Opinión

La visita

Harris llegó a un México que no se incendió tras la elección, al menos, pero también vino a poner la orden en lo que respecta al cumplimiento de algunos puntos del T-MEC

Yuriria Sierra
Analista

jueves, 10 junio 2021 | 06:00

Ciudad de México.- “Sí, visitaré la frontera, ya lo he hecho, saben que he pasado mucho tiempo en la frontera y estoy muy consciente de los asuntos (...) Si uno quiere enfrentar los problemas de un problema tenemos que ir al centro, el presidente (Biden) me pidió trabajar en las causas-raíz de la migración, es por eso que fui a Guatemala...”, esto fue algo de lo que dijo Kamala Harris, vicepresidenta de Estados Unidos, a la prensa durante su estancia en nuestro país.

Su visita fue para anunciar otra visita. Tal como lo hizo en Guatemala, se comprometió a ayudar al freno del flujo migratorio. Con México, los temas, además, fueron seguridad, economía y migración. Tras pasar la noche en la Ciudad de México, el primer evento la llevó a Palacio Nacional, ahí firmó un acuerdo de cooperación que permita a ambos países ofrecer opciones a la región de centroamericanos en la que más urge resolver en estos términos, Guatemala, Honduras y El Salvador. 

Con nosotros la agenda también tiene muchísimo más que ver con el tema de seguridad, lo decía el comunicado que enviaron desde la Casa Blanca: “Estados Unidos y México acordaron mantener un diálogo de seguridad a nivel de gabinete para discutir una visión compartida para la seguridad. Las organizaciones criminales transnacionales no reconocen fronteras. Representan una amenaza para todos los pueblos y requieren una respuesta conjunta. Estados Unidos y México están comprometidos a trabajar juntos para reducir los homicidios y las muertes relacionadas con las drogas a ambos lados de la frontera y contrarrestar las fuerzas ilícitas que los impulsan...”. Y es que aquí, el tráfico de armas de Estados Unidos a nuestro país es uno de los asuntos con varios años en la agenda, por su papel para fortalecer a los grupos criminales en México. Y ése era un tema a subrayar en ésta, una de las pocas visitas de alto nivel tras varios meses de pandemia. Más aún con el antecedente puesto sobre la mesa por el exembajador estadunidense, Christopher Landau, cuando reveló hace unos meses, en una conferencia de prensa virtual, que Estados Unidos había ofrecido apoyo al gobierno de México para controlar el tráfico de armas en las fronteras y que éste no había sido aceptado. En una suerte de presión previa a su salida de la embajada, para así retratar la situación en la que se encontraba la relación diplomática entre ambos países luego de la cercanía que se tuvo con el presidente Donald Trump. 

Harris llegó a un México que no se incendió tras la elección, al menos, pero también vino a poner la orden en lo que respecta al cumplimiento de algunos puntos del T-MEC, por eso su reunión con líderes sindicales en favor de reformas laborales y lanzó también un guiño feminista, se dio tiempo en para reunirse con mujeres emprendedoras en las menos de 24 horas que estuvo en nuestro país. Se traza así una nueva ruta diplomática entre estos socios por múltiples factores, ojalá que en Palacio Nacional lo aprovechen y dejen de celebrar los récords en el envío de remesas.

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