Opinión

La vida no vale nada… juarenses ante Covid-19

Los jóvenes se están contagiando, propagan luego el contagio en sus casas y son sus familiares adultos mayores los que fallecen. No podemos continuar así

Francisco Ortiz Bello
Analista

miércoles, 14 octubre 2020 | 06:00

Desde que nuestra ciudad avanzó en el semáforo epidemiológico, primero del rojo al naranja y luego del naranja al amarillo, lo señalamos puntualmente: un gran número de personas no tomaron con seriedad y responsabilidad las medidas necesarias para evitar el contagio o la propagación del virus. Hoy, pagamos las consecuencias de nuestra propia irresponsabilidad.

Rebasadas por completo las autoridades de salud, tanto federales como estatales, en las estrategias de contención y mitigación de la pandemia, optaron por transferir a la sociedad la responsabilidad de cuidar su salud a través de medidas que eviten los contagios, tanto en velocidad como en cantidad, que es básicamente lo que han hecho en otros países con mejores resultados en este tema.

No es que esa medida fuera errónea, ante la incapacidad oficial para controlar la pandemia, sino que la instrumentaron de manera equivocada pretendiendo hacer creer a la población que las autoridades de salud mantenían el control de la situación, cuando en realidad dependía totalmente de la responsabilidad ciudadana este control.

En mi artículo del domingo 6 de septiembre, en este mismo espacio, señalé que, para pasar del semáforo naranja al amarillo, Juárez alcanzó apenas 14 puntos de los 15 que requería dentro de la ponderación de 10 factores que hace el sector salud estatal, es decir, justo en el límite menor requerido.

En dicha colaboración escribí: “Avanzar al semáforo amarillo representó la reanudación de varias de las actividades suspendidas hace ya casi cinco meses, lo que significa sin duda un paso importante en la reactivación económica de la ciudad y de las personas, porque es un hecho que miles de juarenses han visto menoscabados sus ingresos debido a la pandemia”.

“Sin embargo, también significa una mayor movilidad de las personas lo que necesariamente conlleva el riesgo de más contagios y, aunque es un riesgo calculado por las autoridades de salud estatales, la intensidad en el aumento de contagios resulta preocupante”.

En realidad, lo que no calculó ninguna autoridad es el grado de inconsciencia e irresponsabilidad de algunas personas, comercios, restauranteros, centros comerciales y hasta escuelas a los que literal y coloquialmente “les valió” la seguridad de todos y la suya propia. Creyeron que pasar de un color a otro significaba que ya no había virus ni contagios, pero hoy vemos las terribles consecuencias.

Durante varios recorridos realizados en los dos días recientes, pude percatarme que todo mundo ha relajado las medidas de prevención. En los centros comerciales ya nadie verifica entradas y salidas para mantener el aforo adecuado, nadie toma la temperatura ni verifica que las personas traigan cubrebocas, menos que lo traigan bien puesto, en los restaurantes ya hay mesas con más de seis personas y sin que haya tres metros de distancia entre mesa y mesa. Así no hay manera.

Bueno, hemos llegado al absurdo extremo de casos como el de la Universidad Cultural, ubicada en Valentín Fuentes y Simona Barba, que ha vuelto a las clases presenciales no obstante la tajante prohibición que existe al respecto, tanto en el decreto federal como en el estatal, pero como su director el Dr. Rojas presume su amistad y estrecha cercanía con altas autoridades educativas del estado, según les ha dicho a todos sus colaboradores y alumnos, pues ha decidido pasarse por el arco del triunfo las disposiciones oficiales. Alumnos, maestros y administrativos de este centro universitario nos han hecho saber esta situación.

Otros centros escolares como el Montessori, y diversas guarderías privadas, de acuerdo con denuncias en redes sociales, han vuelto a la actividad presencial no obstante que está prohibido. La definición clara de la autoridad educativa federal fue que, en las escuelas, no habría actividad presencial hasta que el país estuviera en semáforo verde, porque se trata de la seguridad e integridad de los estudiantes.

De acuerdo con cifras oficiales del sector salud estatal, los jóvenes son el sector poblacional de mayor contagio, pero los adultos mayores representan el mayor porcentaje de defunciones. Es decir, los jóvenes se están contagiando, propagan luego el contagio en sus casas y son sus familiares adultos mayores los que fallecen. No podemos continuar así.

Nadie tiene derecho sobre su propia vida, por eso el suicidio es un delito, mucho menos tiene derecho sobre la vida de otros. Cada juarense debe entender que está en juego la vida de todos, y todos tienen la obligación de cuidarse para cuidar a otros. 

No hay pretexto que valga, no hay excusa que sirva, debemos usar cubrebocas (bien puesto), lavar manos frecuentemente, no salir de casa y no asistir a reuniones de muchas personas, es por nuestra salud, por nuestra vida.