Las calles no son para estacionarse, menos las banquetas

La pésima costumbre es también una mala educación y raya en una ilegalidad cotidiana

LA COLUMNA
de El Diario
martes, 19 marzo 2019 | 06:00

• Las calles no son para estacionarse, menos las banquetas


• ¿Gutiérrez para Derechos Humanos?


• No quiere irse al rancho de López Obrador


• Echan agua sobre lo mojado en Salud


La pésima costumbre es también una mala educación y raya en una ilegalidad cotidiana flagrante que provoca mal humor social, pleitos, accidentes y hasta muertes que no debieron ocurrir.

Ha resultado sorprendente que la Dirección Municipal de Tránsito haya decidido recuperar las calles y las banquetas ocupadas por vehículos que no son estacionados ahí por algún momento, sino por horas, por días, por meses, años... y hasta por siempre, como los casos de ‘yonques’ abandonados en plenas vías públicas.

Esa práctica abusiva no es propia de Anapra, ni de El Mezquital, o la Castillo Peraza... por Barranco Azul. Nada. Igual se mete por el Centro de la ciudad que por la Hidalgo, Córdova Américas, El Granjero, Los Nogales, Rincones, San Marcos, Campestre y hasta el merito Campos Elíseos.

En todas partes priva la inconciencia de muchos propietarios de vehículos que por la misma costumbre generalizada llegan al extremo de ‘desconocer’ que las calles no son estacionamiento. Sus cocheras son usadas para cualquier cosa menos para resguardar ahí sus carros, camionetas, motos, etc.

Naturalmente el abuso mayor es cometido por empresas de todo tipo: yonques, talleres, desponchadoras, refaccionarias... restaurantes chicos, medianos y grandes. Usan como propias las banquetas por donde debieran pasar los estudiantes a las escuelas, las personas con capacidades diferentes, los ancianos (as) y en general todos los peatones en desventaja frente a los automotores. 

Muchas fatalidades y accidentes se habrían evitado si los propietarios respetaran banquetas y calles... o si las autoridades correspondientes les hubieran obligado a respetarlas.

Sólo para darnos una idea del grave problema que representa para la ciudad, tenemos que entre enero y febrero fueron levantadas casi 10 mil infracciones a los abusivos, nueve mil 755 para ser precisos. Son cifras oficiales.

La Dirección de Tránsito no se aventó como ‘El Borras’, antes envió advertencias a los propietarios de los vehículos para que los retiraran de las calles o de las banquetas. En estos momentos tiene entregadas en domicilios 920 de ellas. Andan en serio.

Otro gran detalle es que si bien Tránsito revisa los lugares, también existe un número telefónico al que son denunciados los abusos. Tenemos algunas imágenes en la versión digital sobre denuncias que fueron atendidas en ese número.

Así que el operativo limpia de calles anda en serio. Ya era hora.


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José Luis Armendáriz ha sido desahuciado políticamente por el régimen estatal que únicamente llegó a rascarse las orejas, el de Javier Corral, pero su fortuna es que sigue cobrando su sueldo íntegro superior a los 100 mil pesos igual como lo ha hecho durante más de una década. 

Ha venido de ratificación en ratificación desde el 2008 gracias a depositar los derechos humanos del estado en manos del gobernador en turno. Ahora le falló un poquitín con la presente administración.

Corral ya no pela al célebre ómbusdman pero mientras no haya sucesor éste seguirá cobrando como lo ha hecho siempre... y sin hacer nada.

Por el cargo suspiran varios y varias, pero sólo dos con posibilidades reales de quedarse con el carnoso hueso: Carlos Gutiérrez Casas, un eficiente catedrático de la UACJ muy cercano al nuevo amanecer, y José Alarcón, impulsado por el mismo Armendáriz.

Aspiran también Carlos Hernández y Karla Gutiérrez. El primero poco confiable para Palacio de Gobierno por sus antecedentes en el bajo mundo del control de los Ceresos; y la segunda peor, aparte de la falsificación de incapacidades médicas trae descompuesta la brújula de la lealtad y el buen juicio político: su patrocinador de origen es el senador Cruz Pérez Cuéllar; luego se convirtió en visitadora de la CEDH por impulso de Mario Vázquez para derrotar a Héctor Ortiz en la pelea por el PAN estatal, y ahora anda tocando de nuevo la puerta de Pérez Cuéllar cuando éste aparece en la antesala de la gubernatura.

