Opinión

Las coordenadas del futuro de Chihuahua

La toma de posesión de Maru Campos el miércoles y de los alcaldes el día de hoy, sitúan en el timón a quienes habrán de conducir a la sociedad chihuahuense durante los próximos años

Arturo García Portillo
Analista

viernes, 10 septiembre 2021 | 06:00

La toma de posesión de Maru Campos el miércoles y de los alcaldes el día de hoy, sitúan en el timón a quienes habrán de conducir a la sociedad chihuahuense durante los próximos años. Una travesía de cambio y desarrollo, de alivio a un bien común lastimado, se puede anticipar sin falso optimismo ni necesidad de alardes proféticos. 

Los estertores del quinquenio corralista han interpretado con melódica puntualidad notas idénticas a las de su antecesor, apabullado por críticas provenientes de todos los puntos cardinales. Ni para una transición pulcra y transparente dio. Bien dice el aguzado aforismo “genio y figura, hasta la sepultura”. Once años dando vueltas en círculos, tantito más arriba o más abajo, igual da. 

El equipo de transición estatal intentó plantear un corte de caja sin demasiado éxito, justo por los obstáculos de funcionarios salientes más preocupados por el lugar en la historia que ocupará su jefe. Sí, tiene uno reservado, pero este ejercicio, el de clarificar cuál es el punto de partida de la nueva administración, es absolutamente necesario. Esperemos que el acceso a la información completa, malamente escamoteada, de todas las áreas de la administración estatal, aporte los elementos de diagnóstico indispensables para derivar las rutas de solución. Igual que como haría un médico con un paciente enfermo. Bien afirmaba, en los debates de fundación del PAN, Efraín González Luna: las patrias se salvan como se salvan los hombres. 

Sabemos, por los datos previos y confirmados en el mensaje de toma de posesión, que como mínimo hubo un gran desorden en las finanzas estatales, más comprometidas y acotadas de lo que se nos quiso hacer creer de modo irresponsable. Pero también se nos ha ofrecido por la gobernadora, que resolverá el problema en cuando mucho tres años. Este es el paso necesario, pero no suficiente, para reconducir al estado hacia la senda del desarrollo. 

La atención a la seguridad, salud, creación de empleos y superación de pobreza son torales en el abanico de políticas publicas que deberán desplegarse por el novel equipo de funcionarios, con un equilibrio virtuoso de curar las dolencias del gobierno sin dejar de ofrecer soluciones a la gente. Juárez como foco prioritario de atención, pero no a costa de la capital que ha hecho bien su trabajo, ni de las vastas zonas sur y serrana, abandonadas en definitiva por los gobiernos estatal y federal. 

Como anticipaba en el artículo anterior respecto del Congreso, también los ejes del poder se han reconfigurado en el Ejecutivo. No hay un relevo de PAN a PAN, sino la sustitución completa de un equipo político por otro, con el reto de permanecer cohesionados a pesar de las fuerzas centrífugas que operarán para evitarlo, y la enorme responsabilidad de dar resultados. 

Las circunstancias han alineado en torno suyo a casi todos. Han forjado una alianza con PRI que pienso será duradera. Igual se puede decir con otras expresiones políticas. Junto a ellos, ni mezclados ni subordinados, gran parte del empresariado, academia, y grupos sociales. En contraparte, Morena camina aislado y dividido, apostando su suerte a que López Obrador logre atinar en la compleja sucesión del 24 para no colapsarse. Pero por lo pronto, y es otra ventaja que opera en favor de nuevos gobiernos, Chihuahua es orgullosamente territorio libre de chairos.  

También comienzan hoy las administraciones municipales. Aquí sí, permítanme decirlo de este modo, saquen las palomitas porque se va a poner bueno. La competencia entre alcaldías promete alcanzar proporciones legendarias. Hace tiempo que los astros no se alineaban para medir quién le saca más lustre al cargo. Es inevitable que desde ahora se vea a los alcaldes, el chihuahuense Marco Bonilla, y el fronterizo Pérez Cuéllar, como aspirantes a la silla estatal. Y sin dudar harán lo que sea para justificar esas prematuras aspiraciones. 

El resultado debe ser bueno para las respectivas comunidades. Cuanto más se esfuercen por hacer muchas cosas y hacerlas bien, por solucionar añejas y nuevas demandas sociales, por acercarse a aliviar el dolor de la gente, estaremos en la ruta del progreso. Y nadie se va a quejar por eso. Pero el mejor será Bonilla, de mí se acuerdan. 

El futuro que puede respirarse en Chihuahua permite albergar el optimismo. A la par del avance tecnológico, de la renovada conciencia de la necesidad de salvarnos juntos, de vivir la cultura del encuentro y hacer a un lado la cultura del descarte, de la especial sensibilidad por la justicia y el cuidado del ambiente y de la vida en general, confiamos en una nueva generación de gobernantes, jóvenes, políticos profesionales, con éxitos acreditados, para poner a nuestro estado en el mapa de las vanguardias. Todo está alineado. Pocas veces veremos en ciclos históricos largos, una oportunidad como la que ahora tenemos para modelar un futuro dorado. Aprovechémosla. 

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