Opinión

Las diferencias entre Chile y México

El día de la victoria del nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric Font (35), ya por la noche, me comuniqué con un consultor mexicano, al que quiero mucho, que participó en la campaña del chileno, para felicitarlo

Rubén Aguilar Valenzuela
Analista

sábado, 08 enero 2022 | 06:00

Ciudad de México.- El día de la victoria del nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric Font (35), ya por la noche, me comuniqué con un consultor mexicano, al que quiero mucho, que participó en la campaña del chileno, para felicitarlo.

Esto fue lo que me contestó: “Tristeza y envidia, ver esta democracia, ver una izquierda real, un país participativo. Mientras tanto ver a mi país ir absolutamente hacia atrás de las libertades y la participación”.

En el discurso de Boric Font, al reconocer su triunfo, están algunos de los elementos centrales, entre otros muchos, que señala las diferencias entre el México y el Chile de hoy.

El chileno habla de humildad frente a la arrogancia y soberbia del mexicano. Habla de cuidar y hacer avanzar a la democracia frente al mexicano que todos los días la ataca. Habla de escuchar ante un presidente que se niega oír a los otros. Defiende la unidad y los acuerdos frente a uno que solo vale lo que él dice y descalifica a los que no piensan como él.

Para el chileno nadie se puede quedar atrás mientras el mexicano excluye a los que no piensan como él y polariza a la sociedad. Habla de profundizar en las libertades frente al mexicano que todos los días las violenta y restringe. Habla de trabajar en equipo con todos los sectores sociales y no encerrase en su trinchera partidaria, para el mexicano todo es exactamente lo contrario.

Boric Font sostiene la necesidad de las alianzas, de acercar la mirada y de colaborar con todos los actores sociales incluidos los empresarios. Para el mexicano solo existen sus ideas y los suyos. Los demás son enemigos. El chileno celebra la existencia de un Congreso equilibrado, que obliga al diálogo. El mexicano, que tiene la mayoría en el Congreso lo maneja como quiere.

En la pluralidad política el chileno ve una gran oportunidad, para el mexicano, de mentalidad totalitaria, eso es defecto. El primero reconoce el valor de diferir en las ideas y rechaza la violencia política. El segundo aplaude el pensamiento único y todas las mañanas agrede a la oposición, a los que no piensan como él que considera como sus enemigos.

El chileno se dice abierto a escuchar e incorporar las distintas visiones frente al mexicano que descalifica todo lo que él no piensa y dice.  Manifiesta estar abierto a la crítica frente al rechazo visceral del mexicano a cualquier señalamiento crítico. El chileno señala la necesidad del encuentro entre todas y todos. El mexicano solo reconoce a quien se le somete. El chileno habla de ir paso a paso, de gradualidad, respetando las conquistas del pasado, el mexicano todo lo quiere hacer de un día para otro y destruye lo que ya se había alcanzado.

Twitter: @RubenAguilar 

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