Armendáriz ya sólo debe esperar... y seguir cobrando; cualquiera de ellos lo relevará.


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Algo quiere el profesor Martín Chaparro, dirigente estatal de Morena, y no ha de ser una regiduría en su natal Casas Grandes, mucho menos irse a descansar al famoso rancho de Andrés Manuel López Obrador, ese de impublicable nombre que se ubica en Tabasco.

Eso dicen los morenos que han visto cómo en las últimas semanas el profe ha intensificado su presencia en redes sociales, con un cambio de imagen que sorprendió a muchos.

“Ciudad a ciudad, pueblo a pueblo, ejido a ejido, con la misión de reforzar la estructura de Morena en el Estado”, posteó hace unos días el dirigente, con una foto en la que aparece caminando en plena carretera, en un peligroso entronque cuyo anuncio señala con flechas los caminos hacia Gómez Farías, Cuauhtémoc y Guerrero.

Se puso a posar en la mera frontera entre los carteles de Juárez y Sinaloa, pues, para decirlo llanamente.

Desde el comienzo de su gestión le dio un giro a la actividad partidista con trabajo en tierra aunque fuera de bajo perfil; y de corto tiempo a la fecha le ha dado por enseñar más y placearse por todo el estado.

No ha llegado al grado del protagonismo de ser el novio en la boda, el niño en el bautizo y el muertito en el funeral, pero sí trae el acelerador hasta el fondo, de tal forma que en un mismo fin de semana reporta actividad en Juárez, luego en Guerrero y alguna parte de la Sierra.

Nada fuera de lo habitual, salvo que lo hace público y con nueva imagen se maneja en redes, además de que lo hace en la antesala del término de su período como dirigente.

Por eso dicen que algo quiere, más cuando acaba su dirigencia en septiembre de este año y sabe que para ese tiempo, muy probablemente, ya estarán repartidos todos los puestos del Gobierno federal.

Y ni modo que quiera irse al rancho de su amigo ‘El Peje’ o a una candidatura pequeña, después de pasar por la cima del que hoy es el partido en el poder.


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Los diputados René Frías de Nueva Alianza, Omar Bazán del PRI y hasta Miguel LaTorre del PAN, entre otros, han echado agua sobre lo mojado de la ociosa Secretaría de Salud.

Propuestas de reformas, exhortos y hasta iniciativas penales han planteado como acicate al Ejecutivo estatal, para que evite caer cada temporada, dos o tres veces al año, en problemas de abasto de medicinas e insumos para los hospitales.

Seguramente los señores legisladores desconocen dos cosas.

La primera es que desde hace años existen mecanismos preventivos para evitar el desabasto con base en cálculos certeros entre la prevalencia de enfermedades, su morbilidad o incidencia, mortalidad que provocan y otros factores, que permiten predecir el nivel de consumo que se requiere. Se llama planeación y para ello hay un departamento dedicado a ello.

La segunda es que al secretario de Salud, Jesús Enrique Grajeda, al administrador de la dependencia Gilberto Baca y al de Servicios Estatales de Salud, Víctor Laso, les vale la planeación, la aplicación y revisión del gasto y el desabasto, tanto como les vale lo que digan los diputados.

El desabasto actual sólo puede explicarse por una de dos razones o la combinación de ambas: un proceso licitatorio incorrecto o un proveedor incumplido. Para ambas obviamente es imposible no definir un culpable, porque no es cierto que no haya dinero, el problema es cómo se está gastando.

Aquí lo que no hay son sanciones, salga quien salga llorando de las dependencias fiscalizadoras y auditoras. Es lo que falta para poner orden.

Secretarios de Salud van y vienen, en éste y el anterior Gobierno estatal. Los titulares del Ejecutivo, el actual y el pasado, siguen haciendo oídos sordos a los señalamientos de corrupción e ineficiencia. Actúan de la misma forma aunque uno se diga diferente al otro.