Opinión

La vida en tiempos del Covid

Es su sumamente difícil reflexionar sobre política cuando la muerte resopla en nuestros oídos

José Díaz López
Analista

sábado, 16 mayo 2020 | 06:00

Es su sumamente difícil reflexionar sobre política cuando la muerte resopla en nuestros oídos. La muerte toca la puerta. ¿Será que por eso les aplauden los médicos, a los pocos que logran vencer al virus? Y ni así, pues pueden volver a recaer. 

Nos levantamos y nos acostamos con el Jesús en la boca. Pensando que no saliendo de la casa y lavándonos una y otra vez las manos estamos librándonos del contagio y de… ella. Pero López Gatell nos sacó del precario optimismo, nos aventó botes de agua fría al decir que “la Humanidad nunca se librará del virus grasoso”. ¡Y a temblar todos, otra vez! 

Hasta que descubran la vacuna vendrá un poco de tranquilidad. Por eso bendecimos a Trump por decir que “para septiembre habrá la vacuna”. Pero luego, luego, salieron los científicos a desalentarnos, al asegurar que “la vacuna tardará años”. Quisiéramos que Trump, tenga “otros datos” para asegurar lo que dijo. 

Decían los filósofos antiguos que “al nacer viene la muerte con nosotros”. Pues ahora tendrán que decirse “al nacer viene el virus y la muerte”. Ahora el virus y la muerte entran con el primer respiro. Es tan profunda la zozobra que nos envuelve que la familia, la salud, la economía , el trabajo “para sacar la papa” es de puro susto. 

Si logramos sobrevivir al virus, tendremos que reorganizar nuestro mundo y todas las relaciones. Excepto las del poder y el dinero. Estas esferas seguirán más poderosas, porque la lógica es, de que si el virus puede ser superado con más posibilidades por quienes más dinero tienen, entonces ellos tendrán más poder sobre todos. Serán semidioses. Ellos sí pueden comprarse hasta 10 respiradores si quieren para tenerlos listos en sus palacios. Pero un 85 por ciento de mexicanos, dependemos de la suerte de que existan respiradores libres en los hospitales. La inmensa mayoría de los mexicanos no podemos comprarnos ni oxígeno ni el paracetamol de primera calidad que se requiriera. El famoso “Remdesivir” vale una millonada y sólo lo tienen en el primer mundo. A nosotros sólo nos queda… ¡comprar aspirinas para reducir la coagulación! Poderoso señor es don dinero, que puede comprarle vida al virus. 

Muchos aspectos de la vida cultural y las relaciones sociales ya se están modificando. Pero dudamos mucho de que las relaciones económicas globales y del poder mundial sean modificadas. El virus no mata el poder de las bombas atómicas ni las biológicas. Por ende el poder del mundo se seguirá sustentando sobre el poder militar. El mundo solamente se prepara a modificar, o reformar, las relaciones políticas y sociales, mas no las del poder real, que sale intacto y más fortalecido de esta crisis global. 

Lo que también hemos aprendido es que nuestro país, por conservar aún medianamente fuerte, el sistema de salud pública, le ha permitido enfrentar con poco menos de tragedia y mortalidad al virus. Por lo que el sistema de salud privada saldrá debilitado de aquí para adelante. El Insabi llegó para quedarse. Pues México es de los poquísimos países que por su sistema de salud pública, la epidemia pegó, pero ni ha pegado tan duro, tan brutalmente como a los países de primer mundo, de neoliberalismo puro, por la sencilla razón de que sus sistemas de salud están asentados en la privatización de la salud. Y obviamente, no estaban preparados para el descomunal reto del Covid. De ahí que percibimos la buena estrategia para enfrentar esta epidemia por el gobierno de México. Confiamos en que el equipo de científicos de López Gatell sabe como entrar y salir de esta crisis. 

Nuestro país tiene mayor poder para ayudar a su población con el sistema de salud público que con los hospitales privados. El Covid hará trizas las instituciones de seguros para la salud privada. En ese sentido el virus pudo, si cabe la expresión, “democratizar” el peligro social de enfrentar la muerte. 

Los libros han estado más tiempo en las manos. El Roku, el “yu tu” y el Amazon ya no satisfacen el ocio obligatorio. La distracción mediática es insustancial, no “llena” en el tiempo del coronavirus. 

Vemos también al gobernador empecinado en hacerse un harakiri político con la reforma electoral, para sacar a Maru Campos de candidata a la gubernatura y desde luego poner a Madero en su lugar. 

Y que el gobernador, en sus conferencias ahora es experto en el coronavirus. Y por el Twitter sabemos que le ha pedido más dinero al Gobierno federal para enfrentar la crisis de salud y organiza debates en videoconferencia para quitarle el poder al presidente. Pero el sentido común le pregunta: ¿golpeando al presidente con sus amigos, es la única forma de sacarle dinero? 

Lo primero es ¡QUÉDESE EN SU CASA!