Opinión

Las 4S de la movilidad propuestas por la 4T

Si bien surge de la contingencia sanitaria causada por el Covid-19, el plan subraya la urgencia que desde hace tiempo tienen las ciudades mexicanas de transformar profundamente los sistemas de movilidad

Elvira Maycotte
Escritora

miércoles, 01 julio 2020 | 06:00

Dos hechos me motivaron a escribir acerca de la movilidad: la primera es la reciente publicación del “Plan de Movilidad para la Nueva Normalidad” por parte del Gobierno federal como respuesta a las necesidades de movilidad de personas y mercancías para reactivar la economía de manera Saludable, Segura, Sustentable y Solidaria; de aquí las cuatro “S” que el documento destaca como sus directrices.

Si bien surge de la contingencia sanitaria causada por el Covid-19, el plan subraya la urgencia que desde hace tiempo tienen las ciudades mexicanas de transformar profundamente los sistemas de movilidad no sólo por los beneficios que ello significa en términos de la competitividad, acceso a la ciudad y aún temas relacionados con el medio ambiente que impactan positivamente en la calidad de vida de los usuarios, sino también para combatir efectos adversos como la exclusión y economía de los ciudadanos. 

A grandes rasgos, el eje salud busca incentivar el uso de la bicicleta y caminar dado su impacto positivo en la salud y el bajo riesgo de contagio de Covid-19, obviamente, cuando se tiene la infraestructura adecuada. También privilegia el acceso para todos -aunque no especifica dónde están- a zonas verdes y espacios públicos seguros, inclusivos y accesibles, en particular para mujeres, niñas y niños, personas mayores y con discapacidad. Las estrategias son la ampliación de infraestructura peatonal y áreas públicas, además de la desinfección de unidades de transporte y 35 por ciento de ocupación para dar lugar a la sana distancia. 

En cuanto a la seguridad el peatón y los ciclistas vuelven a tomar un rol protagónico junto con los motociclistas por la gran cantidad de siniestros que padecen toda vez que brillan por su ausencia las medidas conducentes para garantizar su tránsito seguro por “calles saludables”, esto es, aminorando el tránsito vehicular, peatonalizando calles y ensanchando banquetas. El éxito se medirá de acuerdo al número de vías implementadas con estas características.

El asunto de la sustentabilidad sí que es grave: el 25 por ciento de las emisiones tóxicas las aporta el sector transporte por lo que la estrategia visualiza corredores o islas de enfriamiento a base de arbolado y áreas verdes distribuidas a lo largo del área urbana que incluyan infraestructura adecuada, obviamente, para peatones y ciclistas. Se habla también de incentivar el trabajo remoto, escalonamiento de horarios y aumento en el número de tramites que se pudieran realizar en línea.

El último eje: la solidaridad. El plan le apuesta al consumo local, es decir, al que está cerca de nuestra casa. De la mano van la prestación y consumo de servicios de forma innovadora pues como muchas veces hemos escuchado, no hay mejor viaje que aquél que no se hace. La estrategia se dirige al aumento de frecuencia y a la oferta incluyente y accesible de transporte público con “carriles exclusivos de circulación y priorización de fases semafóricas del transporte público para reducir tiempos de traslado e incrementar frecuencias”; para evitar el uso de efectivo promueve el uso de pagos alternos al efectivo, esto es, a través de tarjetas recargables en tiendas de conveniencia. Visualiza destinar cierto número de cajones para espacios de consumo en restaurantes y comercios establecidos que requieran distancia social.

La propuesta tiene cierta carga del ideal que muchos quisiéramos ver en la realidad: un transporte eficiente, seguro, al alcance de todos e incluyente, que minimice los costos sociales y también los ambientales con medidas que, como dice en el texto, si bien son emergente no tienen por qué ser temporales. La mala noticia es que el mismo plan reconoce que no hay recursos para ponerlo en práctica, pero alude a los recursos que pueden aplicar los diferentes niveles de gobierno de sus propios presupuestos.

Y ¿la segunda motivación para escribir este artículo? La realidad que contrasta con el ideal. Como cualquier ciudadano hice uso del transporte público ¿qué me encontré? Una unidad sucia y repleta: un foco de infección ambulante. La antítesis de las 4S. Que no se nos olvide: los juarenses tenemos ante nosotros los recursos y la posibilidad de tener en el corto plazo un transporte digno, solo pido que antes de opinar, conozcamos la propuesta.

Para consultar M4S: https://www.gob.mx/sedatu/documentos/movilidad-4s-para-mexico-saludable-segura-sustentable-y-solidaria-plan-de-movilidad-para-una-nueva-normalidad