que decidieron aplicar la segunda dosis al personal de salud en Juárez a partir de ayer y son quienes debieron el domingo por la noche salir y aclarar que no habría vacunas aún para mayores de 60.

No hicieron ni lo uno ni lo otro, y como consecuencia tuvimos ayer por la madrugada a centenas de personas haciendo filas para una vacuna que no iban a recibir.

¿Alguna disculpa por parte de todos ellos? ¡Ni Dios lo mande!

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No cualquier policía tripula una flamante Cheyenne 2016 como la del anuncio del “apá”; mejor que eso, una Cheyenne arrastrando una traila con moderno Razer encima, y de pilón una moto en la cajuela de la pick up. Casi dos milloncitos en todo.

Ese “equipo” traía el agente de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) Alejandro M. D., alias “Panchito” que fue objeto de “solo un susto” el domingo por la tarde-noche en calles de la ciudad de Chihuahua cuando regresaba “con un civil” de “un día de campo”.

Fue baleado, pero por fortuna no pasó del sobresalto. Sufrió el civil únicamente un rozón.

Fuentes policiacas aseguraron inicialmente que la Cheyenne pertenece a la Fiscalía General, pero no, aparece a nombre de un particular con algún antecedente no destacable.

Entre los cubículos de la Fiscalía conocen bien la fama de “Panchito” como muy cercano y operador “en el bajo mundo” del sur del estado del Alfa 1; es decir el jefe de los policías estatales de investigación en el centro, Alberto García Ocaña.

Esos vínculos podrían explicar el “susto”, la Cheyenne, y otros muchos asuntos algo o muy turbios en los que ha sido involucrado el dúo Panchito-Ocaña.

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Es urgente sacar y ganar el dictamen para dotar de escoltas al gobernador Javier Corral y a tres de sus funcionarios una vez que dejen el cargo.

Eso es lo que ha dejado ver y ha instruido a los asesores legislativos el coordinador de los diputados del PAN, Fernando Álvarez Monje, quien presiona por dos frentes a los que, más allá de los legisladores, tienen la obligación de sustentar, fundar y motivar la petición corralista.

Por un lado está el apretón del gasto que se ejecuta desde Hacienda, donde cada quincena juegan con la nómina y compensaciones no solo de los diputados, sino de todo el personal del Congreso del Estado. El regateo de los recursos del Legislativo es sin duda la mayor herramienta de presión.

Por el otro, Álvarez Monje trata de convencer con la urgencia de llenar los amplios vacíos legales que tiene el proceso de transición y cambio de gobierno. Hasta ahora ese tipo de casos, como los escoltas a los exgobernadores, se maneja a discreción del jefe del Ejecutivo o del fiscal en turno.

El dictamen que podría agendarse para las sesiones de la semana actual o la próxima es un volado, aunque el líder de la bancada panista ha trabajado los votos dentro de la Comisión de Seguridad que lo tiene en sus manos.

Supuestamente ya tiene en la bolsa los sufragios que hacen mayoría dentro del primer filtro legislativo: el propio, porque Álvarez forma parte de la comisión; el del morenista Gustavo “Pichú” de la Rosa y el del también panista Jesús Villarreal.

En contra irían la panista Georgina Bujanda, presidenta de la comisión, y Marisela Sáenz Moriel, del renovado Encuentro Solidario (PES). La primera ya no responde en lo absoluto a la mayoría azul por los embates del corralismo contra Maru Campos; la segunda se ha vuelto la más férrea opositora al poder estatal.

De ser así la propuesta enviada y escondida por el Ejecutivo hace alrededor de un mes pasaría por comisión, pero quién sabe si logre ser aprobada por el pleno.

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El hecho de haber retrasado desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche la reanudación de la audiencia de vinculación de Maru Campos, hacen susceptible la revisión del auto que dictó el juez Samuel Mendoza contra la candidata de la alianza PAN-PRD.

Ayer que se reanudó la actividad de la justicia federal tras el asueto de Semana Santa, esa era una de las posibilidades que se analizaba en el equipo defensor de Campos Galván que encabeza Paco Molina.

Si bien el 80 por ciento de las causas judicializadas derivan en el auto de vinculación a proceso, nunca un juez se había tardado más de 12 horas en dictarlo. En este caso fueron 14 horas luego de reprogramar a las 10 de la mañana, al mediodía y a las cuatro de la tarde, para finalmente hacerlo hasta la noche del pasado jueves.

Jurídicamente es sui géneris el tiempo tomado en la deliberación, que obviamente también levantó sospechas sobre una indebida presión del Estado contra el juez Mendoza.

El proceso tardado, la difusión exagerada de la audiencia en el portal oficial de “El Güevornador” Corral, las declaraciones públicas alrededor del caso que denotan el linchamiento político contra una candidata, pueden dar materia para el amparo.

De recurrirse en la justicia federal, el auto de vinculación a proceso podría neutralizarse. Al menos en el terreno jurídico llevaría meses concretar cualquier avance.

En lo político, sin embargo, la sola estrategia del amparo se quedaría corta, sería insuficiente para enfrentar la obsesiva embestida desde el poder. De ahí que aun esté en el aire la posibilidad de impugnar el auto.