Opinión

La vinculación de Maru (II)

Sin embargo, como dijo hace unos días mi compañero de páginas, Luis Javier Valero, el juez de control parece haber asumido una postura salomónica

Sixto Duarte
Analista

viernes, 09 abril 2021 | 06:00

Sin embargo, como dijo hace unos días mi compañero de páginas, Luis Javier Valero, el juez de control parece haber asumido una postura salomónica: vincular, para no quedar mal con Corral, pero decretar una medida cautelar menos invasiva que la prisión preventiva, pues así, se le permite a Maru Campos seguir haciendo campaña.

A partir de esta actuación, el juez no quedó bien con ninguna de las partes; si la motivación fue genuina, y apegada al derecho (de buena fe), entonces es algo que hay que aplaudirle al juez, pues por fin podríamos decir que hay independencia judicial en Chihuahua; sin embargo, si fue una decisión para quedar bien con las dos partes, es una actitud timorata y titubeante, pues no quedó bien con ninguna.

En todo este circo organizado desde Gobierno del Estado, las huestes morenistas fueron a acampar a la ciudad judicial en Chihuahua, para exigir que se vinculara a Campos. No han entendido que la justicia no se imparte en la plaza pública.

Tener una candidata vinculada a proceso no es suficiente para que Javier Corral pueda sacarla de la jugada. Ya lo habíamos expresado anteriormente en este espacio (“La candidatura del PAN III” 26 de enero de 2021) pues la jurisprudencia 39/2013 de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, establece que se requiere que el candidato esté en prisión preventiva. En el caso concreto, no hay manera lógica ni legal que a Maru se le decrete una prisión preventiva; para ello, se requiere que represente un riesgo de fuga, mismo que se valoraría en función de la falta de arraigo en su domicilio, y la facilidad de huir del Estado. En este caso, Maru tiene arraigo en Chihuahua, pues es alcaldesa con licencia; y en el segundo caso, no huirá del Estado, pues está haciendo campaña.

Es una mezquindad que otros actores políticos y candidatos utilicen la vinculación a proceso de Campos para tacharla y hacerla ver como culpable, cuando no ha sido condenada. En el caso concreto, el haberla colocado en la condición de vinculada, naturalmente atiende a un criterio enteramente político-electoral. Existen muchos otros candidatos tanto del PAN (como Jesús Velázquez) como de Morena, que estarían en el mismo supuesto que Maru, y no han sido llevados a juicio. ¿Por qué? Primero, porque no hay elementos, o los que hay, son muy endebles. Segundo, porque no representan para Corral el peligro que representa Maru Campos, en su visión paranoica de hacer justicia.

El miedo que Corral siente de que sea Maru Campos quien le suceda, evidencia que él manipuló el sistema penal por cinco años. Si hubiera hecho las cosas de manera diáfana y limpia, ¿por qué tendría tanto miedo de que fuera Maru quien le sucediera?

En lo personal, siento que ya no le alcanza el tiempo a Corral para sacarla de la jugada por la vía legal. La investigación contra Maru terminará después de que el nuevo gobernador hubiera tomado protesta, el 8 de septiembre próximo. Su jugada, naturalmente, es tratar de mermarle puntos de preferencias que actualmente tiene en los sondeos. Prueba de ello es que han estado pagando encuestas para hacer creer que la candidata del PAN se ha desinflado. Sin embargo, creo que esto no será suficiente para Corral.

Estamos siendo testigos de los últimos estertores del régimen más perverso que ha gobernado Chihuahua. Presenciamos la transformación de los carniceros que se convierten en reses para los nuevos carniceros. Javier Corral debió combatir la corrupción, sí, ese es deber de todo gobierno. Sin embargo, decidió sentar un precedente de manipulación judicial de persecución política que ahora podrá revertírsele y perseguirlo a partir de septiembre.

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