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Opinión

Las costumbres de discriminar

La discriminación no es un tema muy novedoso que digamos, puedo afirmar que existe desde que las personas empezamos a hablar

Ma. Guadalupe Mancha V.
Abogada

sábado, 12 noviembre 2022 | 06:00

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La discriminación no es un tema muy novedoso que digamos, puedo afirmar que existe desde que las personas empezamos a hablar, pero quizá desde nuestro privilegio solemos pensar que casi ya no sucede o que se da en las altas esferas de la riqueza, en ciudades de primer mundo en donde los restaurantes son muy exclusivos, pero jamás te imaginas que te pudiera pasar aquí, en Ciudad Juárez, ya que consideramos que los restaurantes por más “fresas” que sean, son abiertos con la inclusión y aceptación de cualquier comensal que traiga dinero para pagar su consumo, porque así es la naturaleza de Juárez.

Les cuento que hace unos días acudí a un restaurante relativamente nuevo, para nada exclusivo ni fuera de lo normal, pero era agradable para comer, en resumidas cuentas, al momento de pedir mesa nos apuntaron en una lista y después de casi dos horas de espera y ya cuando el hambre hablaba sola, al preguntar qué pasaba con la mesa nos dijeron que se la habían dado a una familia que es de las familias ricas de la ciudad, entonces nos dijeron que no podían pedirles que se retiraran del lugar, porque por obvias razones como lo mencionó uno de los gerentes, no se podía porque nosotros quienes éramos en comparación con ellos. 

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Dentro de esta desafortunada experiencia, me puse a reflexionar acerca de los privilegios que algunas personas tenemos y el motivo del por qué discriminamos. Hace tiempo no me había sentido discriminada y menos por mi condición económica, las costumbres de discriminar van desde el origen étnico o nacional, color de la piel, el sexo, la vestimenta, los tatuajes, la religión, la discapacidad, las preferencias sexuales, la condición social, el embarazo, las opiniones, el estado civil y otras diferencias que van desde la exclusión, la distinción o la restricción de derechos, muchas veces desconocemos el tema y otras veces no nos interesa hasta que nos pasa a nosotros.

Sin embargo, la discriminación es una práctica que realizamos a diario, a veces la hacemos consientes y en otras ocasiones ya acostumbrados a realizarla, discriminamos cuando damos un trato desfavorable o con desprecio hacia otra persona, y las consecuencias de esta discriminación causan un efecto negativo en la persona que se discrimina, ya que la coloca en un plano de desigualdad de derechos frente a otra persona que se considera igual.

Podemos afirmar que la población de Juárez es la que menos discrimina, ya que somos gente trabajadora y empática con las personas que llegan a vivir, trabajar o que usan la ciudad como trampolín para llegar a los Estados Unidos, pero esto no es del todo cierto, ya que el solo hecho de menospreciar a las personas y llamarlas “jarochos”, “torreoneros” o “maquileros” de una manera despectiva, es discriminar.

Otra forma de discriminación es la violencia en contra de la mujer, Juárez es el número uno en delitos de violencia familiar en el estado de Chihuahua o por qué no mencionar la discriminación que hacemos a los migrantes, con prejuicios y descalificativos respecto a la condición de las personas en movilidad, ya sea por su color de piel o su aspecto físico pensamos que son unos flojos o unos delincuentes. 

Todas las personas tienen derecho a recibir un trato digno e igualitario, todas y todos podemos tomar medidas desde nuestras trincheras para hacer frente a la discriminación y fomentar la aceptación, podemos hacer la diferencia alzando la voz, defendiendo a aquella persona que no está recibiendo un trato justo, denunciando públicamente a las autoridades que discriminan o a los lugares que hacen distinciones sin razón de ser. Todos los juarenses somos parte del problema, pero también somos parte de la solución. 

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